27-07-2024, 05:41 PM
Mi disparo sorpresa resultó no ser todo lo efectivo que hubiera deseado, no esperaba hacerle daño, o no más que antes, al menos; sin embargo su propósito principal, mostrarle a Viktor que sí tenía voluntad para luchar, no fue suficiente. Tras el disparo destrozó mi arma, dejándome indefensa ante él, que se agachó para rodear mi cuello con la zarpa derecha, levantándome en peso y apretando mientras lo hacía, intenté pedirle que parase, pero apenas podía articular palabra, de mi boca solo salían sonidos guturales indescifrables que se parecían más a los gruñidos de un animal que a las palabras que uno esperaría de una persona. Llevé ambas manos a los dedos del lobo, tirando de ellos con la intención de aflojar el agarré del lobo mientras estiraba mis piernas para intentar patear su cuerpo, pero fue en vano, ni mi fuerza era suficiente para hacer ceder sus dedos ni la de mis piernas lo suficiente como para que siquiera hiciera una mueca de dolor.
Tragué saliva, o lo intenté, se volvió difícil hacerlo teniendo cerrada la garganta. Miré directamente a los ojos lupinos de mi compañero, cuando mis manos soltaron sus dedos empezaron a caer contra su brazo tenso. Puñetazos y arañazos en toda el área que tenía a mi alcance, golpeaba con toda mi fuerza, que no era mucha, el peludo brazo blanco que me mantenía alejada del suelo, intentaba hincar las uñas para hacerle daño, pero no conseguía ni siquiera penetrar la piel, convirtiendo mis arañazos casi en caricias para él, pero no iba a dejar de intentarlo. Mi vida estaba en su mano, literalmente, y me gustase o no las situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas, no había vivido todos estos años para morir así, me negaba a aceptar ese destino. Si tenía que romperme los dedos golpeando a mi compañero que así fuera.
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