[Presente Absoluto] Desafío en la costa, colmillos VS caparazón
#31
Pobre Kelvin. Mientras estaba en el aire pareciera que el universo tuviera destinadas para él todas las atrocidades de este combate, pues, el golpe de mi Ein Hauch lo elevó, el disparo del pelirrojo le impactó, y Flaca decidió que era el momento perfecto para hacerle su técnica de derribo con la que había tumbado al pelirrojo al inicio de la contienda. Y esto se habría quedado en simplemente una sucesión de golpes en combo al pobre desdichado de la barba rara, si no fuera porque Paca aun quería sorprendernos un poco más. De un momento para otro su piel cambió a un tono amarillento y su cuello se empezó a estirar considerablemente. Su torso se hinchó y ganó masa y volumen y pareciera que sus manos y pies se tornaron... ¿pezuñas?. Cuando quise pararme a ver con tranquilidad pude apreciar que su piel comenzó a tornarse moteada y su cara pareció estirarse... aun conservaba sus dos cuernos rojos y pareciera que recibía un par mas. Eso, sumado a su lacia melena... un momento.

Mientras los rayos del sol deslumbraban la escena y Kelvin acababa en el suelo de nuevo, yo pude ver a cámara lenta la verdad y la auténtica forma que Jaca escondía. Era un puto hombre jirafa. Y en ese momento, aunque lo intenté, no pude por menos que estallar en una pedorreta que aconteció a un gran estruendo, mientras Maca aterrizaba a mi lado. Una de las mayores carcajadas que había tenido en los últimos años.
— ¡ ¡ WRYYYA HA HA HA HA HA HA ! !—
Cuando Mappa aterrizó a mi diestra y mientras Kelvin parecía levantarse, suspiré finalizando la risa, aun con lágrimas en los ojos y obligándome a continuar, prestando atención a nuestro enemigo. Justo en ese instante se transformó en su forma de hombre serpiente, perdiendo las piernas en pos de conseguir una cola, cambiando todo su tono de piel -y lamentablemente conservando aquella barba extraña- y obteniendo un par de colmillos. También era más alto, pero nada en comparación con mi "estirado" acompañante, aunque sí superaba por un poco a su compañero.
El culebrilla realizó el primer movimiento inteligente en toda la pelea, levantó polvo con la cola para intentar dificultarnos la vista... y habría sido un movimiento inteligente contra otros adversarios, pues para empezar Kappa tenía la ventaja de la altura, su cabeza estaba seis metros por encima del suelo y superaba por unos pocos la altura máxima de la polución, y para continuar... yo tenía un puto casco. Si que es verdad que algo de polvo podía entrar por los agujeros, pero no era ni de lejos el efecto que él quería conseguir o que podría haber conseguido con otro rival, como por ejemplo pudiera haber sido su compañero.
Con esto en mente, y no habiendo abandonado mi posición de preparación para un segundo golpe pese a que hubiera estallado en una carcajada previa, los pocos problemas que pudiera tener para ubicar al ahora bastante más grande Kelvin se disiparon en un momento. Concretamente en el momento en el que escuché su voz. Parecía confiado dirigiéndose a su compañero dándole ánimos en nombre de la "justicia"... pobres ilusos, si supieran que la justicia se rige por un bolsillo lleno.
Lamentablemente para el barbudo, en mi situación por suerte o por desgracia contaba con un oído muy fino y depurado, y podía saber perfectamente que seguía frente a nosotros sin moverse, y por la intensidad de la voz a esa distancia, debiera estar de espaldas o con algo por delante de su boca, así que sucedió lo inevitable. Reaccioné apenas le escuché decir "Adelante" y sentí resistencia al otro extremo de mi arma cuando escuché "justicia".
— ¡ ¡ HELL'S BELLS ! ! — grité de nuevo con todas mis fuerzas mientras golpeaba con el bate la cabeza del serpenteante amigo disipando de paso la nube de polvo improvisada que había generado, al son del tañido de una nueva campana. Realmente pareciera que se estaba acercando la hora.

