05-11-2024, 01:51 PM
(Última modificación: 05-11-2024, 04:40 PM por Kenzo D. Fujiwara.)
Llevabamos mucho tiempo en aquella isla, y realmente tenía unas ganas terriblemente locas de salir a la aventura a encontrarme con bichos raros, pero me avisaron que no era recomendable salir por no se que de la contaminación o toxicidad... Vamos, lo que venían a ser cuentos para tenerme centrado en el barco sin hacer nada. Totalmente castigado. Igualmente, había empezado a escribir mi gran libro pirata, en el que iba contando mis aventuras y mi llegada al Grand Line. Ese libro se llamaría "La aventura del pirata más grande de todos los tiempos". No solo había escrito mis aventuras, sino que había dibujado también algunas ilustraciones que dejaban ver aquellos maravillosos momentos. Iba a ser un gran best seller en todas las librerías del mundo.
Cierto día, mientras desayunábamos, escuché como hablaban de entrenar el haki Triana y el capitán, por lo que si mi capitán iba a llevar a cabo ese entrenamiento, era mi momento para igualarle. No sólo iba a igualarle, sino que iba a entrenar tan duro que iba a vencer a aquel cabeza hueca que tenía como superior. La espadachina, por otro lado, no se veía muy conforme con que yo entrara en el entrenamiento, pero claro... ¡Aquel super entrenamiento de super fuerza y extrema dureza que sólo los grandes guerreros del mar hacían tenía que llevarlo a cabo yo también! Prometí que iba a hacer tantas cosas a cambio de poder asistir, que nadie pudo negarse.
Antes de que llegara el día de aquel entrenamiento, comencé una nueva rutina. Me levantaba todos los días antes de que amaneciera, para poder llevar a cabo todas las tareas que prometí hacer. Luego iba a una túnel plagado de duras rocas y comenzaba a dar golpes en ellas hasta romperlas, o hasta que el dolor era tan intenso en mis nudillos que se me hinchaban. Después de aquello, comenzaba a hacer complejos ejercicios para mantener mi rapidez, agilidad y resistencia, y por supuesto, para mantener mi forma al mejor nivel posible. Después hacía una pequeña pausa para comer un poco de arroz , echarme una siesta y beber agua. Una vez que me despertaba, hacía estiramientos y volvía a las rocas para seguir golpeandolas hasta que me cansaba e iba de vuelta al barco.
Aquel primer día de entrenamiento con Triana, llegué una vez me desperté de la siestita. Me encontré a la vice capitana fumandose un puro. Le dediqué una sonrisa bobalicona y le hice un gesto con la cabeza, a modo de saludo. Mientras me vendaba las manos para resistir mejor el entrenamiento, le miré a los ojos. -¿Que tal, Triana? ¿Fumando uno de tus míticos puros? Conozco a siete personas que fuman puros, y tu eres seis de ellas. ¿A que saben? ¿Puedo probarlos? Seguro que si me das uno, puedo fumarlo más rápido que tú.- Terminé de vendarme las manos y comencé a dar pequeños saltitos sobre el sitio. Podía verse mi torso completamente desnudo, marcado con mis músculos, y lleno de cicatrices, contusiones leves y completamente sucio. En el cuello reposaba mi diente de dinosaurio que me daba suerte, y vestía simplemente con unos largos pantalones oscuros, rotos por diversos lugares y completamente descalzo. Dejé de dar saltos, y me quedé quieto en el sitio. Cerré los ojos, las palmas e inhalé profundamente, para luego expulsar todo el aire que había retenido. Repetí aquella profunda respiración tres veces más, hasta que abrí los ojos y enfoqué a mi vice capitana. -Estoy listo para convertirme en el guerrero más fuerte de todos los tiempos, vencer a Yojimbo y terminar mi colección de bichos. ¿Qué es lo que hay que hacer?-
Cierto día, mientras desayunábamos, escuché como hablaban de entrenar el haki Triana y el capitán, por lo que si mi capitán iba a llevar a cabo ese entrenamiento, era mi momento para igualarle. No sólo iba a igualarle, sino que iba a entrenar tan duro que iba a vencer a aquel cabeza hueca que tenía como superior. La espadachina, por otro lado, no se veía muy conforme con que yo entrara en el entrenamiento, pero claro... ¡Aquel super entrenamiento de super fuerza y extrema dureza que sólo los grandes guerreros del mar hacían tenía que llevarlo a cabo yo también! Prometí que iba a hacer tantas cosas a cambio de poder asistir, que nadie pudo negarse.
Antes de que llegara el día de aquel entrenamiento, comencé una nueva rutina. Me levantaba todos los días antes de que amaneciera, para poder llevar a cabo todas las tareas que prometí hacer. Luego iba a una túnel plagado de duras rocas y comenzaba a dar golpes en ellas hasta romperlas, o hasta que el dolor era tan intenso en mis nudillos que se me hinchaban. Después de aquello, comenzaba a hacer complejos ejercicios para mantener mi rapidez, agilidad y resistencia, y por supuesto, para mantener mi forma al mejor nivel posible. Después hacía una pequeña pausa para comer un poco de arroz , echarme una siesta y beber agua. Una vez que me despertaba, hacía estiramientos y volvía a las rocas para seguir golpeandolas hasta que me cansaba e iba de vuelta al barco.
Aquel primer día de entrenamiento con Triana, llegué una vez me desperté de la siestita. Me encontré a la vice capitana fumandose un puro. Le dediqué una sonrisa bobalicona y le hice un gesto con la cabeza, a modo de saludo. Mientras me vendaba las manos para resistir mejor el entrenamiento, le miré a los ojos. -¿Que tal, Triana? ¿Fumando uno de tus míticos puros? Conozco a siete personas que fuman puros, y tu eres seis de ellas. ¿A que saben? ¿Puedo probarlos? Seguro que si me das uno, puedo fumarlo más rápido que tú.- Terminé de vendarme las manos y comencé a dar pequeños saltitos sobre el sitio. Podía verse mi torso completamente desnudo, marcado con mis músculos, y lleno de cicatrices, contusiones leves y completamente sucio. En el cuello reposaba mi diente de dinosaurio que me daba suerte, y vestía simplemente con unos largos pantalones oscuros, rotos por diversos lugares y completamente descalzo. Dejé de dar saltos, y me quedé quieto en el sitio. Cerré los ojos, las palmas e inhalé profundamente, para luego expulsar todo el aire que había retenido. Repetí aquella profunda respiración tres veces más, hasta que abrí los ojos y enfoqué a mi vice capitana. -Estoy listo para convertirme en el guerrero más fuerte de todos los tiempos, vencer a Yojimbo y terminar mi colección de bichos. ¿Qué es lo que hay que hacer?-
Resumen
![[Imagen: oSgdXs8.png]](https://imgur.com/oSgdXs8.png)
Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
