[Aventura T2- Presente Absoluto] Una química explosiva
#21
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Choto entró por la puerta, atravesando aquella cortina con bastante despreocupación, casi tanta que un poco más y ni me entero. Así que decidí hacer lo mismo, aprovechando que la cortina se estaba moviendo por el paso del pelo arbusto y así adentrarme yo, ya que estaba con mi camuflaje activado. Y vaya sorpresita me llevé.

La rubia que nos atendió en la cola anteriormente estaba sujetando de las manos a mi compañero y preguntándole directamente si él fue el responsable de la liberación de la gente que había fuera (o los que quedaban, mejor dicho). Parece ser que no se percató de mi presencia, el camuflaje funcionaba bien, así que decidí esperar que era lo que esta zorra iba a soltar. Choto comenzó a hablar, y yo, por precaución, apunté a la niñata con Shock y mi rifle, a unos dos metros de distancia sin hacer un ápice de ruido.

El pelo arbusto comenzó a hablar, alegando que fue el responsable y que el espectáculo fue un coñazo. Entendí bien a lo que se refería, básicamente, a que la peña se quedó dormida - Que listo el pipiolo - Continuó conversando con ella, invitándola a hablar con el "vino" de la botella y unas aceitunas somníferas que parece ser llevaba encima, mientras golpeaba con su pie derecho un par de veces al suelo - ¿Somníferas? ¿Dónde ha guardado tal cosa el pelo arbusto? ... ¡Un segundo...! - Creo que ya entendí por qué todos en aquella sala se quedaron dormidos y yo no. No caté absolutamente nada de lo que nos sirvieron y por eso pude enterarme del todo bien, esos cabrones querían drogar a todos los invitados y vete a saber qué hacer con ellos. La sangre me estaba hirviendo de solo pensarlo, y la mosquita muerta esta nos había engañado totalmente. Mientras Choto intentaba tranquilizar a la rubia con palabras y poder conversar las cosas sin llegar a la violencia, me puse a observarla detenidamente gracias a los 2 metros de distancia que tenía con ella, y pude fijarme que en la pierna derecha tenía una herida bastante notoria. El vestido puede que fuera muy bonito, pero desde luego dejaba a la vista su defecto de manera muy cantosa.

Choto continuó hablando sobre que el edificio volaba, que como se podía hacer algo así y demás mierdas que no me interesaban nada, decidí esperar a ver como solucionaba la situación mientras observaba aquella sala. Y lo que más me llamó la atención fue que había como unas estanterías refrigeradas, bastante curioso, y una mesa en el centro con botellas y más mierda. No sabía como iba a salir el plan de Choto, y yo no podía quedarme de brazos cruzados, no aguanta ver a la mosquita muerta sujetándole y a saber de lo que era capaz de hacer. Así que me adelanté, situándome detrás de ella, apuntándole a la puta cabeza con Shock y el rifle - ¡Joder, rubia, con lo mona que eres! - De golpe, desactivé mi camuflaje, dejándome ver completamente - Suéltale y levanta las manos. Si haces algo que no sea eso, te vuelo la puta cabeza - la dije amenazándola mientras, con uno de mis tentáculos, buscaba en el bolsillo derecho de Choto las aceitunas hasta que las palpé y noté, cogiéndolas - Muy listo, pipiolo, te debo una - Rápidamente, moví mi tentáculo con las aceitunas y se las introduje a la rubia en la boca, a la vez que, con el otro tentáculo, por el otro lado, le cerraba la boca y le levantaba la cabeza - Trágatelas, puta - Dije totalmente en tono amenazante - Y ahora vas a ponerte pegadita en alguna de las estanterías refrigeradas que hay aquí hasta que te quedes dormidita - Dije mientras, levemente, rozaba con mi pie la herida de su pierna derecha - ¡ANDANDO! - Ordené a la rubia.

Si la guarra esta hacía lo que le decía, no habría problemas ninguno - Y antes de que te quedes sopa, contesta: ¿Qué coño es lo que buscáis haciéndole esto a la gente? - Pregunté de manera directa, esperando su respuesta y después se quedase dormida. 

