[EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Arena (Parte VI) - FINAL
#1
Los participantes provienen de este tema.
Aquí se desarrollará la "Prueba de Combate (Final)"

La hora había llegado. Era el momento de dar paso a la batalla final después de una semifinal en la que uno de los equipos compuesto por las buenas gentes de estas islas se había garantizado participar. Estaba orgulloso de mi gente y su talento. En especial de aquel Mord... tan rápido como se esperaba de su linaje. Más apuesto y gallardo de lo que cabría esperar. Con un aire familiar en su genética divina, quizá menos rudo, pero igualmente con un porte y una presencia inigualables. Era un orgulloso heredero de su linaje celestial. Las enormes puertas de doble hoja del balcón se cerraban tras mi espalda y la de mi acompañante, pasando a uno de los salones principales de los pisos superiores del palacio, dorado, opulento y lujoso como ninguna otra construcción del imperio en las nubes.

Había abandonado el palco privilegiado después de ver las pruebas pertinentes, pues no merecía más mi tiempo y atención un combate de calentamiento por un tercer y cuarto puesto, y el tiempo para poder recorrer la distancia de mi palacio a la tribuna en las gradas no quería que fuese un impedimento para poder presenciar ese combate final, que esperaba, con toda la fuerza de mi corazón, que el Mord participase y demostrase de qué pasta estaba hecho en un espectáculo digno.

— Parece ser que el tiempo de mostrarnos es ahora, viejo amigo-son — dije con solemnidad refiriéndome a mi anciano acompañante, encorvándome ligeramente y apoyando mi bastón en el suelo, mientras la llama de mi espalda resonaba con fuerza y potencia atronadora — Estoy emocionado, es una casualidad inquietante y muy esperada — y sonreí achicando los ojos mientras descendíamos las escaleras, caminando a cuatro patas gracias a mi morfología y concepción animal — Además, parece que el pueblo se divierte mucho y no he sentido ninguna voz caer en silencio... por lo que nuestra buena y decidida guardia no habrá tenido que aplicar una fuerza letal. Todo esto es bueno... es muy bueno-son — le dije a mi compañero con la sinceridad que caracterizaba a nuestras conversaciones, en nuestro tranquilo paseo en descenso hacia la puerta principal.

Cuando llegamos, Kinton, mi fiel nube montura nos esperaba en la puerta para llevarnos hacia la zona en la que se desarrollarían los juegos. Parecía que ya había cubierto el tiempo necesario con James y ahora esperaba para servirnos en nuestro paseo, rápida y diligente como siempre era. Era una gran montura. Al subirnos encima, noté aproximarse una presencia de una criatura especial y legendaria, de forma algo errática pero próxima al palacio — Nowa — dije, girando la cara para mirar hacia el Primarca que protegía la puerta — Por favor, encárgate de que nuestros visitantes no accedan al palacio, no quisiera ser descortés con ellos... han de presenciar todos los juegos-son — dije con rotundidad pero de forma amable al guardián, y tras asentir al prestigioso y reputado chamán, estando ambos sobre la nube, esta comenzó a volar en diagonal de forma vertical para alcanzar un punto álgido muy por encima del que James había logrado comentando las pruebas, y luego empezar a descender en dirección hacia la arena, aterrizando de forma abrupta y rápida frente a nuestra tribuna, pudiendo descender de ella para erguirme apoyado en mi bastón con una mano, mostrando el pecho hinchado y la cabeza alta, girándome para ver a mi pueblo.

— ¡Saludos, congéneres y compañeros-son! — grité con alegría extendiendo la mano en un barrido — ¡Gracias habitantes del mar azul por tan glorioso espectáculo! — añadí mirando en derredor hacia las gradas, sonriendo ampliamente — Por favor, James, demos paso al combate final cuando gustes. Estamos ansiosos por ver de lo que es capaz-son — añadí en un tono más bajo, hacia el que se hacía llamar El Dirigente, aquel joven amigo humano. Tras esas palabras, giré sobre mi mismo y fui hacia la tribuna que habían construido amablemente para nosotros, sentándome en el trono con el crujir de mis llamas azotando aquella piedra, extendiendo la mano para recibir comida y bebida que degustar para disfrutar del combate.




