25-10-2024, 12:18 AM
(Última modificación: 25-10-2024, 12:19 AM por Chloe Dendro.)
Otra mañana más en el Parabellum, una nueva mañana de otoño en la que no iba a poder ponerme en cubierta a tomar el sol, atrás quedaron las mañanas veraniegas que compartí con Carmilla, mientras también compartía mis bikinis, ganando bronceado en el barco, ahora si nos poníamos el bikini en cubierta lo único que ganaríamos sería un resfriado. Además nos habían dicho que no saliéramos del barco a explorar la isla por nuestra cuenta, lo entendía, no querían que algo nos atacase y perdieran activos, por débiles que fuéramos al menos podíamos aportar algo en lo económico, y eso parecía suficiente de momento, no podía hablar por Shoto o Carmilla, pero empezaba a tener una sensación como la que tenía en Báltigo, una rutina inamovible y pesada que me engullía y me asfixiaba, una encrucijada que parecía no tener fin ni salida.
A pesar de que habían traído un prisionero a bordo prácticamente nada había cambiado en esa rutina, todo seguía con una pasmosa normalidad, una en la que todos éramos ajenos a lo que pasaba, salvo Viktor, Sohem, el propio prisionero, y, tal vez, Lustig. La intranquilidad de tener en el barco un extraño no me dejaba descansar tanto como quisiera, por eso acababa despertando más temprano de lo habitual, y esa mañana el ruido de unos golpes en una de las puertas, no alcancé a reconocer la de qué camarote sería, y después una voz que estaba demasiado alejada como para reconocerla, y después unos pasos alejándose, volví a cubrirme con las sábanas, no me quería levantar aún. Tiempo después los mismos pasos me hicieron reabrir unos ojos que no habían llegado a cerrarse por el sueño, y al poco unos más escuché pasar, — Todos se han puesto de acuerdo para levantarse a la misma hora..? — suspiré pesadamente y comencé a levantarme. Descolgué el mono verde que ya no usaba para vestirme, pero si usaba para evitar que la luz del exterior entrase a mi camarote, me vestí con prisa, un vestido blanco hasta las rodillas, unos zapatos básicos de color azul cielo y mi rifle. Y con ese conjunto y ya peinada salí del camarote, encontrando en cubierta a Carmilla y Viktor hablando, — Buenos días ~♪ — saludé a mis compañeros.
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