[Presente absoluto] Nuevas aventuras a la vista
#5
Resumen


Las órdenes eran claras. Yo buscaría alguna forma de reparar la Rémora, mientras la capitana iría a hacer algo que ni idea, porque no me dijo. Asuntos de capitanes, supongo. Mientras nos acercábamos a la isla, un horizonte selvático nos daba la bienvenida. De cierta forma se sentía familiar, aunque francamente la idea de volver a una jungla no era lo más emocionante del mundo. No tenía nada contra las junglas, pero digamos que cuando pasas 6 años sin hablar con nadie, la soledad no es tu elección favorita. Tomé el colmillo de mi collar con mi mano derecha y lo froté, mientras recordaba a Goopaw, esperando que me diera fuerzas.

Buscamos un lugar que fuera lo bastante solitario y atracamos allí el barco. Cuando todo estuvo en orden y asegurado comenzamos a preparar nuestro descenso a la costa. “Knox, cuida el nido y no desordenes nada-Gin. Que ya bastante comiste en la mañana” Le dije al pequeño azor mientras lo impulsaba hacia lo alto de la Rémora con mi brazo, y el pequeño volaba hasta el nido. Una vez en tierra empecé a ojear los alrededores: En efecto esto era una jungla como la de Kuen. Me dispuse a explorar el límite costero de aquella selva y mientras caminaba lejos del barco, avisé mis intenciones a la pelirroja, que también estaba bajando a tierra.

“Oye Maeve, voy a buscar algo de madera por aquí para la Rémora-Gin” le dije mientras alzaba mi mano
en señal de despedida. Aquella selva era un poco menos espesa que la de mi exilio, y por suerte contaba con árboles muy parecidos. No me costaba identificar los que mejor servirían para reparar el barco y pronto estaría de regreso con suficientes provisiones. Llegué a escuchar movimiento de algunas criaturas dentro de la selva. Al parecer aquí se movían en manadas, a diferencia de aquellas bestias con las que había lidiado antes. Mantuve mi distancia y fui a lo mío. Al cabo de un par de horas había conseguido derribar varios árboles lo bastante resistentes para servir como refacción.

Iba ya de regreso, bien abastecido de algunos troncos, cuando decidí volver caminando por la costa, para conocer un poco más del terreno. La mayoría eran palmeras y poco más. En mi camino revisé si conseguía algún coco que pudiera servir para algo en nuestra cocina y por suerte conseguí 2 cocos bastante cargados de agua. Con la madera y los cocos ya consideraba la jornada todo un éxito, y lo que me lo confirmó fue el hambre que me entró de repente. Ya era hora de almorzar algo. Menos mal no tardaba en volver a casa

La brisa era muy agradable en aquella costa y me permitió disfrutar un poco de aquel paisaje. De pronto algo captó mi atención. A unos 20 metros adelante, tras una palmera en plena costa, la cola de un enorme pescado sobresalía. Aquella cola era enorme. Debía tratarse de alguna especie de atún o de un pez espada -Maeve estaría feliz de verme volver con provisiones y con el almuerzo- pensé y sonreí. Sin pensarlo, fui corriendo y pasé junto a la palmera. Sin detenerme tomé aquel pescado por la cola con mi brazo izquierdo y lo llevé a rastras conmigo. Un ruido metálico sonaba a mis espaldas y solo pude pensar que habría terminado con algún anzuelo en la boca o algo así.

Tras algunos minutos me encontré de nuevo frente a la Rémora. Con algo de esfuerzo alcé finalmente al pescado y con todo, leña, cocos y pescado a mis hombros, salté hasta la cubierta del barco. Me dispuse a dejar todo en su lugar para que la capitana no me regañara. Le gustaba mantener la nave ordenada. Bajé ahí mismo los maderos, pues serían necesarios para el barco en todas sus áreas.  Un profundo ronquido se hizo escuchar y solo supuse que sería Knox allí arriba -pájaro holgazán- pensé resignado a las costumbres de aquel ave.

Fui a la bodega de la cocina y primero solté los cocos sobre el mesón, para que Maeve los viera ni bien entrara. Knox roncaba tan fuerte que casi lo podía escuchar a mis espaldas. El atún era muy grande, así que no cabría en la nevera. habría que picarlo antes y seguramente, Maeve me pediría que lo dejara en el mesón. Busqué el cuchillo para descamar y lo puse sobre la mesa. Finalmente y con un poco de esfuerzo, di la vuelta al atún y lo lancé sobre el mesón. El cuerpo resonó, mientras chocaba la nariz contra la superficie de la mesa, aún roncando (eso no era Knox), con los brazos extendidos como si fueran de trapo (eso no eran aletas), aunque sosteniendo firmemente aquella lanza (eso no era un anzuelo) y los largos cabellos todos alborotados. Rápidamente solté su cola y di un paso atrás, con los ojos enormes como platos y con un montón de cosas pasando por mi mente en un instante.

Eso no era un atún.



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RE: [Presente absoluto] Nuevas aventuras a la vista - por Rapax Gin - 22-07-2024, 08:22 PM

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