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Fruta

Pasiva

Inventario
#2
Qué bonito día hace en Skypiea.

La gente se junta para pasar las festividades y divertirse, pasear en los puestos de comida y poder comer algo mientras disfrutan de como un puñado de ignorantes de la vida hacen unas pruebas para vete a saber qué. Pero como iba a rechazar la invitación de mi buen amiguito Zarutsuki y así poder cambiar un poco de aires. Al menos pude ver mucha gente interesante, muchas Akuma no mi interesantes también, me frotaba hacia abajo mi frondosa barba, totalmente pensativo e interesado por las Akumas, aunque seguro que había más que no vi, pero no era el caso ahora.

Había llegado el momento del combate importante, en el que aquel Mord iba a poder lucirse delante de toda su gente, en especial, de Zarutsuki. El combate del pirata gato y la marine Fenix podría ser interesante, podría. Pero no se comparaba a la emoción de lo que venía ahora, cosa que se notaba en mi amigo, el cual ya había decidido que era la hora de hacer acto de presencia en la arena. Con mi fiel acompañante alado en mi hombro derecho, Mariano, un cuervo totalmente de color negro, contesté — Si sí, va siendo hora ya, ¡pero con calma, que soy más mayor que tú! — Le respondí haciendo una mueca con la boca y cogía mi bastón para descender las escaleras juntos, mientras Zarutsuki agradecía que no hubiera ocurrido ningún tipo de altercado de momento — ¡CALLA, DÉJAME HABLAR! ¡Ignorante de la vida, claro que han tenido que intervenir! En estas festividades siempre hay gente que va a causar problemas, y hoy no ha sido la excepción. En mis tiempos era todo mucho más correctivo, yo fui un gran amigo de todos los primarcas y custodios que hubo hace años, les enseñé más de una cosa para poder defenderse... — Paré de hablar cuando me di cuenta de que la nube de mi amigo estaba allí esperándonos para poder hacer acto de presencia — ... Ya te contaré otro día que grandes consejos les di, yo de joven fui experto en todo tipo de artes marciales y estilos de pelea, pero me torcí el tobillo un día y lo deje, me equivoqué, claramente — Sentencié mientras me subía a la nube con mi amigo y mandaba a Mariano a irse volando por su cuenta, ya que aquel paseo le haría mal.

Durante el viaje me mantuve callado, con los ojos cerrados, dejando que el viento golpease mi cara para disfrutar un poco de la brisa. Zarutsuki habló con uno de los Primarcas que había allí, Nowa se llamaba, para darle unas indicaciones, pero no presté atención, estas cosas eran asunto suyo y no me apetecía meterme en ello y aconsejarle, ahora no, quizás luego le cante las cuarenta al ignorante de la vida, le queda mucho por aprender, aunque lo hace bien. Una vez que la nube de mi amigo descendió a la arena, él hizo lo suyo, hablar a su gente, agradecerles por estar allí y todas esas cosas de emperador. Yo me limité a bajar con cuidado de la nube, mientras Mariano volvía a mi hombro derecho, y dirigirme a mi asiento sin decir ni una palabra y sentarme. Miré hacia las gradas y levanté mi bastón en señal de saludo, agitándolo aleatoriamente a la gente eufórica de las gradas y que, alguna que otra, me mandaba un saludo directamente a mí, todo con una sonrisa un poco forzada. Ya no estoy para estos trotes, pero un día es un día.

