24-08-2024, 10:02 PM
Kisuke hizo una leve inclinación de cabeza a Don Bambú como agradecimiento a sus palabras, y posteriormente escuchó con atención mientras terminaba su desayuno de la información que le habían dado a Zorak en su reunión con Nilats. La misión de poner rumbo a Sabaondy estaba de nuevo sobre la mesa, y, como había hablado con otros navegantes de la Revolución, Kisuke sabía que tendrían que hacer escalas en su viaje hasta allí.
-Cierto, si vamos hacia Sabaondy tendremos que parar un par de veces en nuestro camino hacia allí. El log pose ya está fijado hacia la isla Chisi, como bien dices.
Zorak le indicó que podrían partir en cuanto él mismo decidiese así que, como estaba ansioso por hacerse a la mar de nuevo y poner a prueba lo aprendido durante aquellas semanas, apuró su café gigante, se metió los dos últimos gajos de mandarina en la boca, y con la boca llena dijo:
-Pues vamos a ponernos a ello antes de que nos llamen de nuevo para parar nuestra partida... kuhahaha
Se levantó y salió a cubierta, agarrando el timón con los acabados que le había pedido a Zorak, era bastante confortable ciertamente. Entonces se puso a vociferar las indicaciones mientras tiraba del cabo de la vela latina para desplegarla.
-¡¡Vamos, cabrones!! Bambú leva el ancla, Zorak despliega la vela mediana y luego entre los dos desplegáis la vela mayor, ¡¡ZARPAMOS!!
Mientras aseguraba el cabo de la vela latina, esperaba que sus indicaciones hubiesen sido lo suficientemente claras para sus compañeros. Se dirigió de nuevo hacia el timón para sujetarlo con firmeza mientras la salada brisa marina agitaba su pelo cano y besaba su cara como una madre que recibe de nuevo a su hijo después de una larga ausencia. No cabía duda que el hogar de Kisuke era el mar, siempre se había sentido como en casa en un barco. Por fin podían partir hacia su nuevo destino.
-Cierto, si vamos hacia Sabaondy tendremos que parar un par de veces en nuestro camino hacia allí. El log pose ya está fijado hacia la isla Chisi, como bien dices.
Zorak le indicó que podrían partir en cuanto él mismo decidiese así que, como estaba ansioso por hacerse a la mar de nuevo y poner a prueba lo aprendido durante aquellas semanas, apuró su café gigante, se metió los dos últimos gajos de mandarina en la boca, y con la boca llena dijo:
-Pues vamos a ponernos a ello antes de que nos llamen de nuevo para parar nuestra partida... kuhahaha
Se levantó y salió a cubierta, agarrando el timón con los acabados que le había pedido a Zorak, era bastante confortable ciertamente. Entonces se puso a vociferar las indicaciones mientras tiraba del cabo de la vela latina para desplegarla.
-¡¡Vamos, cabrones!! Bambú leva el ancla, Zorak despliega la vela mediana y luego entre los dos desplegáis la vela mayor, ¡¡ZARPAMOS!!
Mientras aseguraba el cabo de la vela latina, esperaba que sus indicaciones hubiesen sido lo suficientemente claras para sus compañeros. Se dirigió de nuevo hacia el timón para sujetarlo con firmeza mientras la salada brisa marina agitaba su pelo cano y besaba su cara como una madre que recibe de nuevo a su hijo después de una larga ausencia. No cabía duda que el hogar de Kisuke era el mar, siempre se había sentido como en casa en un barco. Por fin podían partir hacia su nuevo destino.
