25-07-2024, 01:10 PM
Después de mi teatro improvisado Viktor abrió ambos ojos mirándome, se notaba en su cara que mis palabras habían conseguido surtir el efecto que quería, con un poco de suerte su guardia habría bajado y sería más fácil golpearlo, aunque mis disparos no hicieran mucho no podía dejar de intentarlo. Viktor comenzó a hablar, diciendo que yo ya sabía combatir, fruncí ligeramente el ceño ante esa afirmación, — ¿Sé combatir? — pensé, si sabía defenderme, pero tanto como combatir no, y no entendía bien la diferencia entre combatir y pelear, por suerte fue lo siguiente que mi compañero explicó, según la explicación que me dio podía ver porqué dijo que sabía combatir, la parte analítica del combate si se me daba bien, pero la falta de experiencia nublaba mi juicio por los nervios de la pelea. Él siguió avanzando hacia mí, y con sus palabras me asustó de verdad, si pensaba llevarme al límite definitivamente no teníamos la misma idea de entrenamiento, tras dar la explicación dio un paso en mi dirección, y aproveché ese momento para disparar, ya había dejado el arma encañonando al espadachín y solo hacía falta apretar el gatillo para que la bala saliera en dirección a su pecho, la herida fue tan nimia como esperaba, prácticamente insignificante, ni siquiera podía hacerlo sangrar.
Tras dispararle Viktor empezó a apretar la espada de madera que llevaba, parecía querer partirla con los dedos, aunque lo peor era ver cómo crecía de tamaño, me temía lo peor. Una capa de pelo tan blanco como la nieve empezó a cubrirlo mientras crecía, y una gélida atmósfera nos rodeó a ambos. El hombre lobo clamó que sacaría mi espíritu de lucha eliminando las distracciones, y con un veloz movimiento de espada destrozó mi arma, dejándome indefensa ante él. Rápidamente me puse en pie al escuchar su orden de pelear, sin dejar de mirar, atónita, a la bestia que tenía delante, no sabía si mi cuerpo reaccionó por su orden o por puro instinto, pero lo hizo, y yo no sabía qué hacer a continuación.
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