Zarutsuki le dijo a su amigo James que diera paso a la siguiente pelea, estaba totalmente ansioso por verla, y yo igual. En el fondo, quería ver de lo que era capaz aquel Mord. Apoyé el bastón al lado de mi asiento para no tener que sujetarlo yo, y con las manos juntas, cruzando los dedos sobre mi vientre, me dejé caer en el asiento para apoyarme en él, estar lo más cómodo posible y disfrutar de lo que se venía — ¿Veré alguna fruta interesante? Espero que sí —




Resumen
#3
Cuando los participantes se hubieron marchado, su majestad, el Emperador Zarutsuki acompañado del reputado chamán Pawurs Ushoku, aparecieron en escena a lomos de Kinton, la nube mágica. Esta volvió a ascender cuando nuestro gobernante giró y saludó al público con alegría y gozo, mostrándose alegre y entregado a su pueblo, recibiendo una reverencia por absolutamente todos los presentes - y esperando que fuera imitada por los invitados - incluidos los Custodios de la arena. Era todo un honor presenciar al Emperador fuera del palacio y asistir a uno de estos juegos, pues irremediablemente cada vez iba siendo más mayor... Obviamente nada que le impidiera seguir siendo uno de los guerreros más capaces y temidos de toda la historia, pero poco a poco se alejaba de la plenitud de su mayor pico de potencial.

Tras saludar, el Emperador y Pawurs se dirigieron a la tienda para sentarse y empezar a contemplar los juegos desde allí, haciendo que aclarase mi voz y la alzase con vigor y energía — ¡La gracia del Emperador sea con nosotros! — grité, con el estruendoso aplauso consiguiente — Ahora observaremos el siguiente enfrentamiento por la final de esta competición... Los participantes Sohem por el equipo dos, ¡y el Mord Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero, por el equipo tres! — añadí, poniendo mucho más énfasis en el nombre del Mord que en el otro — Las puntuaciones están de tal forma que quien gane, será quien haga vencedor a su equipo y por tanto merecedor de la gracia de nuestro Emperador — sentencié, girando la mano hacia atrás señalando hacia el Emperador haciendo que todos gritasen de emoción incontrolada — ¡Ahora tendremos un enfrentamiento sin igual en esta gran final! ¡El hombre contra la divinidad! ¡Dios contra el hombre! ¡el mar azul contra el mismo cielo! — grité con energía alzando la mano al cielo preparándome para que los participantes se mostrasen en la arena y pudiera comenzar este enfrentamiento — ¡Que de comienzo la ronda final del torneo de su majestad, el Emperador Zarutsuki! — y bajé la mano como un hachazo, acompañada del grito y el brutal aliento de ánimo y frenesí del público, emocionados y sacudidos por poder contemplar algo como aquello. Un Mord en la final. El sentimiento patrio sería insostenible en las próximas semanas.





Debuff último participante


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Descripción gráfica


Los Juegos
#4
Atributos Personaje


Los Alas Negras eran incorregibles, les había comentado que si la situación se ponía fea lo que tenían que hacer era huir, pero no dudaron en su respuesta con una negativa a mi orden de capitán. Sonreí contento al escuchar las palabras de Aspros, sabía que sus uñas eran un bien muy preciado y estaba dispuesto a que se le saltasen con tal de llevarme de vuelta al barco, y aunque eso para cualquiera pudiera sonar a broma yo era consciente del nivel de implicación y compromiso que implicaba. Jolyne también intervino diciendo que no dijese tonterías y Triana se mantuvo en silencio, como de costumbre, ya que ella era más de actuar que de hablar. Tenía los mejores compañeros que uno pudiera tener.

Volví a mirar hacia la arena para ver el combate, pero entonces Sasha se giró cabreada para lanzarme un vaso de papel arrugado con zumo en su interior, manchando mi rostro y el suelo bajo mis pies. Gritaba que era un cobarde y una decepción y, con una contradictoria afirmación, dijo que matara a su amigo Sohem. Seguramente tuviera un berrinche, y aunque a punto estuve de levantarme y meterle un correctivo lo de la diosa de los piratas hizo que me tuviera que aguantar la risa. Me quedé unos tensos segundos con el gesto serio y miré al suelo, apoyando ambas manos en mis rodillas.

-Ahora el suelo está mojado. -comenté entre susurros, algo molesto.

