11-07-2024, 06:36 PM
8 de Primavera, año 13.
Costa de Báltigo. 15:00
Costa de Báltigo. 15:00
El día empezaba como uno más, pero no iba a dejarlo correr como uno más, necesitaba mejorar, quizá no ponerme al nivel de los monstruos que eran mis compañeros, pero al menos poder hacer algo por mí misma. Defenderme y poder atacar aunque fuera como fuego de cobertura para hacerles ganar tiempo y que ellos pudieran hacer algo era a lo que podía aspirar, realmente me limitaba mi propia elección a la hora de combatir, un rifle estaba bien para mantener la distancia y mantenerse a una distancia segura, pero no servía contra los enemigos que estaban por venir, las presas que apuntaban a cazar mis compañeros no iban a caer por uno o dos disparos, y eso me dejaba en una pésima posición. Por eso, entre otras cosas, fui al camarote de Viktor pasada la hora de la comida, quería empezar cuanto antes a entrenar con él, para tener resultados lo más pronto posible.
Había quedado con él en la costa en la que habíamos atracado. Habíamos pasado suficiente tiempo en la isla como para habernos dado cuenta a estas alturas que no había más que piedras, piedras y más piedras, aunque en el centro de la isla parecía haber una roca que destacaba entre las demás, pero no es que yo fuera lo que se podía decir una apasionada de mirar rocas, y más aún estando en la situación que estaba, había convencido a Viktor de que me ayudase a ser… Menos inútil, por decirlo de algún modo, y había aceptado la petición, por extraña que fuera. El clima era seco y acentuaba el calor de la primavera aumentando la sensación térmica aún estando guarecidos por la sombra de nuestro navío, algo que no soportaba para nada, odiaba la sensación del sudor en mi cuerpo, y algo me decía que era exactamente como iba a acabar. — Estoy lista, pero… ¿Cómo vamos a hacerlo? — era una pregunta que me venía rondando desde hacía unos días, Viktor era un espadachín y por motivos evidentes no podíamos entrenar con él usándola, y aunque estaba segura de que podría aguantar los disparos del rifle que cargaba conmigo, incluso a quemarropa, no pretendía mejorar mi puntería, ya era muy buena. — Vamos a ser claros. No tengo nada que hacer, no sé pelear, no sé defenderme… Solo sé apuntar y disparar. — confesé, intentando dejar claro que no tenía ni idea de qué quería hacer, confiaba plenamente en que mi compañero de pelo blanco podría servirme a la vez de guía y de maestro.
