[Aventura Grupal T2]El incidente de Ciudad Murkhold
#31
PERSONAJE


OST DE LA ESCENA

     Waj había caído en la provocación de Eaa. Lucharía, informó de ello directamente a Peteiro. Esa podría ser una buena maniobra por parte de la semi oni siempre y cuando el coloso no pelease conmigo todavía en su mano: a fin de cuentas, solo necesitaba la derecha para blandir el kanabo.
     Luego, me dijo que no mataría a Eaa. Queda raro cuando un tuerto guiña el ojo libre de parche, porque parece que simplemente lo está cerrando. No quedó atractivo, sino ridículo. 
     Súbitamente, me lanzó por los aires y choqué contra Peteiro. La velocidad fue tal que no pude prever el movimiento, tan solo evitar un golpe fuerte: extendí las alas para generar resistencia y decelerar justo antes de toparme con el gran gyojin. Después, controlé la caída al suelo, donde logré terminar de pie. Mis patas se sumergieron en los fríos centímetros de un charco. Recibí con placer una amplia bocanada de aire, plagada de gotas de lluvia, que inundó mis pulmones. Era libre, por fin, sin esos dedos gigantescos aplastándome la caja torácica y las alas, y volví a extender estas como quien se estira tras una larga noche de sueño.
     Que preparásemos el barco para zarpar, dijo. Que haría a Eaa entrar en razón, dijo. Sentí un odio visceral ante ese desgraciado, pero la metralla de esta aversión me golpeó a mí por haber sido capturada, por no haber previsto que podía ocurrir.
     Por supuesto que iría al barco. Por supuesto que lo prepararía.
     Pensé en decirle algo a Peteiro, pero decidí actuar primero. Si, como yo, había estado interpretando su papel para salvar la situación (que yo había provocado), ahora debía hacer lo correcto. Confiaba en ello. Si resultaba haberse convertido en un nuevo enemigo... Preferí no adelantar acontecimientos.
     Salté para impulsarme y volví a alzar el vuelo entre la tormenta. Mis plumas estaban caladas por la lluvia, lo notaba al moverme en el aire, pero nada que me impidiese estar a la altura de mi misión. La expresión "estar a la altura" probablemente fuese desafortunada dada la imagen que tenía de mí misma en ese enfrentamiento desde que ese cabronazo había aparecido.
     Fui matando los metros hasta que alcancé el extremo del palo mayor, también negro, y me aferré con las patas al punto más alto, hundiendo las garras en la parte más alta de la madera para un mejor agarre. Las gotas continuaban golpeando mi cuerpo blanco, resbalaban por mi pico como abundantes lágrimas. Fue desde allí desde donde pude ver una enorme humareda causada por la violencia de Waj. Tan solo un par de segundos me duró la preocupación por la integridad de Eaa, pues la vi aparecer sin haber recibido el golpe.
     Lo bueno de que aquella gente fuese tan grande era que me facilitaba el trabajo de observarlos en la distancia.
     Y Eaa se subió en el kanabo, aún clavado en el suelo, ascendiendo por él como si de una rampa se tratase. La escuché vocear de nuevo, pero no la entendí, pues un trueno retumbó en mis oídos y la altura no ayudaba. Y le golpeó en la puta cara con los putos cuernos.
     Esta tía es una puta maravilla, me dije. No como tú, que ya podrías aprender.
     —Cállate —me ordené en voz alta—. Aquí sigo y no gracias a tus ánimos, por cierto. No sabes más que hablar mierda.
     Hablar sola, una bonita costumbre que me gustaba seguir, y no tan rara, teniendo en cuenta que pasaba más tiempo en soledad que con otros seres. Como siempre, mi parte más crítica aportando golpes bajos, así que solía tener que tomar las riendas para recuperar el lugar que merezco dentro de mi propio mundo interior. No es fácil llevar dentro un enemigo tan fiel, pero regresemos a Waj.
     Dirigí mi atención durante unos segundos a la cubierta del barco, ahora a mis pies. Casi cien piratas habían tratado de matarnos, con el éxito de un ratón frente a un tigre, así que sería extraño que quedase alguno en el barco. ¿Cómo coño había cabido tanta gente aquí? No era mi problema, tan solo fijarme en si quedaba algún rezagado que buscase la muerte solo por estar respirando.
     Sí, con uno de esos sí podrías, ¿eh?, volvió a arremeter mi criticidad contra mí.
     —Y con tu puta madre también. —Que era mi propia madre, claro. Fuera quien fuese esa mujer.
     Si había algún idiota allí abajo, ahora mismo era lo que menos me preocupaba. Debía llevar a cabo la misión que yo misma me había encomendado al recibir la puta orden de Waj. Orden que me pasaría por el forro de las bragas.
     Miré a mi izquierda. La bandera de los Piratas Wajiti ondeaba, mojada y pesada, en el viento tormentoso. Su jolly roger, el símbolo de la calavera (tuerta, por supuesto) que los identificaba como banda pirata, presidía aquel majestuoso barco de lúgubre aura.
     La bandera es importante para un pirata. Representa todo lo que es, su reputación, la identidad criminal de quien surca las aguas. Yo nunca había tenido ninguna que me representase, tampoco lo había necesitado. Sin embargo, lo sabía.
     Clavé el pico en la tela, en uno de los extremos que se sujetaba a la madera. Me ayudé con una de las garras mientras que mantenía apoyada la otra. Extendí las alas para un mayor equilibrio. La bandera comenzó a desgarrarse. Era grande, pero mi determinación también. Conseguí arrancarla. Ya era mía. Tan mojada, pesaba como una condenada, aunque nada que no pudiese manejar. Después, dejé caer parte de la tela sobre la madera y situé encima la pata de apoyo, pisándola. Sujetando uno de los extremos con el pico, tiré hacia arriba. La bandera comenzó a rajarse, partiendo por la mitad el símbolo de los Piratas Wajiti. Me detuve antes de separar la bandera en dos, de modo que continuase siendo una sola pieza.
     Tal vez Eaa hubiese dejado ciego del todo a Waj con aquella cornada, aún no podía saberlo. Pero, si todavía mantenía la fortuna de conservar la vista después de aquello, me aseguraría de que viese cómo su reinado caía antes de que la muerte le inutilizase los ojos para siempre. Porque estaba segura de que Waj, de esta, no saldría.