Tras el impacto, dejé el kanabo con el extremo en el suelo, a mi derecha, cruzándolo por delante de mi en diagonal sin soltarlo con la mano izquierda, y me incliné ligeramente para apoyar el codo derecho mientras con la mano de ese flanco me sujetaba la cabeza por la barbilla — ¿Dónde habéis conseguido esas cosas? — pregunté con verdadera curiosidad — Estoy seguro de que sin ellas ya tendríais algún hueso roto — deduje mientras miraba al invertebrado en el suelo — Necesito hacerme con un poder así — concluí, sabiendo que consumir una fruta del diablo sería un aliciente para marcar una clara y marcada diferencia en mis enfrentamientos, pudiendo darme una ventaja inusual contra otra serie de enemigos y posibles potenciales problemas en el futuro. Probablemente fuera mi siguiente destino tras... este bonito encuentro.





Aclaraciones
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[Imagen: mz3XEoL.png]
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#D86700
#32
Definitivamente lo sabía. ¿Quién me manda transformarme?
Cuando aterricé grácilmente al lado de Sohem, que todavía esgrimía su kanabo en posición para continuar la pelea, escuché claramente la risa incontrolada del enano, que debía estar al borde del colapso nervioso con la fatídica visión de un hombre jirafa. Creo que jamás mencioné que tenía esta habilidad, ni siquiera con él. Aunque bien pensado si lo hubiera hecho el cabrón ni siquiera lo recordaría. 
El marine del bigote, tras recibir mi impacto, tomó la decisión de transformarse en su híbrido de serpiente. Ya era hora de que completáramos el zoo. Tras intentar lanzar tierra sobre nuestras caras, como si tuviera el arrojo para alzar la arena hasta mi altura, se introdujo bajo la tierra. Hubiera sido un movimiento inteligente, si hubiera mantenido la bocaza cerrada, pero el muy idiota tuvo que ponerse en plan discurso marine y Sohem no dudó ni un segundo en hender su kanabo en la arena, acertando de lleno en el marine. Tras esto se colocó en una posición más distendida y, quizá por eso o por lástima, sentí que ya había terminado todo.
Me encogí de hombros y suspirando, desactivé la transformación de mi fruta del diablo, volviendo a mi forma natural, encogiéndome y reduciendo mi masa. Tras eso, me agaché sobre mi rodilla izquierda, apoyando mi mano izquierda sobre ella y alargando la mano hacia la arena, justo donde Sohem había impactado y dejado un enorme surco que permitía ver parte del cuerpo del marine.
 
- Creo que está todo visto aquí, señores - dije mientras tiraba gentilmente del marine para extraerlo de la arena - No tiene sentido seguir deteriorando nuestros cuerpos. - proseguí dejando al marine en el suelo y levantándome.
 
Estaba claro que aquellos hombres tenían corazón, pero tenían que aprender, no solo a luchar en equipo, sino a entender sus poderes, a entender a sus rivales... y sobre todo, entender que el mundo no es justo. Que las normas establecidas van a ser quebrantadas por cualquiera con malas intenciones.
 
- Me parece que es buen momento de cerrar este enfrentamiento sin que la sangre llegue al... mar. - sugerí mientras tendía mi mano al marine del bigote aún en su forma de hombre serpiente. - De nuevo, y esta vez sin trucos, mi nombre es Taka.
 
Aquellos hombres ya habían demostrado suficiente, y quizás el enmascarado fuera algo más sanguinario, pero... yo intentaba controlar a mi demonio. Era hora de volver a casa.