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#22
Eva, una mujer de veintitantos años, de una complexión delgada y delicada, era la segunda al mando de la operación, junto a Olmaz. Aunque nadie lo llamaba por aquel nombre ya. Antaño un científico de gran renombre, incluso considerado por algunos como un genio, hoy en día se escondía tras el Alias de Doctor Infinito. A ella le hervían las tripas cada vez que recordaba la condescendencia y el desprecio con el que lo habían tratado por sus ideas y propuestas. Él merecía la grandeza. ¿No era suficiente muestra de ello el ver un edificio de tal magnitud moviéndose velozmente por la tierra? Y no solo eso, aquella estructura la habían localizado bajo el gran lago, hundido para ocultar su propósito al público general. Lo que los propios autoproclamados genios de la asociación habían desechado como un fracaso, él solo lo había convertido en un éxito rotundo. Si pudiese ponerle una mano encima a aquellos idiotas… Todo a su tiempo. Si su plan tenía éxito, lograrían amasar una fortuna para proseguir sus investigaciones e inventos y plantarles cara con el éxito en lo que ellos fracasaron. Se moría de ganas de ver las caras de esas inmundas ratas cuando se viesen obligadas a implorar el perdón del Doctor y aceptarlo entre ellos. Ese era el sueño de Olmaz, por lo que había luchado toda su vida. Y ella estaba en deuda con él, una deuda tan grande que ni con una vida entera podría compensar. Pero lo que en un inicio había sido una gran admiración, con el tiempo, al ver la pasión que tenía por su trabajo y su sueño, se había convertido en amor. Un amor servicial que iba más allá de todo lo demás. Por él, haría lo que fuera necesario para que cumpliera sus sueños, incluso si ello conllevaba el secuestro o muerte de cientos de personas. Era un precio que estaba dispuesta a pagar con su propia vida si era necesario. ¿Sentiría él lo mismo por ella? Sin duda, nadie la había tratado con tanto respeto y cariño. ¡Incluso se habían casado! Pero hiciese lo que hiciese, no se sentía digna de su amor. Tenía que darlo todo. Y aquel hombrecillo alado que tenía delante… estaba confesando ser el causante de todo aquello. Sin duda ese tío debía ser un engreído, hablaba con una arrogancia que le recordaba demasiado a los inútiles científicos que tanto odiaba. Con esa misma arrogancia, le pregunto si era la anfitriona de aquello.

—Cierra la boca ahora mismo, cabeza palmera. —respondió con agresividad— ¿Me recuerdas? Pues igual que te he dejado entrar, puedo hacerte salir volando por una ventana si no te callas. Así que aquí las preguntas las hago yo.

El pelo escombra siguió hablando, sugiriendo que se tomase ella los somníferos. ¿De qué cojones iba ese tío? ¿Es que era tonto y no veía la situación en la que estaba? *Plof* *Plof* Cuando el tipo estaba terminando de hablar, Eva escuchó algo que la sacó totalmente de la conversación, un ruido de ventosas justo tras ella. Era un sonido que no encajaba para nada con el de metal que se escuchaba. Se giró velozmente, llevándose con ella al hombre todavía agarrado y poniéndolo al frente. Si su olfato no le fallaba, algo más estaba ahí con ellos.

—¡¿Qué cojones ha sido eso?! —gritó la pregunta al aire— No estás solo, ¿verdad?

Ella misma lo había acompañado a su mesa y si no le fallaba la memoria, iba con una mujer peliazul. Confundida por la situación, empujó al hombre con fuerza hacia la puerta, liberándolo del agarre, para poder tener las manos libres en caso de necesitarlas. Levantó los puños en alto arrugando la frente y olfateó al aire. Sin duda, otro olor se entremezclaba con los demás, uno de pólvora recién disparada que no estaba hasta hacía unos momentos y un olor como a... ¿pescado? Pero mirase dónde mirase no veía nada. Estaba desconcertada, pero su olfato no le fallaba nunca.