Tobías intervino con rapidez, tal y como haría un auténtico capitán, y dijo que Sasha había madurado mucho y que tenía que demostrar quien iba a ser el futuro Rey de los Piratas. Lo miré con seriedad mientras Triana le gritaba a la niña que tuviera más cuidado. Intentaba mantener un gesto serio pero la situación me resultaba tremendamente graciosa, por un lado, teníamos a Sasha diciendo que iba a ser la diosa de los piratas, a Triana quejándose como una señora mayor, a Tobías mediando como si fuera un político y a Aspros que justo acababa de comenzar a reír. No pude más…

- ¡KIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIKIKIKIKIKIKIKI! -reí de forma escandalosa mientras me llevaba las manos a la barriga. - ¡Si que ha madurado si kiiikikikikikikiki! -le dije a Tobías mientras le pegaba un fuerte golpe en la espalda con mi mano izquierda. Jolyne también se reía mientras me llamaba especialito y Aspros decía que el zumo era demasiado azucarado para su gusto. -Ay, por favor… -susurraba entre risas mientras me secaba las lágrimas de los ojos con el dorso de la mano.

No pasó mucho tiempo cuando el Dirigente anunció que Garnet era el vencedor de la pelea, sonreí contento y aplaudí por su victoria, eso significaba que me tocaba a mi dentro de poco. El oso se presentó como Chewbacca, nos felicitó por los resultados y me deseo suerte en el combate.

-¡Muchas gracias! Vamos a dar un buen espectáculo. -le dije mientras me ponía de pie y veía como saludaba Garnet, que acababa de llegar de su pelea.

El pirata pelirrojo se presentó a Triana con esa risa que me hacía tanta gracia, vaya tío cochino era el músico, me caía bien. Todos en el grupo, Shogun Gari y Alas Negras me animaban con la pelea a la que me iba a tener que enfrentar en breves instantes, no podía fallar. Garnet, Triana, Aspros, Jolyne, Chewbacca, Tobias e incluso Sasha, todos tenían la esperanza de que venciera. Ya fuera por demostrar que un digno futuro Rey de los Piratas, por vengar a los nakamas caídos, o simplemente por vencer. Debía hacerlo.

Me quedé de pie todo el descanso hasta que de otra nube bajaron dos personas más. Ahí estaba el Emperador que tanto se había estado fijando en mi acompañado de un bicho raro, casi tan raro como él. Me resultaban super carismáticos y, al menos el Emperador, tendría que ir organizando a toda la isla para el banquete le iba a pedir cuando ganara.

Conforme iba llegando el momento de la pelea estaba más nervioso, pero no fue hasta cuando Jolyne estrechó la mano conmigo que guardé aquella espiral de negatividad en el bolsillo, era hora de brillar.


-¡Mi turno! Kikikiki. -reí mientras de un salto bajaba a la arena desde las gradas y me posicionaba en uno de los laterales. Pegué un pequeño salto y comencé a aletear con elegancia y suavidad, me encontraba elevado del suelo a unos cuatro metros del mismo. Mi mayor ventaja era volar, y lo tenía que aprovechar. Miré hacia la carpa donde se encontraba el Emperador con sus compañeros y saludé con la mano, sonriente. Estaba listo.

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#5
Atributos Personaje


Nuestra posición en las gradas era prácticamente central, en la parte noreste de las mismas teniendo el palacio a la espalda y el palco presidencial de tierra casi enfrente, por lo que fuimos de los primeros en ver llegar aquella nube portando a un enorme mono con una llama gigante en la espalda y aquel anciano echado para delante con su bastón y su cara de... ¿qué coño era eso?. Ambos llegaron con la nube voladora que usaba el pregonero, o una similar, y se detuvieron frente al público pasando el anciano a sentarse y el mono enorme a saludar y hablar a los demás — ¿Es ese? — pregunté retóricamente al escuchar sus palabras y el griterío de los presentes. Que era alguien importante y poderoso era una evidencia, pero no podía estar seguro de declarar que era el mismo Emperador hasta que el Pidegentes lo proclamó, haciéndome sonreír — ¡Ja! ¡Es un macaco viejo! — dije de nuevo en alto, dándome cuenta de que Viktor ya no estaba a mi lado, y encogiéndome de hombros un poco.