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#32
Tras los intentos de calmar a Eaa nuestro amiguito Waj respondió de forma positiva y aceptó su duelo sin sospechar de nosotros dos.

— Este tío es gilipollas
— Tu sabrás - le dije al "capitán"

Lanzó a Maeve hacía mi y esta subió el barco farfullándose cosas.

— ¿Y esta? ¿Hablando sola? Hay que ver como está la gente, vaya comportamientos más raros. ¿Me entiendes?
— No quedan más que personajes en estos mares.

Subí detrás sin hacer mucho caso a lo que hacía, mis ojos estaban en el combate, si hacía falta intervenir estaba preparado para hacerlo. Cuando volví a mirar hacia el barco vi a la pajarraca con una manta sucia.

— ¿Acabamos de subir y ya te vas a dormir? JUEJUEJUEJUE - comenté de forma burlona- mira a estos dos ¿crees que le puede? - dije sin especificar de quién hablaba.

Hice una pausa para sacudirme el polvo de la ropa, estaba más sucia que antes, había más sangre, no se como ha podido ocurrir, entonces volví a mirar a Maeve.

— ¿Qué vas a hacer con eso? - señalé la "manta"
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#33
La maldita debía estar aplastada bajo mi kanabo, puede que me haya excedido y había acabado la pelea sin querer antes de poder cavilar sobre que hacer o levantar mi kanabo un grito me llamo la atención, la maldita Eaa estaba cargando hacia mi como si de una cabra se tratara, subiendo por mi brazo y lanzándose hacia mis ojos, a lo que conteste de forma hercúlea aguantando el placentero dolor que estaba produciendo, tanto que tuve una pequeña erección, la chica tenía agallas y no le daba miedo mancharse de sangre, me gire sobre mí mismo parpadeando, ya que tenía la vista algo borrosa tras el ataque, Peteiro estaba cerca, podía saberlo por ese olor tan varonil que tiene y hablaba con alguien mirando al barco, gire mi cabeza confuso y abrí mi boca de par en par, debía de ser una broma o estaba viejo borroso, que de hecho si, juraría que la arpía de mármol estaba agarrando mi jolly roger bajo la tormenta, poco a poco se fue aclarando mi vista y comencé a ver bien la figura, el cielo estaba lleno de relámpagos y truenos, con una lluvia sofocante y allí estaba Maevee, rasgando mi jolly roger. 

"MALDITA PERRA!!!!"

Olvide la pelea con Eaa, esa hija de puta estaba mancillando mi honor como pirata, estaba muerta.

