11-10-2024, 02:22 PM
A Kevin pareció sorprenderle que la chica le llamara cagón y Gideon sintió un apretón en el pecho, su amigo podía ser muy miedica, pero nadie tenía derecho a hacerle sentir mal. Se quedó mirando la situación con cuidado, esperando a ver las intenciones aquella peliazul tan extravagante. Además, el pobre solo hacía que disculparse, aquella vez por la noche en la estúpida taberna. Gideon se enfocó en su cigarrillo y en escuchar cómo iba respondiendo Kevin a las ocurrencias de la chica, además de invitarla a tomar algo. La generosidad de su compañero les iba a llevar a la quiebra, sin embargo, calló y siguió expulsando el humo por la nariz, la sensación de tener el control del humo y de su respiración le ayudaba a calmar sus nervios.
A su lado, el muchacho sí que parecía cada vez más nervioso, hablando con rapidez sobre lo dura que era la vida y haciendo un par de preguntas seguidas a la muchacha. La skypiean sabía que quizás podía estar dando un aspecto de ser una borde, pero es que le era imposible hablar con tranquilidad frente alguien nuevo, a pesar de haberse visto anteriormente. Necesitaba un periodo de adaptación a las personas y la mayoría de veces aquello no era viable. En batalla era algo distinto, se concentraba en un punto fijo y en la adrenalina del momento para poder hablar. Allí, bajo el sol abrasador y en una situación aparentemente relajada, Gideon se bloqueaba por completo.
En contraposición estaba la chavala que tenían delante, era pura seguridad en sí misma y no tenía una pizca de vergüenza en su cuerpo, el cual mostraba sin pudor. No sólo por eso se veía claramente que se tenía en alta estima, sino que ante la invitación de Kevin había reaccionado con orgullo y se expresaba verbal y corporalmente con una soltura inigualable. La chica se presentó como Erika Storm, pero hizo hincapié en que podían llamarla como quisieran con un guiño de ojos que hizo que Gideon se sonrojara y mirara hacia el suelo. El sonrojo era de vergüenza total, ese tipo de interacciones no eran algo a lo que estuviera acostumbrada ni que le gustara. Hablar con Erika iba a ser un tortura para la pobre skypiean, pero si tenía que hacerlo, se esforzaría al máximo por Kevin.
La muchacha comentó que había estado sola y por su reacción corporal no parecía que lo hubiera pasado bien. Su mascota, la cual ahora sabían que se llamaba Espinas, hizo acto de presencia lamiéndole la mejilla y recalcó que era su “nene bonito”. Eso le sacó una sonrisa a Gideon, si el vínculo que ellos tenían era similar el que ella tenía con Omi sabía lo importante que podía ser un pequeñín en tu vida. La skypiean no era muy de reptiles, aunque por supuesto adoraba a todas las criaturas del planeta, hasta a los insectos que aterrorizaban a Kevin.
Tras esto les imploró la verdad o no iría con ellos a tomar algo, Gideon pensó en que podía intentar tomar la iniciativa, contarle un poco sobre ellos, así que a eso se dispuso.
— Bueno…pues nosotros tambien somos cazadores y tampoco hemos tenido mucha suerte en el camino, peleamos con un par de bandidos y poco más—Gideon fumaba compasivamente y miraba hacia la mascota de Erika, los animales siempre eran un escape para ella—. Illo, ya podrían aparecer un par de piratillas de pacotilla y ventilárnoslos...
Quería quitar peso a la conversación, tratando de mantener la calma, probablemente estaba quedando fatal, pero bueno menos daba una piedra. Omi se enrolló en su cuello y con aquel movimiento Gideon pudo centrarse en otra cosa, despejar de nuevo un poco la mente frente a los pensamientos que iban llegando y explotando “inútil”, “torpe”, “estúpida”.
A su lado, el muchacho sí que parecía cada vez más nervioso, hablando con rapidez sobre lo dura que era la vida y haciendo un par de preguntas seguidas a la muchacha. La skypiean sabía que quizás podía estar dando un aspecto de ser una borde, pero es que le era imposible hablar con tranquilidad frente alguien nuevo, a pesar de haberse visto anteriormente. Necesitaba un periodo de adaptación a las personas y la mayoría de veces aquello no era viable. En batalla era algo distinto, se concentraba en un punto fijo y en la adrenalina del momento para poder hablar. Allí, bajo el sol abrasador y en una situación aparentemente relajada, Gideon se bloqueaba por completo.
En contraposición estaba la chavala que tenían delante, era pura seguridad en sí misma y no tenía una pizca de vergüenza en su cuerpo, el cual mostraba sin pudor. No sólo por eso se veía claramente que se tenía en alta estima, sino que ante la invitación de Kevin había reaccionado con orgullo y se expresaba verbal y corporalmente con una soltura inigualable. La chica se presentó como Erika Storm, pero hizo hincapié en que podían llamarla como quisieran con un guiño de ojos que hizo que Gideon se sonrojara y mirara hacia el suelo. El sonrojo era de vergüenza total, ese tipo de interacciones no eran algo a lo que estuviera acostumbrada ni que le gustara. Hablar con Erika iba a ser un tortura para la pobre skypiean, pero si tenía que hacerlo, se esforzaría al máximo por Kevin.
La muchacha comentó que había estado sola y por su reacción corporal no parecía que lo hubiera pasado bien. Su mascota, la cual ahora sabían que se llamaba Espinas, hizo acto de presencia lamiéndole la mejilla y recalcó que era su “nene bonito”. Eso le sacó una sonrisa a Gideon, si el vínculo que ellos tenían era similar el que ella tenía con Omi sabía lo importante que podía ser un pequeñín en tu vida. La skypiean no era muy de reptiles, aunque por supuesto adoraba a todas las criaturas del planeta, hasta a los insectos que aterrorizaban a Kevin.
Tras esto les imploró la verdad o no iría con ellos a tomar algo, Gideon pensó en que podía intentar tomar la iniciativa, contarle un poco sobre ellos, así que a eso se dispuso.
— Bueno…pues nosotros tambien somos cazadores y tampoco hemos tenido mucha suerte en el camino, peleamos con un par de bandidos y poco más—Gideon fumaba compasivamente y miraba hacia la mascota de Erika, los animales siempre eran un escape para ella—. Illo, ya podrían aparecer un par de piratillas de pacotilla y ventilárnoslos...
Quería quitar peso a la conversación, tratando de mantener la calma, probablemente estaba quedando fatal, pero bueno menos daba una piedra. Omi se enrolló en su cuello y con aquel movimiento Gideon pudo centrarse en otra cosa, despejar de nuevo un poco la mente frente a los pensamientos que iban llegando y explotando “inútil”, “torpe”, “estúpida”.
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