Pero no duró, pues en cuanto mencionó los nombres de los participantes me levanté del asiento, agarrando a Ein Hauch con las dos manos — Nos toca colega — dije mirándolo, y lo cargué en la espalda con calma mientras comenzaba a bajar entre la gente y las gradas en dirección a la arena. En diagonal a mi izquierda pude discernir a Sasha con otro gran grupo de gente entre los que estaban un lunarian alto y fornido, y - juraría - los que habían estado participando en las pruebas. Así que había posibilidades de que fuera él. Y el simple hecho de saber que podía llegar a medirme con alguien tan rápido como el tipo de la prueba en la que había competido hacía que las llamas de mi corazón crepitaran con la potencia de diez soles, haciéndome arder la sangre simplemente por el hecho de ver inminente la situación en la que me iba a desenvolver: Un combate a la altura. ¿Acaso era posible? Había creído que así sería en varias oportunidades y había acabado por vencer sin muchos problemas en todos. ¿Me había vuelto tan fuerte como sospechaba de mi encuentro con el gigante enano aquel? ¿Había tocado techo y estaba tratando de encontrar enfrentamientos en ligas que me quedaban pequeñas? No había mejor forma de averiguarlo que esto.


Llegué a la parte baja de las gradas y salté apoyando la mano para pasar por encima, la tabla o elevación de madera que servía de muro para las primeras filas, aterrizando al lado de uno de esos ángeles enormes que nos habían recibido, mirándole alzando la cabeza mientras el bocazas de la máscara presentaba esto como el combate del hombre contra la divinidad. De dios contra el humano. Un Dios... qué insolente. Yo había visto los rostros de los dioses antes, y no se parecían nada a estos híbridos de gallina grandes.
— ¿Un dios? — pregunté mientras caminaba hacia más adentro de la grada, viendo como aquel tipo lunarian junto a Sasha y compañía descendía de un salto, con alegría y una sonrisa hacia la arena, frente a mi — Entonces seré el primero en probar que hasta los dioses sangran — sentencié deteniéndome en seco en aquel arenal.
A mi espalda, hacia mi derecha había un ángel, justo por la zona por la que había descendido. A mi espalda a la izquierda, otro ángel más, al límite del terreno de juego. A mi izquierda directa, el palco con su majestad e invitados. A mi derecha, el camino hacia el palacio. Frente a mi, un tipo enorme, de cinco metros, que volaba a ras de suelo y saludaba como un idiota hacia el mandamás del lugar. Nos separaban veinticinco metros, teniendo aproximadamente cada uno de los dos doce metros y medio desde nuestra espalda a la grada.

Apreté la zurda entorno al mango de Ein Hauch y lo saqué de su agarre en mi espalda, apretando los dedos entorno a él, llevando la otra mano para colocarla en paralelo y alzar el arma con su extremo de golpe apuntando hacia el cielo. Arrastrando el pie derecho y alzando algo de polvareda con el movimiento, semiflexioné las rodillas y doblé los codos lateralizando mi cuerpo en una guardia zurda, es decir, ofreciendo el perfil diestro hacia mi enemigo, clavando mis ojos en él prestando toda mi atención. No existía nada más. No había nada más. No me importaba nada más.
Las únicas opciones eran ganar, o morir. Como siempre.

— Listo — dije, y chasqueé la lengua.





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#D86700
#6
La sonrisa desapareció de mi rostro en el momento en el que vi a Sohem saltar por encima del pequeño muro de madera que separaba la grada de la arena. Pese a no poder verle el rostro daba la sensación de que caminaba con seguridad, como si supiera de antemano lo que iba a pasar. Este tío era alguien a tener en cuenta, un usuario de una fruta del diablo que emitía calor a su alrededor, un calor tan potente que dudaba que cualquiera pudiera sobrevivir mucho tiempo ahí dentro.  Y ahí estaba el primer problema al que me tenía que enfrentar, acercarme a él tan rápido y de una forma tan contundente que el golpe que le diera le hiciera detener su habilidad, si eso era posible... Iba a ser dificil y era consciente de que el enfrentamiento se iba a resumir a aguantar sus golpes y habilidades todo lo posible.