"A ELLA PETEIRO, KNOX DEBE MORIR"

Ordene a Peteiro mientras salía corriendo hacia el barco, dejando atrás a Eaa.

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Stats Waj

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#34
Leyenda


Seguía saboreando la salada sangre de aquel monstruo, recogiendo con mi lengua las gotas que seguían cayendo por mis mejillas, y jugueteando con ellas. Aquello, junto a imaginarme cómo me cargaría a ese hijo de puta me llenaban de un sinfín de sensaciones. Sentía una enorme excitación invadirme.

Mi excitación no hizo más que aumentar exponencialmente cuando vi a Maeve romper en dos la bandera de aquel repugnante ser. - Bien hecho Pandita, justo donde duele. - pensé, dejando escapar una gran carcajada.
Aquello se estaba convirtiendo en una trágica historia. A decir verdad, siempre lo había sido. Una lúgubre ciudad, una brutal tormenta, gente huyendo despavorida y en frente, tres enemigos que, sin una pizca de temor, avanzaban impasibles cual fuerzas de la naturaleza o incluso la misma muerte. Sin importar qué les pusiera delante, o cuánto tratara de evitarlo. Una breve chispa de esperanza, una pequeña vela en medio de aquel temporal, hizo pensar al hombre por un momento que podía salir victorioso. Pero como cualquier vela en medio de una intensa tormenta, se apagó irremediablemente.
Todo presagiaba la caída del aquel tuerto pirata. "La caída del capitán Waj el luces" había sobrestimado sus capacidades y había llamado a la muerte directamente a su puerta. Ahora, sin una pizca de honor y sumido en la desesperación, iba a morir como un animal.

Pensar en aquella historia hacía que mi cuerpo temblara de la emoción y mis pelos se pusieran de punta. Realmente estaba disfrutando de todo aquello, y estaba completamente segura de que el climax de esa historia, la atroz muerte de aquel enorme ser, iba a ser un completo éxtasis para mí.

El primer grito de Waj me sacó momentáneamente de mis fantasías. El semigigante volvía a darme la espalda. - ¡Esta vez no te escapas trozo de mierda!- grité, enfadada mientras comenzaba a correr. Aquel desgraciado volvía a ignorarme y huir. - Lo que te voy a hacer cuando te pille lo voy a disfrutar más que nada. - Llena de ira le perseguí, saltando para de esa forma adelantarle. En medio del aire tensé los músculos de todo mi tren inferior, para propinarle una patada giratoria en su costado izquierdo, a la altura de las costillas.

Me planté frente al tuerto hombre, a medio metro de este. A mi espalda, una pequeña pasarela de madera, la cual a simple vista parecía ser bastante robusta, conectaba la cubierta del barco con el muelle. Tenía que ser robusta, puesto que seguramente por ella embarcaba y desembarcaba aquel gigante de nueve metros. - Mientras yo esté aquí, ¡NO PUEDES PASAR!

