17-11-2024, 04:05 PM
Mientras bajaba la cabeza y el hombre de pelo níveo alcanzaba la altura de la puerta otra presencia se hizo notar, el enano enmascarado que poseía ese extraño poder para emanar calor que me dejó a merced de mis enemigos sin poder hacer nada para ayudar a mis compañeros. El hombre comentó sobre mi condición de mestizo con un palpable asco en la voz, cosa a la que desgraciadamente estaba más que acostumbrado, luego se acercó a mi humillándose nuevamente con sus palabras y tres golpes en mi rostro, por otra parte mi destino estaba en manos del espadachín que ensuciaba el honor que guardaba Yamiguiri al tocarla con sus manos, me entregarían a Joe Joestar, el hombre a cargo de la división 21, la misma que hace tiempo vi en el periódico junto a Kisuke, la división fantasma que desapareció un año entero, guardaba la pequeña esperanza de que al solo hablar de mi destino, mis compañeros siguieran libres, si ese era el caso, no tenía duda alguna de que vendrían a buscarme al mismísimo infierno si era necesario, pues los toros negros solo teníamos dos reglas y una de ellas era que nadie se queda atrás, el hombre de pelo plateado alzó a Yamiguiri mientras daba las buenas noches y descargaba un golpe en mi sien, mientras todo se volvía oscuro, el único consuelo que sentía era el hecho de que estaban cometiendo el mismo error que cometió mi maestro hace ya tantos años, dejarme con vida. Mi cabeza cayó hacia adelante y caí en un profundo sueño