Resumen
[Imagen: Ri77Nf7.png]
#33
Tiré la arena con la cola de mi forma híbrida para intentar ganar tiempo y alguna ventaja para nosotros. Supongo que no dio resultado, ya que cuando me giré para ver si Vulkan estaba detrás de mí, recibí de nuevo otro golpe más. Fue Sohem con su kanabo. No lo vi, pero aquel sonido lo tenía metido en mi cabeza muy bien, y supe rápido que fue él. Me quedé un poco hundido en la arena. No había perdido el conocimiento todavía, pero no tenía fuerzas. Estaba agotado por todos lados. Acto seguido noté como algo tiraba de mí, me estaba arrastrando fuera de la arena. Era Taka, en su forma humana. - Creo que está todo visto aquí, señores. No tiene sentido seguir deteriorando nuestros cuerpos. - Le escuché decir mientras me ayudaba a salir de la arena. Fue un gesto bonito por su parte. Con este acto supe que ya habíamos perdido, o al menos yo. Me giré y Vulkan seguía en posición defensiva, como esperando el ataque. - ¿Dónde habéis conseguido esas cosas? Estoy seguro de que sin ellas ya tendríais algún hueso roto. Necesito hacerme con un poder así - Dijo acto seguido Sohem.

Tras esto, volví a mi forma humana y me senté con las piernas cruzadas en la arena con cuidado. Necesitaba recuperar aliento. - Esta "cosa" no la conseguí, muchacho, fue obra del destino. El día que obtuve este poder no fue por mero gusto. No sé si fue buena o mala suerte, pero desde luego no entraba en mis planes. No puedo responder a tu pregunta - Le dije a Sohem mientras jadeaba mirando mis piernas y pensando. No tuve ninguna opción. Me confié demasiado en todo, cosa que ya me pasó con Vulkan también, pero de los errores se aprende. En tan solo una tarde aprendí que no me puedo fiar de absolutamente nadie a simple vista, da igual las maneras de las que me hablen o lo que me digan, en cualquier momento puedo estar en peligro. Era algo que no podía permitirme más si quería ser un marine. A continuación, Taka me extendió la mano, diciéndome que no era necesario seguir y presentándose de nuevo. Sin dudar tomé su mano y me ayudó a ponerme de pie, ya con el aliento recuperado y descansando lo máximo que podía.

- Felicidades, chicos. Primero de todo porque sois muy fuertes, y he sido totalmente derrotado por vosotros. No tengo problema en reconocer las cosas cuando son verdad. Y segundo, gracias a esto he aprendido muchas cosas. Con gente como vosotros de cazarrecompensas, la Marina estará más que contenta. - Dije en un tono amigable. - La verdad, ahora me apetece descansar, y en cuanto pueda seguir entrenando y mejorando... Al menos yo. - Me volví a girar, a ver a Vulkan en su pose defensiva. Realmente no sé cómo se le dio la pelea a él, apenas tuve oportunidad de verle. Le miré a los ojos, y levemente le hice un gesto con la cabeza de afirmación, intentando decirle que todo estaba bien y podía bajar el estandarte de guerra y acercarse.
#34
Pasaron de mi. Todos...
Podía entender porque Sohem no me hacía ni caso. Al final no era ni su rival directo ni nadie relevante. Y viendo el carácter que tenía, al menos lo demostrado, dejaba mucho que desear. Sólo había tenido en cuenta la paliza personal que le estaba pegando a Joe. Para él, más que un entreno, era una demostración para si mismo de sus capacidades a la hora de humillar a un rival de forma innecesaria. El rival le había entrado de primeras con un ataque frontal y sencillo, y en respuesta el enmascarado no le soltó pegándole con todo.

Luego estaba Taka. El grandote tenía parte de mi simpatía. Aunque su ataque principal fue a traición, lo justificó con "aprendizaje" y "lecciónes". Luego tuvimos un duelo muy comedido, pero donde se podía ver un poco de todo sin llegar a la masacre. Pero me falló a la hora del honor en el duelo. Cuando pudo, enganchó a Joe, lo derribó a pesar de toda la campanada que estaba recibiendo y luego pasó de mi rostro. A diferencia de su compañero, este procesó un interés en el cese de hostilidades. Pero no sabía si era debido a una altruista moral de acabar este "entreno" o si por consiguiente se había terminado de mofar en nuestra cara y ya no le hacía gracia seguir.

Pero sin duda, mi mayor frustración en ese momento procedía de mi compañero. No solo era un marine que, por tener buenas intenciones y entrenar a gusto, se había llevado una paliza. Sino que el enmascarado se había reído de él y este seguía con su buen humor y carácter. No solo eso, sino que encima los estaba felicitando. 