—Te huelo, zorra.

No iba a permitir que esos dos les arruinasen el trabajo. La mercancía tenía que llegar a su destino, les había costado demasiado conseguir un trato como ese. No era fácil para alguien nuevo en el mundillo de los esclavos el conseguir compradores con los recursos suficientes para un plan a una escala como aquel. No les dejaría entrometerse, por encima de su cadáver.


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#23
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- Vale, vale, tranquila… - Intenté tranquilizarla cuando de repente escuchó una especie de chanclas salidas de una ducha dando unas pisadas y se puso echa una fiera, sabía que había otra persona más en aquella sala, sabía de la presencia de Erika así que para que dilatar más las presentaciones. - Sí, ... Es mi novia, no la gusta que me agarren tan fuerte...

Cuando de repente noté como salí volando en dirección a la puerta contraria a la que habíamos entrado. *Plonkkkkk*Así sonó mi cuerpo contra aquella masa de metal - Todas las taradas tienen que venir a mí o como va esto... - Maldije en bajo mientras me reincorporaba de nuevo a la situación. Al final no me ha hecho salir volando por la ventana como prometía, solo me ha reventado el brazo y me ha estampado contra la puerta, pensé... - ¡Aquí te dejó con mi amiga, toda tuya pipiola, volveré, lo prometo!! - La grité mientras me tornaba hacia la puerta para cruzarla.

Mientras agarraba el pómulo de la puerta y lo giraba, pensé en hacer el menor ruido posible, intentando entrar en alerta, ocultando mis alas. Todo ello para saber que se esconderá tras la puerta número dos, otra azafata de vestido dorado, el doctor, una muerte segura, quién sabe... Un pálpito me inundo mi cabeza, sabía que en donde estaba lo único que iba a conseguir era darla más desventaja táctica a Erika que apoyo.


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#24
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La rubia se percató de mi presencia, no era tonta. En cuanto di mi primer paso, supo que alguien más estaba en aquella sala, por lo que me frené en seco, no quería que una bala acabase en la sesera del pipiolo. No pudo aguantar mucho más y acabó empujando al cabeza arbusto hacia la puerta, y poniéndose en posición defensiva. Parece ser que por sus palabras era capaz de olerme... Y también sabía que era una zorra mala, ¡jáh!

De nuevo, Choto siguió con el juego de que era su pareja, pero esta vez no me molestó, sabía que lo hacía para distraerla, aunque, en un acto repentino, no sé si por los putos nervios o que, el idiota reveló finalmente que estaba ahí en la sala con ellos, así que no me quedó otra que dar la cara - ¡Eres un jodido imbécil! - Grité, mientras me colocaba enfrente de la rubia, a unos 3 metros de distancia, apuntándola directamente con ambas armas y desactivando mi camuflaje - Felicidades, chiquilla, he estado aquí todo este rato con vosotros - Dije sin apartar la mirada de ella - *ZZUUPP* - La escupí en los pies y según caía a través del aire, le disparé con Shock en uno de los puños que levantó, más concretamente, el derecho. 

Me percaté de reojo que Choto entró lentamente por la puerta - ¿Por qué no mejor te estás quietecita? - La dije en tono amenazador, sin dejar de apuntarla con mis armas - O mejor aún, pégate bien cerca en una de esas estanterías refrigeradas, con las manos en alto, mientras el pipiolo termina, ¿Sí? - Ladeé mi cabeza hacia la derecha - Dime, ¿Cómo coño paramos todo lo que está sucediendo? Me quiero ir a la puta cama del hotel a descansar -

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#25
Eva quedó sorprendida cuando, tras empujar al hombre, apareció delante de ella la mujer con la que había entrado a su local. Pudo reconocerla vagamente, pues ahora estaba convertida en un híbrido monstruoso entre humana y pulpo. El desagrado de la escena se pudo contemplar en su rostro, que ahora lucía una mueca de completo desagrado, casi cercana al asco.