Poco a poco me había ido acostumbrando a las llamas y, ahora que era más fuerte era capaz incluso de manejarlas, al menos las que salían de mi espalda. ¿Si seguía mejorando llegaría a ser capaz de manejar las del entorno? Me vendría bien desde luego pero no lo creía posible, venir a esta isla en el cielo me vendría genial para empezar a conocerme a mí mismo y mis capacidades. Fruncí el ceño, concentrándome para la batalla que iba a tener lugar en los siguientes instantes, y mientras mi rival alzaba su garrote y posicionaba sus piernas para pelear, las llamas de mi espalda duplicaron su tamaño, y de esas mismas llamas surgieron cuatro lenguas de fuego que envolvieron mis brazos hasta el codo y mis piernas hasta las rodillas. El "Eclipse Carmesí" era uno de mis movimientos estrella que me permitía superar los límites de mis llamas, pero este último... el "Cuadrilátero Ocaso" era una técnica que, aunque había practicado con anterioridad no la había usado nunca en combate, y tener ambas técnicas activas era tremendamente agotador, pero no podía ir a medio gas, contra Sohem tenía que darlo todo. Y para mi sorpresa el enmascarado dio el pistoletazo de salida diciendo: "Lis [...]".

Y antes de que pudiera siquiera terminar de decir aquella palabra salí disparado contra él, a toda velocidad como en aquella prueba, con la diferencia de que casi al momento de salir volando, con apenas un metro recorrido, me hundí bajo tierra. A ojos de la mayoría de gente habría simplemente desaparecido, si es que acaso eran capaces de seguirme la pista, pero en realidad estaba volando debajo de la arena, como cuando una gaviota se lanza al mar para pescar, cosa que me gustaba hacer en mi juventud más temprana. El espacio que nos separaba no era mucho, por lo que podía llegar hasta su posición en un abrir y cerrar de ojos, en apenas un parpadeo... al menos con esta velocidad, corriendo no me veía capaz de llegar a él en un instante. En cuanto estuve a seis metros de su posición salí disparado en diagonal con el puño derecho por delante, como un superhéroe, con la intención de que aquel puño llameante impactara contra su rostro, tal y como quise hacer en Toko, sin éxito. Y tras el golpe me iría volando en vertical. Mi intención era no parar de moverme, debía aprovechar la velocidad.


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#7
Pareciera tener un instinto de depredador muy avanzado, o un oído casi tan excepcional como el mío, pues en cuando moví los labios para pronunciar que estaba listo, aun con la muchedumbre, el griterío, el jolgorío, la distancia, que mi tono era comedido y normal - y para nada gritado - y que un casco ocultaba mis labios, el Lunarian se lanzó hacia delante envuelto en llamas haciéndome saltar todas las alertas y sorprenderme porque había desaparecido delante de mis ojos. Retrocedí un paso largo con la derecha por pura sorpresa e instinto mientras decía las palabras que daban inicio a mi ofensiva — ¡Hot Spot! — haciendo que mi piel se tornase como el acero caliente al rojo vivo. Piel, que por otro lado, sólo estaba visible en mis muñecas y mi cuello, y que a diferencia de la técnica que usé en la prueba, no me volvía rosado ni me hacía emitir humo o toser sangre. Esto era un control mucho más depurado y mantenido de mi propia habilidad: La capacidad de acumular un inmenso calor y liberarlo de golpe, preparando la maquinaria de mi cuerpo para que esta pudiera moverse con soltura y sin las limitaciones que me autoimponía para traspasar ciertos límites. Tenía sus riesgos, claro, pero los beneficios a cambio eran demoledores.

Gracias a retroceder aquel paso, cuando el hombre-misil volvió a aparecer frente a mi en dirección diagonal ascendente, había esquivado su movimiento por completo y pude ver tan sólo un vago reflejo de una sombra cruzar frente a mi, como el que se salva por un pelo de ser arrollado por un tren. Era demasiado rápido como para tratar de batearlo o debilitarlo con artes armadas... pero por suerte había estado entrenando en mi propio control de mi akuma no mi — ¡Heat Beat! — grité cuando aquella ave de presa despiadada cruzó frente a mi, extendiendo un área de calor que abarcaría cuarenta metros de radio usándome a mi de epicentro, haciendo que dicho calor se sintiera sin dudas hasta en las propias gradas. Pero no me importaba. No podía contenerme contra un tipo así porque ¿en estas tierras los consideraban dioses? ¿qué harían por alguien que es capaz de derrotar a sus dioses? Sonreí tras la máscara viendo como las llamas del cuerpo de mi contrincante volvían únicamente a su espalda y rebajaban su intensidad. Iba a llevarme hasta el último gramo de oro de este sitio. Más tarde o más temprano.