- Pero que tipo de justicia vergonzosa es esa? Celebrando con el rival la derrota y la humillación...- pensaba con furia y con la mirada fija en el suelo. 
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Quería contener las lágrimas de frustración y disimular de la mejor manera posible, pero me fue inevitable no dejar caer una. 

Algunos dirán que fui víctima de un ataque de frustración y rabia, típico de los novatos que entran en algún club o deporte y ven que no logran sus objetivos. Otros me podían acusar de infantilismo desmedido y de tener una rabieta de bebé al no poder ganar al adulto. Y quizá el más burlón de todos creería que soy una mierda más en el camino que no es capaz de aceptar que no voy a ser tan grande como a los que me enfrento.

Podrían ser todas esas las razones, o puede que alguna de ellas o ninguna. Otras quizá. En ese momento me daba igual.

En ese momento yo sentía como se estaba mancillado el buen nombre de la Marina. Como mi justicia estaba siendo pisoteada por todos, incluso un marine. Como todo por lo que creía estaba siendo objeto de burla y risa. Tanto esfuerzo y tanto trabajo.
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En ese momento entré en barrena con mi mente. 

Guardé la pistola en la carcasa y empecé a correr. La mala leche me llevó al gesto más impulsivo pero que más necesitaba sacar. 
La estrategia había quedado de lado y en mi cabeza solo se escuchaba una cosa:

LA JUSTICIA ABSOLUTA NO SE RINDE

Sin dejar de pensar en eso, fui corriendo hasta Sohem, conectando un puñetazo directo en su rostro, con la derecha cargada desde atrás, poniendo toda la fuerza en el golpe.

En ese momento no dejaba se gritar, siendo más animal que persona.

Aclaraciones
#35
Pareciera que mi gesto de relajación y mi postura diáfana se interpretó a la perfección por el hombre jirafa que me acompañaba, extendiendo este la mano hacia el tipo de la barba que yacía en el suelo. Un buen abrigo se llevaba puesto el pobre, pero aun así, extendió la mano - cosa que yo, visto lo visto no habría hecho jamás - y se incorporó con el apoyo de Grapa. Era una jirafa, pero en el fondo era un luchador marcial, con sus cosas de honor y todo eso, así que supuse que tendría sus puntos altos y bajos en cuanto a la debilidad de no rematar a un enemigo, más aun que aquí y ahora no fuera el momento para hacerlo, pues matar un marine sólo le iba - nos iba - a generar problemas. Suspiré viendo la escena y escuchando la contestación de aquel tipo: No se qué de que obtuvo el poder por accidente. La clásica reacción que tiene alguien que está escondiendo algo, que no quiere contarte más de lo que puede... pero bueno, quien era yo para juzgar a un mentiroso, habiendo cambiado mi nombre y ocultado mi rostro para mentir al mundo sobre quién era y poder tener una vida motivante.

Pero la reflexión duró poco. El tiparraco de cabello de fuego con apariencia de tortuga come pizza de las cloacas de una ciudad puntera de un mundo alternativo decidió que él - y con razón - no se había llevado su ración correspondiente. Pobre. Empezó a correr hacia nosotros en línea recta, sin estrategia, sin intenciones ni planes, desesperado por mantener tristemente una ligera muestra de orgullo que se iba a evaporar en cuestión de segundos. Pues en ocasiones era mucho mejor una retirada - y yo lo sabía bien - que empeñarse en reducir tu tiempo a este lado del plano.
Sus movimientos eran torpes, poco definidos, coléricos, obnubilados por un objetivo imposible y demasiado distante: Derrotarnos. Pareciera no comprender que, si luchando ellos dos juntos y teniéndonos a nosotros separados no habían conseguido hacernos el más mínimo rasguño, él sólo contra nosotros dos no tenía ni la menor de las posibilidades, ya no de vencer, si no de sobrevivir... y yo no quería ensuciarme ni el traje ni la cara, saliendo en wanteds por todas las ciudades.