—Pues tocará ser pescadera hoy. —dijo justo antes de ver como la chavala escupía para después dispararle en la mano derecha— ¡AUU! ¡Serás mala púlpara!

La herida no era alarmante, pero ahora le costaba cerrar el puño con normalidad. A un lado, vio como Shoto se escabullía en dirección a la puerta trasera, pero antes de poder interponerse, Erika siguió apuntándola con el arma y amenazándola. “Tengo que acabar con esto rápido…” pensó Eva y frunció el ceño con la mirada a Erika decidida.

Sin mediar palabra alguna, saltó adelante propulsándose con la pierna izquierda y flexionando la derecha para, al llegar a rango de Erika, lanzar una poderosa patada con la puntera dirigida a su sien. Tras el impacto, se posicionó a la derecha de esta, a un metro, y levantó la misma pierna con la que había atacado colocando los puños en guardia, a la vez que daba pequeños botecitos con la pierna izquierda en una postura de combate rápido.



Shoto, tras la puerta, pudo encontrar un largo pasillo que iba curvándose hacia la izquierda medida que avanzaba, que se podría aventurar a deducir que parecía rodear el escenario por su parte trasera. Al llegar a la parte que daría justo detrás del escenario, el sonido de maquinaria se acentuó y justo en la pared derecha se abría un segundo pasillo que desde aquella posición se podían vislumbrar algunas pantallas encendidas al final de él en una sala.

Una voz fácilmente reconocible por el espectáculo se podía escuchar proviniendo de allí.

—Mantened la velocidad estable a partir de ahora, habremos llegado en menos de diez minutos.


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#26
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En el momento que crucé aquella puerta no volví a saber nada más de ellas dos, el cambio fue tan brusco que por un momento encontré tranquilidad y paz, fueron unos segundos de alivio *fffuu* exhale, - Parece que esto está muy vacío. - Claro, si de esta gentuza apenas quedará gente viva. El pasillo se curvaba a medida que lo iba recorriendo, a cada paso el sonido metálico de engranajes, poleas y un sin fin de mecanismos conseguían ocultar mis movimientos a lo largo del mismo. - Creo que estoy en la parte más profunda del escenario.

Una pequeña iluminación comenzó a salir por mi derecha a unos metros más adelante, a medida que me acercaba pegado a la pared, la intensidad se iba incrementando. Me acerqué cada vez más sigilosamente, aunque con aquellos ruidos estaba bastante bien cubierto. En la bifurcación había un segundo pasillo, me pegué todo lo que pude a la pared e incliné levemente la cabeza para observar lo que podía haber.

A estas alturas de la película, ya no me sorprendía nada, unos pequeños destellos salían de varias pantallas, mi vista no alcanzaba para saber cuantas personas había allí. De repente una voz bastante reconocible habló sobre mantener velocidad y en diez minutos estaríamos en destino. - No, amigo no, ni destino, ni ostias - Murmuré para mí. Me recoloqué toda mi ropa, mis pelos y al igual que la anterior vez entre caminando por aquel pasillo, pero aplicando la lección aprendida, esta vez entré de manera sigilosa.


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#27
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Shoto se fue por una de las puertas que había allí. Qué cabrón, dejar así a una chica indefensa y en apuros.

Pero tenía todo bajo control, con el tiro en la mano de aquella pipiola debería de bastar para tenerla a raya y que viera que no me andaba con tonterías. O eso pensaba. Le echaba ovarios la tía. Se abalanzó sobre mí para pegarme un patadón en la sien, estaba en forma, la jodida. Tras esto, se situó a un metro de mí, a mi derecha, dando botecitos como si fuera una boxeadora.