Eaa Gritando a Waj al final




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#35
PERSONAJE


     —Oh, sí, por supuesto que le puede. —Di por hecho que Peteiro se refería a Eaa. Estaba viendo un lado salvaje de la semi oni que cada vez me gustaba más—. ¿Con esto? —Alcé un poco la bandera rasgada por la mitad—. La cuestión es qué va a hacer él.
     ¿El desgraciado de Waj se dejaría provocar una vez más? El gigantón no nos hizo esperar: la respuesta fue sí.
     Se enfureció y, con su fea cara cubierta de sangre (cortesía de Eaa), a gritos me llamó "perra". Eso es lo que le habría gustado que fuese para él: una perra. Pero se quedaría con las ganas.
     Le ordenó a Peteiro que viniese a matarme. Después de que el gyojin me hablase en su última intervención, mis dudas sobre su posible cambio de bando se disiparon casi por completo. No había hostilidad en sus palabras, al contrario. No obstante, no bajaría mi guardia con respecto a él, no fuera a ser que me llevase una desagradable sorpresa. Tendría que esperar para terminar de comprobar su verdadera lealtad.
     Desquiciado, Waj había comenzado a correr hacia el barco. En apenas segundos, evalué la situación. ¿Qué iba a hacer, ponerse a aporrear su propio barco, su más preciada posesión, intentando golpearme con el kanabo? Por supuesto, yo no volvería a cometer el mismo error: no volvería atraparme. ¿O se movería como un loco por la cubierta con el riesgo de destrozar o incluso volcar el navío dado su tamaño? ¿Hundiría La Dama Errante solo para tratar de darme caza?
     Un nuevo movimiento de Eaa hizo añicos mi elucubraciones. La patada que le dio en un costado fue digna de enmarcación. Luego, se colocó delante del crédulo gilipollas, justo antes de la rampa que conectaba con el barco, y como una guardiana del averno, le cortó el paso a Waj.
     El desempeño de Eaa durante toda la contienda me fascinaba. Era una auténtica guerrera. No podía sino admirarla.
     Sin pensarlo dos veces, y sin soltar la gran bandera desgarrada, me impulsé con las patas y me lancé al cielo. Extendí las alas y alcancé un par de metros más de altura más, que se sumaban a los —calculaba— treinta que podía medir perfectamente el palo mayor. Una vez más, la lluvia intensa e incesante, así como el viento incansable, me hacían más difícil la tarea de mantenerme en el mismo punto del aire. En cualquier caso, estaba muy fuera del alcance del tuerto trastornado. Incluso si él saltase tomando el propio barco como punto de apoyo. Pero, para ello, debía superar a Eaa. 
     Buena suerte con eso, carcajeé en mi interior.
     Batía mis alas con violencia, con los relámpagos recorriendo el cielo como radiantes venas. No apartaba la vista del autoproclamado rey de no sé qué. La sangre se resbalaba por su rostro, mezclada con agua, como arroyos rojizos. Arroyos de muerte, la que encontraría bajo una tormenta menos despiadada que los enemigos que lo machacaban. 
     —¡Estás acabado, Waj! —grité con esfuerzo para asegurarme de que mi voz atravesaba las alturas y los truenos—. ¡No tienes ni tripulación ni bandera! ¡No tienes ninguna oportunidad de supervivencia! ¿Recuerdas? ¡Nosotros no hacemos prisioneros!
     Fue entonces cuando, con un movimiento rápido con las garras, terminé de partir en dos la bandera. El símbolo de los Piratas Wajiti quedó profanado, como mi puta dignidad cuando aquel miserable me tuvo presa en su mano.


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#36
Waj estaba definitivamente enfadado, con razón, quiero decir, su amada mujer pájaro acababa de romper su supongo que también amada, banderita, lo siguiente que hizo el capi fue encabronarse mucho y exigirme un ataque, como buen pescao que sigue órdenes y no rompe su papel hasta el último momento le hice caso, corrí hacia Maeve, en ese momento sucedieron cosas, Eaa paró a Waj y la otra echó el vuelo, pues vaya.

— ¡Tus deseos son ordenes! -reí- ¿me entiendes?
Entonces me acerqué a donde antes había estado Maeve y tras escuchar su pequeña aportación, hice la mía gritando
— ¡Oye! Su tripulación está justo aquí y su bandera es la perseverancia ¿me entiendes? - dije no creyéndome ni yo lo que estaba saliendo de mis fauces
— ¡Guau! casi vas a hacer que se confíe y todo
— Hombre... es un poco el plan - le dije más calmado a Balban

Un hombre pez nunca rompe su papel, hasta que el público no dispare su ráfaga de aplausos y se cierre el telón el espectáculo debía continuar.

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#37
Debido a que vuestro narrador ha tenido dificultades médicas para poder proseguir con la aventura, nos pidió a la administración poder terminárosla. Pero se ha juntado con el evento y todo el trabajo que lleva este, por lo que también nos ha resultado imposible terminárosla. Así que, como tan solo queda cerrarla (un par de turnos cada uno), en consenso, hemos decidido dar por terminada la aventura y daros las recompensas igualmente.
Se queda un sabor de boca algo amargo al estar tan cerca de terminarla, pero así podéis de una vez tener el presente absoluto libre y poder seguir roleando lo que queráis hacer.

AVENTURA NARRADA T2 - COMPLETADA

Cita:Aurora (Pasa a la cuenta de Zorak y se aplica un -10% a todo) obtiene: (Narrador)
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  • 30K - 10% (Empobrecido) - 10% = 24K berries 
  • 20 + 15 (Popularidad y Fama) = 35 - 10% = 31 Reputación

Eaa obtiene: 
  • 10 Mugiwaras.
  • 20K berries 
  • 20 Reputación

Maeve obtiene: 
  • 10 Mugiwaras.
  • 20K + 10% (Adinerado) = 22K berries 
  • 20 + 15 (Popularidad y Fama) = 35 Reputación
Peteiro obtiene: 
  • 10 Mugiwaras.
  • 20K berries 
  • 20 Reputación
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