26-09-2024, 11:12 AM
(Última modificación: 26-09-2024, 11:26 AM por Gideon De Villiers.)
Su compañero estaba bastante estresado por su situación económica, y aunque a ella también la preocupaba intentaba no pensarlo demasiado. No es que no quisiera hablar con Kevin, pero lo último que le apetecía era recordar una razón más por la que eran dos desgraciados intentando llegar a alguna meta imposible.
Lo que no pudo evitar fue mencionar que aquella chica que se había despelotada bajo una palmera le sonaba. Kevin pareció reconocerla y había decidido que muy probablemente necesitaría su ayuda.
— Illo, no sé yo qué ayuda le vamos a brindar, pero si insistes… —a Gideon le incomodaba un poco que estuviera en ropa interior, no es que fuera la persona más pudorosa del mundo, pero sí que se le hacía un poco raro. Aunque no podía negar lo guapa que era , eso no hacía que mejorase la situación par ala skypiean.
Kevin se presentó ante la muchacha y le ofreció agua. Gideon optó por quedarse junto a su amigo y colocar su mano sobre el cinturón en el que iban sus espadas, no iba a hacer nada, pero la hacía sentir más segura.
La chica del pelo azul no parecía haberse percatado de su presencia hasta que había escuchado a Kevin hablarle y se giró confusa. Gideon miró lo que llevaba en las manos, un reptil. Le pareció que tenía una cara muy simpática y esto le hizo sonreír tímidamente.
Tras un rato de mirarles como rebuscando en sus recuerdos quiénes podían ser, cayó. Según ella eran la antenitas y el cagón. A Gideon no le gustó ni un pelo que hablaran mal de su amigo, pero no era de dejarse llevar por comentarios sin más. Todo parecía ir bien.
— Y tanto que menuda noche… —susurró como para sí misma, pero respondiendo al comentario de la peliazul.
La chica se había montado toda una película, pero no una que casara con las ideas de Gideon, sobre ellos dos y no dejaba de moverse y exponer su cuerpo. Si la skypiean ya lo pasaba mal teniendo que socializar, esto era demasiado. Se quedó mirando fijamente al suelo, no quería hacer contacto visual de momento. Omi se había deslizado por su cuello y se encontraba ahora apoyado en su hombro. Era señal de que intentaba tranquilizarla, le lamió la mejilla. Entonces el pequeño hurón se fijó en el animal que tenía delante, su naricita olió y pareció no gustarle, su pequeña cara era tan expresiva como la de un niño que no tiene filtro. Omi parecía asqueado y Gideon le acarició la cabecita para relajarle, no necesitaban que su pequeñín se pusiera como una fiera.
Entonces la chica del reptil se enganchó un rifle de color rosa al brazo, los parpadeos rápidos de Gideon estaban aumentando. Sin embargo, se relajaron un poco cuando simplemente cogió un chicle de sus bragas y les preguntó qué hacían allí. Gideon dejaría que su compañero hiciera el trabajo de hablar de momento. Su cigarrillo se había terminado, así que lanzo la colilla y sacó el siguiente. Tener algo entre manos le relajaría un poco en aquel encuentro tan estrambótico.
Lo que le interesaba saber es qué hacía ella aquí y si sabía de algún trabajo que les diera de comer, tenía la pinta de una chavala que conocía el mundillo, que metía caña al que se le cruzara en su camino y que sabía cómo sacar las castañas del fuego.
Lo que no pudo evitar fue mencionar que aquella chica que se había despelotada bajo una palmera le sonaba. Kevin pareció reconocerla y había decidido que muy probablemente necesitaría su ayuda.
— Illo, no sé yo qué ayuda le vamos a brindar, pero si insistes… —a Gideon le incomodaba un poco que estuviera en ropa interior, no es que fuera la persona más pudorosa del mundo, pero sí que se le hacía un poco raro. Aunque no podía negar lo guapa que era , eso no hacía que mejorase la situación par ala skypiean.
Kevin se presentó ante la muchacha y le ofreció agua. Gideon optó por quedarse junto a su amigo y colocar su mano sobre el cinturón en el que iban sus espadas, no iba a hacer nada, pero la hacía sentir más segura.
La chica del pelo azul no parecía haberse percatado de su presencia hasta que había escuchado a Kevin hablarle y se giró confusa. Gideon miró lo que llevaba en las manos, un reptil. Le pareció que tenía una cara muy simpática y esto le hizo sonreír tímidamente.
Tras un rato de mirarles como rebuscando en sus recuerdos quiénes podían ser, cayó. Según ella eran la antenitas y el cagón. A Gideon no le gustó ni un pelo que hablaran mal de su amigo, pero no era de dejarse llevar por comentarios sin más. Todo parecía ir bien.
— Y tanto que menuda noche… —susurró como para sí misma, pero respondiendo al comentario de la peliazul.
La chica se había montado toda una película, pero no una que casara con las ideas de Gideon, sobre ellos dos y no dejaba de moverse y exponer su cuerpo. Si la skypiean ya lo pasaba mal teniendo que socializar, esto era demasiado. Se quedó mirando fijamente al suelo, no quería hacer contacto visual de momento. Omi se había deslizado por su cuello y se encontraba ahora apoyado en su hombro. Era señal de que intentaba tranquilizarla, le lamió la mejilla. Entonces el pequeño hurón se fijó en el animal que tenía delante, su naricita olió y pareció no gustarle, su pequeña cara era tan expresiva como la de un niño que no tiene filtro. Omi parecía asqueado y Gideon le acarició la cabecita para relajarle, no necesitaban que su pequeñín se pusiera como una fiera.
Entonces la chica del reptil se enganchó un rifle de color rosa al brazo, los parpadeos rápidos de Gideon estaban aumentando. Sin embargo, se relajaron un poco cuando simplemente cogió un chicle de sus bragas y les preguntó qué hacían allí. Gideon dejaría que su compañero hiciera el trabajo de hablar de momento. Su cigarrillo se había terminado, así que lanzo la colilla y sacó el siguiente. Tener algo entre manos le relajaría un poco en aquel encuentro tan estrambótico.
Lo que le interesaba saber es qué hacía ella aquí y si sabía de algún trabajo que les diera de comer, tenía la pinta de una chavala que conocía el mundillo, que metía caña al que se le cruzara en su camino y que sabía cómo sacar las castañas del fuego.
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