Me llevé uno de mis tentáculos a mi cabeza - ¡Joder rubia, eso ha dolido! Ayayay ... - Dije mientras me frotaba para, acto seguido, mirarla fijamente - Ummm... ¡Vale! - Grité mientras la apuntaba de nuevo con Shock y mi otro rifle, volviendo a disparar con Shock, esta vez a la pierna que tenía levantada, la cual me percaté anteriormente que tenía una herida - ¡Diana, IAHAHAHA! - Grité a carcajadas. Comencé a dar pasos hacia atrás - Ya has visto el destrozo que he montado ahí fuera, ¿no? No me gustaría volver a repetir algo así - Sentencié, habiendo dejando una distancia de 5 metros entre ambas. Acto seguido, puse mi rostro de la manera más seria y psicópata que podía hacer, ladeando la cabeza hacia la derecha, mirándola fijamente a los ojos, sin pestañear.

- En serio, me suda el coño que volemos todos por los aires, yo incluida, no tengo nada que perder - Chasqueé la lengua, haciendo una pausa de 1 segundo - Hazme caso, pégate a las estanterías fresquitas, esas de ahí, no te muevas, y dime como salir de aquí. No hagas trabajar de más al cabeza arbusto - 

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#28
Eva estaba alerta, en posición y lista para atacar, sin embargo las balas no era algo que se pudiera esquivar. Recibió el disparo de su rival en la pierna, una que además tenía herida, recuerdo de un pasado tortuoso. Gruñó sin dejar de botar mientras la púlpara se jactaba y tomaba algo de distancia. Afirmó ser la causante del alboroto de unos minutos antes y la ¿amenazó? Eva frunció el ceño, ya no estaba para charlas, aun así la peliazul actuó de forma osada con cara de loca amenazando con hacerlas volar por los aires.

—Que así sea, pues. —respondió con voz carente de emociones.

Poco le importaba su propia seguridad, debía proteger a Olmaz a como de lugar. Avanzó de un salto impulsada por la pierna izquierda y se plantó frente a ella hundiendo el puño derecho en el estómago de la loca.

—Espero que tengas algo preparado, porque podría estar así todo el día. —le susurró con una sonrisa de suficiente en la cara.

—----------

Shoto, al entrar sigilosamente en la sala, con el sonido de tus pasos atenuados por el ruido de los motores y engranajes del edificio, puedes ver ante ti una sala, que se extiende adelante 4 metros y 3 metros a cada lado. A la derecha, a unos 2 metros de ti, hay un hombre en un sillón, uno que reconoces bien de la actuación. Al frente, uno a cada lado hay dos hombres delgados ataviados con batas blancas. Frente a ellos hay colocados varios monitores con cálculos de velocidad, estadísticas de probabilidad y unos mandos de control bajo las manos de los hombres, que teclean sin pausa. A la derecha, un escritorio repleto de documentos de índole desconocida. En lo alto, a una altura de escasos 3 metros, una lámpara que se balancea iluminando el lugar. Ese es todo el mobiliario de la sala. Mientras estás ahíi, una luz roja se ilumina en uno de los paneles frente al hombre de la izquierda, y ves como varias de las pantallas cambian a un rojo que parpadea.

—¡Doctor! Tenemos una fuga de combustible de origen desconocido, tal vez por las explosiones que se han escuchado antes. —dijo con la voz alarmada el hombre.

El doctor se levantó y se colocó entre ambos hombres, dirigiendo la mirada de una pantalla a otra.

—¿Qué probabilidad hay de que explote? —preguntó el doctor sin desviar la mirada.

—Ha subido del 2 al 7%, con un margen de error de entre 1 y 3. —respondió el científico.

—Mantened el rumbo, no podemos retrasarnos. He enviado a Eva a investigar qué ha sucedido. No debería tardar. —dijo girando para volver a su sillón.

En ese momento, al girarse, se percató de tu presencia. Su frente se llenó de arrugas y te revisó de arriba abajo.

—Nadie tiene permitido pasar a esta sala. Y además, ni siquiera llevas el uniforme. ¿Quién diablos eres tú y dónde está Eva?