Cuando el pelirrojo estuvo frente a mi dispuesto a dar el puñetazo más desastroso y con posiblemente peor final de su vida, di un toque con el pie al kanabo apoyado en el suelo, a la parte con la que se golpea, y lo elevé a tiempo que lo usaba para flanquear hacia la derecha la dirección de su golpe, a tiempo que, gracias a ese gesto, dejaba pasar al marine de largo con su puñetazo, extendiendo ligeramente el pie izquierdo hacia arriba para inducirle una zancada que lo acabaría llevando de bruces al suelo.
— Oe oe mocoso — dije con desgana, chasqueando la lengua al final — Estás a punto de cambiar un contacto por tu lápida — le avisé volviendo a reposar el kanabo sobre mi hombro izquierdo — Lleva a tu compañero a una enfermería y pulir vuestras estrategias — sentencié, mirando a Vaca fíjamente por primera vez en un rato — Nosotros hemos terminado aquí ¿no es así? — le pregunté retóricamente, sabiendo qué respuesta iba a darme.
Si el pelirrojo no intentaba seguir tocando las pelotas a los mayores, nos iríamos de allí a paso tranquilo. Posiblemente esta pudiera ser la primera de varias interacciones futuras, y quizá pudiéramos beneficiarnos en el futuro mutuamente... si conseguía acordarme de ellos.





Aclaraciones
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[Imagen: mz3XEoL.png]
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#D86700
#36
Cuando un hombre se rompe, se ve de lejos.
 
La mirada. Los temblores nerviosos en las manos, más por furia que por miedo. La sensación en el pecho de ser incapaz de cambiar lo que está pasando. Todo eso debió de pasarle por la cabeza al pelirrojo que, después de que el marine del bigote se pusiera en pie y nos felicitara por la pelea, aunque desde nuestra posición fue más bien un calentamiento, sucumbió a sus instintos más primarios.
Presa de la rabia por perder la pelea catastróficamente, el muchacho enfundó su arma y, a puño limpio, corrió en dirección a nosotros gritando como un poseso. Durante un segundo pensé que estaba sentenciándose a sí mismo atacando en ese momento si mi compañero decidía contraatacar. Si el golpe tenía como objetivo golpearme a mí, lo recibiría.
 
Sin embargo, el muchacho lanzó su puño con una deficiente técnica, seguramente no por carencia de habilidad si no por dejarse llevar por sus sentimientos, hacia Sohem. Este, que en cualquier caso lo hubiera hecho pagar la osadía, por alguna razón lo evadió con un grácil y leve movimiento a su lado, y lo dejó caer al suelo de rodillas. El crío parecía totalmente exhausto. El tono de Sohem se volvió molesto y condescendiente. Tras aconsejar reposo y estrategia, sugirió que nos fuéramos de allí. Encogí mis hombros levemente. El asunto estaba zanjado y cualquier pelea que pudiera continuar allí, solo podría significar heridas de calibre importante y ningún bando lo querría. Volví mi mirada al marine del bigote y asentí suave para despedirlo, para después girar y volver sobre nuestro camino inicial.
 
Sabía que nuestro camino se separarían y, como siempre, sería la mar quien decidiera en qué momento volveremos a compartir cielo.
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#37
En un acto de rabia o impotencia, Vulkan se abalanzó sobre Sohem para darle un puñetazo. Aunque de una manera poco torpe, realmente me estaba recordando a los movimientos que hice yo. Obviamente, como ya había demostrado, Sohem no es idiota - en lo que pelear se refiere -, y con un pequeño gesto puso a Vulkan en el suelo pero sin llegar a violentarse con él. Me impresiona que no se haya cebado con él, por un momento estaba calmado y sabía ya la situación en la que estábamos todos. Tras unas palabras de Sohem, tanto el como Taka cogieron y se dieron media vuelta, yéndose por donde vinieron.

