15-07-2024, 01:48 AM
El ofrecimiento me tomó por sorpresa. Especialmente la forma en que lo hizo. Se notaba que no le era fácil proponerme aquello. No es para menos, si en un día toda su vida había cambiado, no es sorpresa que le costara aquello y ciertamente era difícil confiarle un espacio en su hogar a alguien que acababa de conocer. Perfectamente podría ser un malviviente más de estos mares esperando a la menos oportunidad para robarle o algo peor. Sin embargo allí estaba, permitiéndome quedar en la Rémora.
"Agradezco muchísimo tu oferta, Heyy" Le dije, mientras bajaba la mirada hacia sus manos "Gracias por no pedirme que salte al mar y me vaya así sin más-Gin" titubeé "No sobreviviría si lo hiciera" Le dije mirándole a los ojos, suponiendo que entendería a lo que me refería "Quiero que sepas que no estaba en mis planes viajar con alguien-Gin... pero le hice una promesa a tu capitana. En el galeón me pidió mantenerte a salvo y eso pienso hacer" Por un instante respiré ordenando mis ideas. No quería que pensara mal de mi. Sabía que era alguien muy fuerte y capaz "Te he llamado capitana antes porque, quieras o no, eres quien dirige esta nave y su destino" tomé un sorbo de aquella cerveza "Si tu lo ordenas, yo abandonaré este barco al instante, pero me gustaría que me permitieras seguir prote--" Me corregí "cubriendo tu espalda-Gin. Si luego de la siguiente isla necesitas ayuda para que La Rémora siga navegando..." dije mientras daba un par de pisadas a aquella cubierta con una sonrisa "cuenta conmigo-Gin. No te preocupes por ser o no buena navegante. Ya nos las apañaremos"
Luego escuché sus reglas Primera: Mandarina es sagrado. Punto. Él manda. "No me atrevería a llevarle la contraria a Mandarina" dije mientras extendía mi mano, para permitir que el felino captara mi aroma. Segundo: No se entra a la bodega mientras estoy cocinando. Y se llama antes de entrar si hay alguien durmiendo . Asentí sin objeción alguna. No sé dónde dormiría yo, pero la verdad es que cualquier lugar de aquel barco era preferible a los lugares donde había estado antes. Tercero: Ni se te ocurra tocar el espejo de la habitación. Como le pase algo te atizo. "Estoy seguro que es un espejo muy importante-Gin" le dije, recordando aquel beso marcado en labial en el cristal. "Solo espero que no se rompa por mi reflejo Rahahahaha!" agregué para tratar de alegrarle así fuera un poco. Y la última, nada de peleas en la Rémora.No se pelea en casa, así de sencillo. Casa. La Rémora es más que un simple barco. Eso es lo que hacía que me sintiera tan a gusto y con tanta calidez. Eso hacía que me sintiera bienvenido y no en peligro. La capitana me estaba abriendo las puertas de su casa. Acepté sin objeción. Si tenía que defender el barco lo haría, pero no sería yo quien comenzara un conflicto en el lugar que ella consideraba su casa.
Me dijo que prepararía tarta de carne. Imagino que mi expresión fue evidente, porque abrí los ojos como platos de pura ilusión, mientras la capitana daba un sorbo más a su cerveza. La acompañé con un trago y seguimos disfrutando de aquel cálido banquete que había servido como un cierre, pero también como el principio de un nuevo capítulo en este mar.
"Agradezco muchísimo tu oferta, Heyy" Le dije, mientras bajaba la mirada hacia sus manos "Gracias por no pedirme que salte al mar y me vaya así sin más-Gin" titubeé "No sobreviviría si lo hiciera" Le dije mirándole a los ojos, suponiendo que entendería a lo que me refería "Quiero que sepas que no estaba en mis planes viajar con alguien-Gin... pero le hice una promesa a tu capitana. En el galeón me pidió mantenerte a salvo y eso pienso hacer" Por un instante respiré ordenando mis ideas. No quería que pensara mal de mi. Sabía que era alguien muy fuerte y capaz "Te he llamado capitana antes porque, quieras o no, eres quien dirige esta nave y su destino" tomé un sorbo de aquella cerveza "Si tu lo ordenas, yo abandonaré este barco al instante, pero me gustaría que me permitieras seguir prote--" Me corregí "cubriendo tu espalda-Gin. Si luego de la siguiente isla necesitas ayuda para que La Rémora siga navegando..." dije mientras daba un par de pisadas a aquella cubierta con una sonrisa "cuenta conmigo-Gin. No te preocupes por ser o no buena navegante. Ya nos las apañaremos"
Luego escuché sus reglas Primera: Mandarina es sagrado. Punto. Él manda. "No me atrevería a llevarle la contraria a Mandarina" dije mientras extendía mi mano, para permitir que el felino captara mi aroma. Segundo: No se entra a la bodega mientras estoy cocinando. Y se llama antes de entrar si hay alguien durmiendo . Asentí sin objeción alguna. No sé dónde dormiría yo, pero la verdad es que cualquier lugar de aquel barco era preferible a los lugares donde había estado antes. Tercero: Ni se te ocurra tocar el espejo de la habitación. Como le pase algo te atizo. "Estoy seguro que es un espejo muy importante-Gin" le dije, recordando aquel beso marcado en labial en el cristal. "Solo espero que no se rompa por mi reflejo Rahahahaha!" agregué para tratar de alegrarle así fuera un poco. Y la última, nada de peleas en la Rémora.No se pelea en casa, así de sencillo. Casa. La Rémora es más que un simple barco. Eso es lo que hacía que me sintiera tan a gusto y con tanta calidez. Eso hacía que me sintiera bienvenido y no en peligro. La capitana me estaba abriendo las puertas de su casa. Acepté sin objeción. Si tenía que defender el barco lo haría, pero no sería yo quien comenzara un conflicto en el lugar que ella consideraba su casa.
Me dijo que prepararía tarta de carne. Imagino que mi expresión fue evidente, porque abrí los ojos como platos de pura ilusión, mientras la capitana daba un sorbo más a su cerveza. La acompañé con un trago y seguimos disfrutando de aquel cálido banquete que había servido como un cierre, pero también como el principio de un nuevo capítulo en este mar.
![[Imagen: GGT7d9e.png]](https://i.imgur.com/GGT7d9e.png)
