[Presente absoluto] Donde caben tres...
#2
Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, el día en el que por fin íbamos a dejar la isla había llegado. La espera se había hecho interminable, habíamos pasado tanto tiempo atracados en Báltigo que, en algún momento, perdí la noción de los días, al principio intenté llevar un conteo mental, marcando en mi cabeza las semanas que pasaban sin que nada cambiase, pero después de un tiempo, no solo perdí el rastro de los días, sino que también me di cuenta de que ya había pasado más de un mes, o incluso varios meses, desde que habíamos hecho esta abrupta pausa en nuestro viaje. Báltigo era una isla árida y desprovista de cualquier encanto y me había hecho sentir como si estuviera atrapada en una prisión sin muros, un lugar en el que hasta el viento parecía arrastrar la sensación de monotonía. Esto era aún más difícil de sobrellevar tras toda la emoción que experimentamos en la isla del cielo, un lugar impresionante y exótico que contrastaba profundamente con la nada absoluta que Báltigo ofrecía. Este parón, aunque forzado y frustrante, me había dado algo inesperado: la oportunidad de conocer mejor a Viktor, habíamos pasado algo de tiempo juntos, y también lo había estado observado en silencio, intentando entenderlo más allá de las interacciones superficiales, y a lo largo de estos meses descubrí facetas de él que no había visto antes. Tal vez fue porque las circunstancias nos obligaron a pasar más tiempo juntos, o quizás porque la falta de distracciones me permitió enfocarme en esas pequeñas cosas que suelen pasar desapercibidas. Sea como fuere, empecé a comprenderlo mejor. Así que, después de todo, — No hay mal que por bien no venga. — acabó resonando en mi cabeza con más fuerza de la que jamás hubiera imaginado, se me escapó en voz alta mientras terminaba de asegurar los barriles que habían sido apilados en la cubierta, colocando las cuerdas y atándolas con firmeza para que no salieran despedidos con la primera ola medianamente grande que azotase el barco durante la travesía.

En cuanto al destino, no tenía ni idea de dónde íbamos a terminar esta vez. Era un completo misterio para mí, lo único que sabía era que necesitábamos movernos, dejar atrás este páramo desolado. Mi única petición al cielo era simple: que nuestro próximo destino fuera un lugar civilizado, donde al menos pudiera ver caras nuevas, sentir la vida de nuevo a mi alrededor, algo diferente a este inhóspito yermo que me había devorado el alma durante los últimos meses. Me giré hacia el capitán y alcé la voz, — Todo listo por aquí, jefe. — con Viktor y los nuevos también trabajando las salidas serían mucho más rápidas, ocho manos trabajan mejor que cuatro. En temas de preparar el barco para el viaje ya iba aprendiendo poco a poco los procedimientos, distribuir el peso, manejar las velas cuando fuera necesario para ayudar a corregir el rumbo, eran cosas que iban calando dentro de mí y que nunca pensé que llegaría a tener tan interiorizadas.

Resumen


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[Presente absoluto] Donde caben tres... - por Viktor - 11-09-2024, 11:47 AM
RE: [Presente absoluto] Donde caben tres... - por Chloe Dendro - 11-09-2024, 12:38 PM

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