— Oe oe... — dije al cuerpo de mi contrincante, que debiera descender de las alturas, y chasqueé la lengua de nuevo fuertemente, empezando a sonreír bajo mi máscara. Podría soltarle una frase ingeniosa o socarrona, pero estaba visto que estaba dispuesto a usar mis palabras y mi tiempo en mi contra, así que el golpe de ingenio llegaría después del golpe final. Si estaba dispuesto a pelear con todo, por todo, y contra todo, yo también. Y esta concesión observándole sin moverme del sitio y manteniendo la postura para batear que había tenido inicialmente, era la última que le daba, por mera cortesía.




Acciones ocultas

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#D86700
#8
Un paso atrás de mi rival hizo que mi golpe fallara por completo, ¿acaso me había visto llegar para dar un paso hacia atrás y esquivar aquel golpe? Me estaba volviendo paranoico y no me convenía. Era consciente de que no tardaría demasiado en usar el poder de su akuma no mi y así fue, gritó el nombre de lo que supuse que sería su técnica y un calor abrasador apareció de golpe. Apreté los dientes con fuerza e intenté concentrarme en volar lo más lejos de ahí pero no fue posible. Aquel envite de calor, sorpresivo e instantáneo como en Toko, era terrible… un ataque en área que por ahora era incapaz de esquivar y que era tan potente que me dejaba la mente en blanco por unos pocos segundos. Cerré los ojos, dolorido y sintiendo que mi cuerpo ardía, mientras las llamas de mi espalda reducían su tamaño y el fuego que cubría mis extremidades desaparecía, había perdido el factor sorpresa, ahora sólo me quedaba el enfrentamiento cara a cara. Ojalá hubiera podido alcanzarle con el primer golpe, pero ya sospechaba yo que algo iba a pasar. En nuestro anterior enfrentamiento fue directo y mortal, estaba claro que aquí no iba a ser menos y así lo estaba demostrando.

Sentí como mi cuerpo empezaba a caer así que aproveché para girar sobre mi mismo, juntando mis pies y colocando mis brazos pegados a ambos lados de mi cuerpo. No estaba a demasiada altura del suelo y contando mi altura y la distancia con el enmascarado mis pies estaban bastante cerca de su cabeza, así que el impacto sería inminente.

- ¡Esto es por Peixe!
-grité enfurecido mientras mi golpe impactaba en su cabeza

En cuanto el golpe impactara sobre su cabeza saldría volando diez metros hacia el cielo, de nuevo, intentando escapar del calor infernal que desprendía aquel demonio. Debía usar mi velocidad como ventaja y aguantar sus ataques en área si quería durar en el combate, pero tampoco me podía alejar demasiado, no tenía muy claro lo que hacer.

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#9
Como una honda de choque de una explosión Heat Beat detuvo la huida volando de mi contrincante y este comenzó a descender - suponía que derrotado e inconsciente por la postura de su cuerpo y al ver cómo se apagaban las llamas de sus extremidades - directo hacia el pavimento de la arena y dejando en las gradas la sensación de un dios cayendo del cielo, pero de pronto se recompuso girando sobre si mismo y mi respuesta no se hizo esperar, apretando la empuñadura de mi arma induciendo en esta todo el calor que podía, de pronto Ein Hauch estalló en llamas y se convirtió en un kanabo ardiente — ¡Pay Day! — grité mientras el lunarian recuperaba la forma y la posición en el descenso y anteponía sus pies en este con un claro objetivo en mi cara. Podía verlo bien ¿se había vuelto más lento? ¿Estaba herido, o acaso cansado con ese golpe? De primeras pensé que lo había derrotado y que era un cohete muy rápido pero con la mecha muy corta, pero al recomponerse al instante me esperaba que otro ataque a la velocidad de la prueba fuera su siguiente carta. Pero nada más lejos, una simple patada en caída a una velocidad - que si bien era alta - no distaba mucho del promedio perceptible para mi vista, y por lo tanto, su ataque recibía al igual que antes, la respuesta proporcional a la altura de su movimiento.