Vulkan estaba en el suelo, con una mirada perdida, enrabietado. Le entendía perfectamente. Sé lo que sentía por dentro y era algo inevitable. Así me sentía yo por dentro, solo que yo soy más calmado, sé diferenciar algunas cosas, y aunque nos habían pasado por encima con facilidad, no había que descargar toda esa impotencia en los rivales, sino en mejorar. Si es cierto que Sohem y Taka podrían habernos matado, pero no lo hicieron. Cuando el grandullón volvió a su forma humana no percibí peligro. Aunque no pudiéramos con ellos, al fin y al cabo estábamos en Shells Town, en cualquier momento podrían aparecer refuerzos, marines con mayor rango y estarían en un aprieto, y ellos no querían eso. Les conviene llevarse bien con la Marina para cobrar las recompensas en un principio. 

Me agaché y le puse la mano en el pecho a Vulkan - Joven, tenemos que hacernos más fuertes. Por nosotros y por la justicia. No es momento de estar mal. Es momento de mejorar - Le dije - Volvamos al cuartel juntos - Acto seguido le cogí de las manos para levantarle y poner su brazo derecho sobre mis hombros.
#38
Antes de leer

Mi intento desesperado no llegó a nada, solo un intento de apaciguar mi frustración que apenas tuvo resultado. 
Pero tuve un golpe de suerte fruto de la experiencia de quienes si habían tenido más temple y paciencia que yo.

Sohem esquivó mi nefasto golpe y me dejó resbalar con mi torpeza y su leve movimiento. Acto seguido me dejó claro que estaba equivocado teniendo esa actitud. Me hizo ver que, pese a todo, en este vasto mar, podría tener un aliado en algún momento. Mucho mejor eso que, por orgullo de marine, tener un enemigo más en la gran era pirata.
Por otro lado, Taka observó mi ira con calma. No sabía si entendía mis motivos o no, pero en ningún momento hizo por frenar mi acometida o interponerse. Al contrario, dejó hacer. Se limitó a dejar que la escena sucediera y, al retirarse, expresar un saludo cordial a Joe. Eso me gustó.
Y sin duda, quien tuvo el mejor gesto fue este último. Joe estuvo centinela en todo este pequeño show, dejando que mi aprendizaje fuera personal, pero ayudandome si lo necesitaba. Y así fue. 

Cuando caí al suelo, roto, él estuvo ahí el primero. No dudo en hacer un ejercicio de empatía y con un carácter asertivo, me dejó ver cuan equivocado estaba y lo mucho que me quedaría por recorrer.

Lo que tenía claro en ese momento fue, que no sabía que tan largo sería el viaje, pero quería recorrerlo a su lado.

Y así fue como todos seguimos nuestra senda y al destino. Unos hacía el horizonte y en busca de nuevas aventuras y otros hacía el cuartel, soñando con hacer del mundo un lugar mejor y más seguro... 
Pero eso es otra historia.

Aclaración final
#39
¡Combate Completado!

Este robot, diseñado para moderar y por sustitución del PX-4, cuya programación está optimizada para legislar combates, considera que en este combate acontecen los siguientes resultados:
Cita:Según la guía de Reputación, al no haber un vencedor se cataloga que estáis en empate y el multiplicador será x4. También se tomarán en cuenta los Karmas que aumenten vuestra reputación.

Taka Obtiene:
  • 5 Mugiwaras por su puntuación en combate. (6/10)
  • Nivel 3 x4 (empate) = 12 de Reputación.
Sohem Obtiene:
  • 6 Mugiwaras por su puntuación en combate. (7/10)
  • Nivel 4 x4 (empate) + 5 (Simpatía Natural) + 10 (Fama) = 16 + 15 = 31 de Reputación.
Vulkan Obtiene:
  • 4 Mugiwaras por su puntuación en el primer combate. (5/10)
  • 4 Mugiwaras por su puntuación en el segundo combate. (5/10)
  • Nivel 3 x4 (empate) + 5 (Simpatía Natural) + 10 (Fama) = 12 + 15 = 27 de Reputación
Joe Obtiene:
  • 5 Mugiwaras por su puntuación en el primer combate. (6/10)
  • 4 Mugiwaras por su puntuación en el segundo combate.(5/10)
  • Nivel 2 x4 (empate) = 8 de Reputación.

Pronto serán añadidos a sus correspondientes fichas *crunch*


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