13-08-2024, 01:30 PM
Al joven trajeado no pareció entusiasmarle la idea de ir a un clima más cálido, prefería uno tropical. A Gideon no le apetecía ninguno de los dos, no es que lo pasara mal con el calor, pero el sentirse pegajoso era una jodienda. La pequeña Suna por su parte no participó en la conversación, los madrugones no eran lo suyo, así que se metió en su camarote, probablemente dormiría hasta llegar a la nueva isla. La pobre lo pasaba mal madrugando. Gideon terminó su cigarrillo y lo apagó en el cenicero. Sus parpadeos excesivos se aceleraron al momento y decidió encenderse otro. En ese momento, Kevin aprovechó para pedirle si podía desplegar las velas y levar las anclas. El pobre muchacho se preocupaba tanto por el bienestar del skypiean que se lo había pedido pero insistiendo en que no hacía falta si era pedir demasiado.
Gideon se sentía mal, además de por su estado anímico habitual, por hacer que sus compañeros se preocuparan por él. No quería que sintieran lástima por él.
— Sí claro, no te preocupes, eso está hecho en un momento, illo —Gideon cogió con delicadeza a Omi y lo dejó en el asiento—. Ahora vengo a por ti chiquitín.
Le dedicó una leve sonrisa a Kevin, como para calmar un poco la preocupación del chico y se encargó de sus tareas.
No era la primera vez que ayudaba en esto, pero tampoco era un experto. Desplegó con cuidado las velas, no quería quemarlas accidentalmente con su cigarrillo. Así que doblaba la cabeza cuidadosamente para apartarlo lo más posible. Lo que faltaba era prenderle fuego a su barco y ya terminaba de coronar aquellos últimos días en Drum. Por alguna razón, el pensamiento le hizo algo de gracia, a veces podía ser muy tétrico.
— ¡Listo mi capitán! —intentó bromear, entre los PirateBusters no había rangos y eso era de las cosas que más le gustaba a Gideon. Eran todos parte de una pequeña familia que se trataban como iguales.
Con eso, se movió hasta donde se encontraba el ancla de su goleta y la levó mientras expulsaba el humo de su cigarrillo. Miró hacia el horizonte, una vez la tenía levada, y pensó en la inmensidad del mar, lo pequeños que eran… Estaba disociando totalmente. Sacudió la cabeza y volvió con tranquilidad hasta donde estaban Omi y Kevin.
— ¿Partimos? —se sentó mirando hacia el cielo.
Gideon se sentía mal, además de por su estado anímico habitual, por hacer que sus compañeros se preocuparan por él. No quería que sintieran lástima por él.
— Sí claro, no te preocupes, eso está hecho en un momento, illo —Gideon cogió con delicadeza a Omi y lo dejó en el asiento—. Ahora vengo a por ti chiquitín.
Le dedicó una leve sonrisa a Kevin, como para calmar un poco la preocupación del chico y se encargó de sus tareas.
No era la primera vez que ayudaba en esto, pero tampoco era un experto. Desplegó con cuidado las velas, no quería quemarlas accidentalmente con su cigarrillo. Así que doblaba la cabeza cuidadosamente para apartarlo lo más posible. Lo que faltaba era prenderle fuego a su barco y ya terminaba de coronar aquellos últimos días en Drum. Por alguna razón, el pensamiento le hizo algo de gracia, a veces podía ser muy tétrico.
— ¡Listo mi capitán! —intentó bromear, entre los PirateBusters no había rangos y eso era de las cosas que más le gustaba a Gideon. Eran todos parte de una pequeña familia que se trataban como iguales.
Con eso, se movió hasta donde se encontraba el ancla de su goleta y la levó mientras expulsaba el humo de su cigarrillo. Miró hacia el horizonte, una vez la tenía levada, y pensó en la inmensidad del mar, lo pequeños que eran… Estaba disociando totalmente. Sacudió la cabeza y volvió con tranquilidad hasta donde estaban Omi y Kevin.
— ¿Partimos? —se sentó mirando hacia el cielo.
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