Exploté en una nueva oleada de calor, más corta de alcance y de potencia que la anterior, pero fruto de encenderme con la batalla y venirme arriba imprimiendo toda la fuerza que podía en mi brazo, tensando los músculos de la extremidad y el hombro, apretando más duro aun el agarre del mango y blandiéndolo lateralmente de mi izquierda a mi derecha, deslizando el agarre a la zona más baja del mismo mientras extendía por completo mi brazo buscando conectar el golpe antes que mi contrincante, e impactaba contra su rodilla izquierda con todas las fuerzas que me eran posibles, buscando partirla o dañarla tanto como me fuera posible. Si podía volar, que volase. Si no podía usar las piernas sería una cosa menos de la que preocuparse

— ¡ ¡ HELLS BELLS ! ! —

Grité con todas mis fuerzas mientras el calor de mi cuerpo emanaba con furia y mi llameante bate, mi tremendo cachibache, buscaba golpear el flanco de mi contrincante para derribarlo al suelo y poder continuar con la pelea si es que aun le quedaban fuerzas o ganas para seguir. Yo aun notaba el calor bullendo en mi interior de forma residual por Hot Spot y estaba preparado para darlo absolutamente todo contra ese tipo a partir de ahora. Aun me quedaban un par de cartas bajo la manga, y aunque prefería no mostrarlas, prefería aun más ganar esta competición y poder pedir mi deseo al Emperador. La mayor de todas las riquezas posibles. Mi tesoro, oculto y esperándome en esta isla.





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#D86700
#10
Otro golpe de calor infernal emanó de su cuerpo y tras eso, en un abrir y cerrar de ojos sucedieron un grito, un tañido de una campana y un golpe terrible contra mi rodilla izquierda. Los ojos se me pusieron en blanco por un segundo, cualquier otro habría perdido la pierna al instante, por suerte yo había estado entrenando, pero no era suficiente como para alcanzarle con ningún golpe, y estar en esta situación me comenzaba a poner nervioso. Cerré los ojos y recordé… este tío ya había salido en algún periódico, lo había visto en los Cabos Gemelos… ¡y era compañero del mata demonios Taka! ¿Cómo sería ahora de fuerte si hubiera seguido vivo? Ese tío era impresionante… Mi cuerpo cayó como un plomo contra el suelo, pero en vez de golpear la arena se sumergió en ella.

Este tío funcionaba como una araña tejiendo su tela. Todo lo que hacía lo tenía pensado para atrapar a su presa y no dejaba nada al azar… cada hebra de su telaraña estaba perfectamente colocada para que su presa no sólo no pudiera escapar, sino que no pudiera siquiera alcanzarle. Era bueno en ataques a media distancia, terrorífico en ataques cuerpo a cuerpo… yo sólo era rápido, por ahora el enmascarado era inalcanzable, y si no se hubiera llevado a un Nakama le tendría un profundo respeto, respeto a la gente fuerte.

Pese a la paliza que me estaba dando me encontraba con suficiente fuerza como para continuar la pelea, intenté que las llamas de mi espalda brotaran con la fuerza del principio, pero no era capaz. Así que sin más dilación salí disparado del suelo, como al principio, haciendo un golpe similar al que tenía pensado para iniciar este enfrentamiento, pero mucho más cansado y debilitado. Broté del suelo a tres metros de distancia de él, con toda la velocidad que pude, y con ambos brazos estirados por delante de mi cabeza en dirección a torso. Las palmas de mis manos estaban abiertas, ya que no buscaba dañarlo per se, sino derribarlo en el suelo. Si todo salía bien mis manos golpearían su cuerpo y yo me hundiría de nuevo en la tierra bajo sus pies.


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