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#29
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Al entrar en la sala pude ver con un rápido vistazo que se trataba de una sala de "control", dos científicos estaban absortos en el manejo de unas pantallas y lo que parecían los controladores de aquel armazón metálico volador. A mi derecha, la única cara conocida, nuestro amigo, el doctor sentado en un sillón y un escritorio que me llamó la atención. Al revisar con la mirada el escritorio vi que estaba lleno de papeles, que sinceramente no me importaría echar un vistazo para sacar alguna que otra respuesta.

En ese momento una luz roja empieza a parpadear y escucho a aquellas personas comentar que hay una fuga de combustible. El líquido de las tuberías no era combustible, sino ahora mismo no estaríamos aquí... El doctor se levantó y les pregunto sobre la posibilidad de que esto pudiera hacer bum bum chao. Los números que dijeron no eran muy alarmantes, ya que oscilaba entre 4% y 10%, lo que estaba claro que o descendíamos e intentábamos aterrizar o ese error relativo iba a fallar más y la probabilidad iba a ser mucho mayor.

De repente, al girarse me vio ahí delante de ellos, se sorprendió cuando no vio una cara amiga o más bien a su amiga, así que tras su pregunta no tuve ningún tipo de problema en contestarle. - Nadie tiene permitido dormir a las personas y secuestrarlas, así que como lo has hecho, no te importara que esté aquí, además así estamos en empate. - El paradero de Eva no es relevante, la última vez que la vi la deje con mi novia, que estaba un poco alterada con las maneras con las que me trato... - Tras esto hice una pequeña pausa y avancé un metro con las manos en los bolsillos, tratando de ver más información del número de pantallas que había, qué tipo de información estaban mostrando y poder ver con claridad la instrumentación que manejaban, a la vez que me introducía. - Soy Shoto, ingeniero y científico, cortito y al pie. - Sonreí con una mueca hacia mi lado izquierdo.

- Antes de que nos pongamos románticos, tu mole voladora en menos de diez minutos se habrá convertido en una estrella fugaz como no cambies el rumbo y desciendas. Actualmente y si mis oídos no me fallan estamos en un 10% como máximo de desaparecer. - Tengo muchas preguntas que hacerte, pero tienes que ver lo critico que es la situación en la que estamos...



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#30
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La asquerosa de la rubia parece ser que le sudaba el coño todo. No era consciente del follón que podía liar en aquel edificio volador. Se abalanzó sobre mí, pegándome un puñetazo en mi estómago, encarándome con una sonrisa, alegando que tenía todo el tiempo del mundo. La miré fijamente a los ojos, con una sonrisa maquiavélica, sin pestañear — Perfecto, puta — De repente, empecé en apenas un segundo a preparar mi movimiento gracias a mi fruta, y con la cara de la otra delante de mí, la solté un chorro de tinta que la impactó de lleno.

— ¡ZZUUPP! — Grité, mientras que a la vez se le llenaba la cara de tinta negra, me desplacé hacia atrás, quedando a 1 metro de una de las estanterías frigoríficas, y a 10 metros de la rubia — ¡JODER! — Volví a gritar, empuñando con mis tentáculos tanto a Shock como mi otro rifle, apuntando hacia el techo de aquella sala mientras sonaba un sonido cerca de mi arma querida rosada *crack* — Ihaha — Reí por lo bajito, mirándola de nuevo fijamente, ladeando la cabeza hacia la derecha — ¿Que así sea? ¿Tú no estás bien de la cabeza, no? — Di un par de pasos lentamente hacia la derecha, rodeándola — ¿Acaso te suda el coño que vuele completamente esta mierda de sitio con toda la gente que te importa dentro de él? — Alcé a Shock un poco más al techo, y bajé mi otro rifle apuntándola a ella — He cargado una bala que puede hacer katapum si la disparo, y esta pequeña sala no es el teatro de allí fuera, aquí todo saldría peor — Escupí al suelo — Manos arriba, pegada a las estanterías quietecita, y dime como se para este cacharro para que el pelo arbusto pueda hacer su trabajo ¿Es muy listo, sabes? Seguro que puede. Es mi último aviso — Finalicé con otra sonrisa de esquizofrénica perdida.

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