22-07-2024, 12:46 PM
La noche cayó en Momoiro.
Con ello, el barco cada vez estaba más y más tranquilo. Simplemente, se podía observar como algunos cadetes y soldados rasos cambiaban de turno entre ellos. Les observaba mientras me fumaba un cigarrillo tranquilamente, mientras la brisa golpeaba mi rostro y ondulaba mi pelo, al lado de la puerta de mi despacho, donde puse una pequeña mesa alta con un cenicero. Aquel manto estrellado con un tono rosado que se podía contemplar era realmente bonito, alegraba la vista, incluso aliviaba el corazón y los nervios que alguien pudiera tener.
Tiré la colilla dentro del recipiente y me puse en camino a mi destino. Tras el éxito del entrenamiento de Haki de Observación a mis compañeros, Karl me propuso enseñarme el otro tipo de Haki que Jalindra no pudo por falta de tiempo en la isla del cielo.
Haki de Armamento. Por lo que recuerdo de las palabras de mi joven maestra y mis compañeros, es como una armadura "invisible", que te permite golpear o bloquear de mejor manera. También se mencionó que era capaz de darle a las frutas de tipo "Logia". Nunca he visto a un usuario con ese tipo de fruta, así que con vistas al futuro era un poder que tendría que dominar sí o sí, pues a medida que avanzamos, nos encontraremos con enemigos más poderosos.
Iba preparado para la ocasión. Una camiseta blanca de tirantes, pantalones cortos negros y unas chanclas. Lo más cómodo posible para realizar un entrenamiento. Bajé por la pasarela hacia la playa, y pude visualizarlo fácilmente debido a la oscuridad que bañaba la zona. Una hoguera grande la cual prendía fuertemente debido a los troncos que poseía, rodeada de piedras. A su lado, estaba Karl, haciendo una especie de castillo de arena, supongo que para amenizar la espera.
Me acerqué a ella sin complicación, dejando que escuchase el sonido de mis pisadas en la arena para que se diera cuenta mi presencia — Buenas noches, Karl — Saludé con calma y alegría — ¡Ahh, hace una noche perfecta para entrenar, estoy deseando que empiece! — Expresé con más ahínco para que pudiera notar las ganas que tenía porque me enseñase.
Me puse frente a ella, con los brazos cruzados y una sonrisa — ¡Cuando quieras Karl, hoy tú eres la profesora y yo el alumno, vamos a dar lo mejor de ambos! — Dije para que se tranquilizase. Pues, sin necesidad de usar mi Haki, sabía que estaba nerviosa. La conocía demasiado bien.
Con ello, el barco cada vez estaba más y más tranquilo. Simplemente, se podía observar como algunos cadetes y soldados rasos cambiaban de turno entre ellos. Les observaba mientras me fumaba un cigarrillo tranquilamente, mientras la brisa golpeaba mi rostro y ondulaba mi pelo, al lado de la puerta de mi despacho, donde puse una pequeña mesa alta con un cenicero. Aquel manto estrellado con un tono rosado que se podía contemplar era realmente bonito, alegraba la vista, incluso aliviaba el corazón y los nervios que alguien pudiera tener.
Tiré la colilla dentro del recipiente y me puse en camino a mi destino. Tras el éxito del entrenamiento de Haki de Observación a mis compañeros, Karl me propuso enseñarme el otro tipo de Haki que Jalindra no pudo por falta de tiempo en la isla del cielo.
Haki de Armamento. Por lo que recuerdo de las palabras de mi joven maestra y mis compañeros, es como una armadura "invisible", que te permite golpear o bloquear de mejor manera. También se mencionó que era capaz de darle a las frutas de tipo "Logia". Nunca he visto a un usuario con ese tipo de fruta, así que con vistas al futuro era un poder que tendría que dominar sí o sí, pues a medida que avanzamos, nos encontraremos con enemigos más poderosos.
Iba preparado para la ocasión. Una camiseta blanca de tirantes, pantalones cortos negros y unas chanclas. Lo más cómodo posible para realizar un entrenamiento. Bajé por la pasarela hacia la playa, y pude visualizarlo fácilmente debido a la oscuridad que bañaba la zona. Una hoguera grande la cual prendía fuertemente debido a los troncos que poseía, rodeada de piedras. A su lado, estaba Karl, haciendo una especie de castillo de arena, supongo que para amenizar la espera.
Me acerqué a ella sin complicación, dejando que escuchase el sonido de mis pisadas en la arena para que se diera cuenta mi presencia — Buenas noches, Karl — Saludé con calma y alegría — ¡Ahh, hace una noche perfecta para entrenar, estoy deseando que empiece! — Expresé con más ahínco para que pudiera notar las ganas que tenía porque me enseñase.
Me puse frente a ella, con los brazos cruzados y una sonrisa — ¡Cuando quieras Karl, hoy tú eres la profesora y yo el alumno, vamos a dar lo mejor de ambos! — Dije para que se tranquilizase. Pues, sin necesidad de usar mi Haki, sabía que estaba nerviosa. La conocía demasiado bien.
