24-08-2024, 07:34 PM
Kisuke estuvo toda la noche poniendo a punto el barco para zarpar lo más pronto posible. Hizo una exhaustiva revisión de la bodega, de los cabos, las velas y todos los aparejos necesarios para el correcto funcionamiento de su nuevo barco, el Saint Fermín. Sin ninguna duda, esta adquisición suponía un glow up considerable para su escuadrón que ahora tenía un barco muchísimo mejor para enfrentar las bravas aguas del Grand Line. Terminó de hacer la revisión del barco cuando el cielo empezaba a clarear en el este, ya sólo faltaba que llegase Zorak que estaba reunido con Nilats, al ser el miembro de mayor rango del escuadrón. No era algo que le importase, odiaba las despedidas, y su estancia en aquella isla les había permitido recargar pilas, mejorar mucho en sus capacidades, tanto de combate como navales en su caso, y establecer un vínculo más fuerte con los miembros del Ejército Revolucionario.
"Pero ya es tiempo de partir, tenemos que continuar."
Encendió un cigarro sumido en sus pensamientos, cuando un rugido le puso en alerta. Su estómago reclamaba comida, tras tantas horas de trabajo y el enorme cuerpo que tenía que mover para llevarlo a cabo. Así que se encaminó a la cocina. Allí se sirvió un barreño, porque el tamaño era considerablemente grande, de café con leche y unas tiras de carne seca con un par de mandarinas. Tenía que aprovechar a comer fruta ahora porque luego los alimentos frescos escaseaban en alta mar. Estaba dando cuenta de su desayuno cuando apareció Don Bambú.
-Buenos días, Bambú, espero que te habitúes pronto a la vida con estos dos gilipollas en alta mar... kuhahahaha.
Unos minutos despúes, unos ruidos en cubierta le hicieron saber que Zorak debía haber llegado, y al poco la puerta de la cocina se abrió con su compañero pelirrojo cargando con un bulto. Cuando acabasen de desayunar zarparían, con destino a la isla Chisi, según les habían dicho en la reunión previa a la misión. Zorak sacó un libro sobre carpintería bastante grueso que entregó a su nuevo compañero, y además le comunicó que se había decidido concederle el ascenso a Sargento. Más que merecido, y, en opinión de Kisuke, escaso para las capacidades y logros de su compañero.
-¡¡Enhorabuena, Bambú!! Poco me parece para lo que te mereces pero sin duda es una buena noticia, hermano.
Entonces Zorak empezó a sacar algo más del bulto, y el instinto de Kisuke se disparó al ver una katana blanca, del blanco más puro que había visto jamás, muy hermosa y con unos acabados en la empuñadura preciosa. Según su amigo, aquella katana se llamaba Sode no shirayuki, y era un regalo del Mariscal Nilats para él, una katana que perteneció a un buen amigo suyo. Kisuke se quedó anonadado pensando en el tremendo honor que era esto, y que implicaba una tremenda confianza del Mariscal en ellos, y en él en concretamente.
-¡¡ES TODO UN HONOR PORTAR LA ESPADA QUE ME ENTREGA EL MARISCAL, LE DARÉ EL MEJOR USO QUE ESTE POBRE PESCADOR SEA CAPAZ DE HACER!!
Gritó esto haciendo el saludo formal del Ejército Revolucionario con los ojos brillantes y el pecho henchido de emoción. Tomó la katana de las manos de su amigo con suma delicadeza y la desenvainó observando la magnífica hoja con una tsuguha rectilínea y apenas imperceptible porque la hoja, al igual que la guarda y la empuñadura era de un blanco puro. Le apenaba desprenderse de Mangetsu, pero no podía portar tres espadas así que decidió guardarla en el barco y prenderse su nueva katana, Sode no shirayuki en el costado, junto a su inseparable Yamigiri.
"Pero ya es tiempo de partir, tenemos que continuar."
Encendió un cigarro sumido en sus pensamientos, cuando un rugido le puso en alerta. Su estómago reclamaba comida, tras tantas horas de trabajo y el enorme cuerpo que tenía que mover para llevarlo a cabo. Así que se encaminó a la cocina. Allí se sirvió un barreño, porque el tamaño era considerablemente grande, de café con leche y unas tiras de carne seca con un par de mandarinas. Tenía que aprovechar a comer fruta ahora porque luego los alimentos frescos escaseaban en alta mar. Estaba dando cuenta de su desayuno cuando apareció Don Bambú.
-Buenos días, Bambú, espero que te habitúes pronto a la vida con estos dos gilipollas en alta mar... kuhahahaha.
Unos minutos despúes, unos ruidos en cubierta le hicieron saber que Zorak debía haber llegado, y al poco la puerta de la cocina se abrió con su compañero pelirrojo cargando con un bulto. Cuando acabasen de desayunar zarparían, con destino a la isla Chisi, según les habían dicho en la reunión previa a la misión. Zorak sacó un libro sobre carpintería bastante grueso que entregó a su nuevo compañero, y además le comunicó que se había decidido concederle el ascenso a Sargento. Más que merecido, y, en opinión de Kisuke, escaso para las capacidades y logros de su compañero.
-¡¡Enhorabuena, Bambú!! Poco me parece para lo que te mereces pero sin duda es una buena noticia, hermano.
Entonces Zorak empezó a sacar algo más del bulto, y el instinto de Kisuke se disparó al ver una katana blanca, del blanco más puro que había visto jamás, muy hermosa y con unos acabados en la empuñadura preciosa. Según su amigo, aquella katana se llamaba Sode no shirayuki, y era un regalo del Mariscal Nilats para él, una katana que perteneció a un buen amigo suyo. Kisuke se quedó anonadado pensando en el tremendo honor que era esto, y que implicaba una tremenda confianza del Mariscal en ellos, y en él en concretamente.
-¡¡ES TODO UN HONOR PORTAR LA ESPADA QUE ME ENTREGA EL MARISCAL, LE DARÉ EL MEJOR USO QUE ESTE POBRE PESCADOR SEA CAPAZ DE HACER!!
Gritó esto haciendo el saludo formal del Ejército Revolucionario con los ojos brillantes y el pecho henchido de emoción. Tomó la katana de las manos de su amigo con suma delicadeza y la desenvainó observando la magnífica hoja con una tsuguha rectilínea y apenas imperceptible porque la hoja, al igual que la guarda y la empuñadura era de un blanco puro. Le apenaba desprenderse de Mangetsu, pero no podía portar tres espadas así que decidió guardarla en el barco y prenderse su nueva katana, Sode no shirayuki en el costado, junto a su inseparable Yamigiri.
off
karma
