10-10-2024, 03:21 PM
(Última modificación: 10-10-2024, 03:39 PM por Karlglass.
Razón: se me olvido restarme la energía.
)
Cuando la cierva se sentó en el banco, Risqueta, claramente insegura o inseguro, intento saltar para contar "el chisme" de la Ikirami, pero en un rápido movimiento, la tal Sierppe la agarro de forma brusca poniéndome en alerta ¿ Qué cojones hacia agarrando a mi compañera?
Esto me puso nerviosa, la chica esta era maja, pero no dejaba de ser una posible enemiga y además había tocado a MI compañera mariné sin su consentimiento, como si de un juguete se tratara, se notaba que ambas no se aguantaban y esto no podía salir bien, pero es que además, la conversación subió de temperatura, el debate de marina vs. armada revolucionaria que yo ya había tenido pareció poner nerviosa a la entonces calmada cierva, que se alteró tanto que tuvo que beber de su frape para calmarse Yo no tenía bebidas azucaradas para calmarme y la situación empezaba a cansarme de la insistencia de la cierva esa que por guapa que fuera no paraba de hablar, hablaban de no sé qué historia que había salido en el periódico y que la verdad, me la pelaba basto y de no sé qué injusticias, todo esto, repito, mientras agarraba a un pequeño ser que resultaba ser mi compañera (o compañero, a ver si se aclara) en contra de su consentimiento.
Pero la cosa no quedaba ahí, lo que iba a escuchar a continuación me haría perder completamente la cabeza, la pequeña o el pequeño Risqueto hablo con su tono neutral y robótico, contó algo que no me podía creer, seguramente de hecho, fuera alguna especie de malentendido. Yo soy malísima para estas cosas, pero la descripción del rollo de Ikirami, pelirrojo, con pequeñas alas, baboso y el nombre ese de Guarret... todo me sonaba, me sonaba a la persona que había declarado mi rival en aquella competición que perdí y en la que jure no volver a perder jamás. No podía ser ¿mi mejor amiga y mi declarado rival que me dio de hostias delante de ella? ¿En qué momento?
Mi corazón empezó a latir con fuerza en mi pecho y el pájaro, el fénix, el pollo cósmico o como quiera que se llamara pedía salir, mi mirada se enturbió e intente calmarme, pero entonces, justo al estar terminando el relato, una especie de gas salió de la mano Sierpe y se expandió por todo el terreno, cabreándome más, intente de nuevo calmarme, pero lo vi claro, la situación se había roto, esa ola solo podía ser de Rimel, que al conocernos ya nos hizo una demostración de sus poderes ¡¡¡ Tenía toda la pinta de ser veneno y estaba rodeándome!! ¿Es que estaba jodidamente loca o loco o loque o qué? Tenía que salir de esa nube que se extendía bajo mis pies y tenía que actuar. Estaba hasta la polla, de la revolucionaria y de los secretitos de Ikirami y ahora encima mi compañera quería empezar a luchar sin preguntarme y lanzando un veneno que vete tú a saber qué hacía.
Toda la rabia salió entonces, estaba HARTA. Deje salir toda mi furia, me transforme rápidamente en mi forma híbrida y subí 3 metros hacia arriba y dos hacia atrás para coger impulso y lanzarme gritando hacia mi enemiga, que, de momento, era la cierva.
- QUE ME LA SUDAAAN LOS REVOS SUELTA A LA HIJA DE PUTA DE RISQUEEEEEE AAAAARGGGGCHIKARGGGPUAAAANTTTHRCHUFDFUFUF
No podía pensar, no podía razonar y tampoco quería hacerlo, no sé qué consecuencias tendrían mis actos, pero me lancé a toda velocidad hacia el banco donde estaba la cierva, desplegando mi ala derecha y apuntando hacia su torso para que soltara a la tóxica de mi compañera, haciendo que la soltara de inmediato.
Esto me puso nerviosa, la chica esta era maja, pero no dejaba de ser una posible enemiga y además había tocado a MI compañera mariné sin su consentimiento, como si de un juguete se tratara, se notaba que ambas no se aguantaban y esto no podía salir bien, pero es que además, la conversación subió de temperatura, el debate de marina vs. armada revolucionaria que yo ya había tenido pareció poner nerviosa a la entonces calmada cierva, que se alteró tanto que tuvo que beber de su frape para calmarse Yo no tenía bebidas azucaradas para calmarme y la situación empezaba a cansarme de la insistencia de la cierva esa que por guapa que fuera no paraba de hablar, hablaban de no sé qué historia que había salido en el periódico y que la verdad, me la pelaba basto y de no sé qué injusticias, todo esto, repito, mientras agarraba a un pequeño ser que resultaba ser mi compañera (o compañero, a ver si se aclara) en contra de su consentimiento.
Pero la cosa no quedaba ahí, lo que iba a escuchar a continuación me haría perder completamente la cabeza, la pequeña o el pequeño Risqueto hablo con su tono neutral y robótico, contó algo que no me podía creer, seguramente de hecho, fuera alguna especie de malentendido. Yo soy malísima para estas cosas, pero la descripción del rollo de Ikirami, pelirrojo, con pequeñas alas, baboso y el nombre ese de Guarret... todo me sonaba, me sonaba a la persona que había declarado mi rival en aquella competición que perdí y en la que jure no volver a perder jamás. No podía ser ¿mi mejor amiga y mi declarado rival que me dio de hostias delante de ella? ¿En qué momento?
Mi corazón empezó a latir con fuerza en mi pecho y el pájaro, el fénix, el pollo cósmico o como quiera que se llamara pedía salir, mi mirada se enturbió e intente calmarme, pero entonces, justo al estar terminando el relato, una especie de gas salió de la mano Sierpe y se expandió por todo el terreno, cabreándome más, intente de nuevo calmarme, pero lo vi claro, la situación se había roto, esa ola solo podía ser de Rimel, que al conocernos ya nos hizo una demostración de sus poderes ¡¡¡ Tenía toda la pinta de ser veneno y estaba rodeándome!! ¿Es que estaba jodidamente loca o loco o loque o qué? Tenía que salir de esa nube que se extendía bajo mis pies y tenía que actuar. Estaba hasta la polla, de la revolucionaria y de los secretitos de Ikirami y ahora encima mi compañera quería empezar a luchar sin preguntarme y lanzando un veneno que vete tú a saber qué hacía.
Toda la rabia salió entonces, estaba HARTA. Deje salir toda mi furia, me transforme rápidamente en mi forma híbrida y subí 3 metros hacia arriba y dos hacia atrás para coger impulso y lanzarme gritando hacia mi enemiga, que, de momento, era la cierva.
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No podía pensar, no podía razonar y tampoco quería hacerlo, no sé qué consecuencias tendrían mis actos, pero me lancé a toda velocidad hacia el banco donde estaba la cierva, desplegando mi ala derecha y apuntando hacia su torso para que soltara a la tóxica de mi compañera, haciendo que la soltara de inmediato.
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