[Presente Relativo] Una noche en el Parabellum
#2
Vengo de aquí

Ataviado aun únicamente por mis botas y pantalón característico y una camiseta interior de color blanca, a juego con unas vendas en las manos que llegaban hasta la mitad de los antebrazos, estaba apoyado con ambas manos a los lados de la pila del lavabo de mi camarote, lleno de agua, y mirando mi reflejo en este. Estaba impertérrito, viendo como las olas que mecían el casco de nuestro barco hacían ondular levemente el agua frente a mi rostro. Mis ojos estaban clavados en los de mi propio reflejo, y sentía que estaba mirando a un abismo oscuro. Un abismo al que ni yo mismo me atrevería a entrar, por más que lo sintiera familiar o pensase que conocía el camino o la forma de desplazarme ahí.
Con ambas manos recogí agua y las llevé gentilmente hacia mi rostro, frotando con las palmas de las manos el mismo, tratando de despejarme y concentrarme, para, tras separar estas de mi cara, agarrar una toalla pequeña y colocarla al rededor de mi cuello, dejando que las gotas cayesen por mi rostro, refrescándolo.

Tras la conversación en cubierta con Viktor, me había quedado más claro que nunca que el camino que habíamos decidido recorrer no albergaba espacio para los pusilánimes ni los cobardes, y mis preocupaciones sobre la posible complicidad y estrechamiento de lazos de los dos miembros originales de mi gremio, se hacían más que palpables. Viktor era un hombre fuerte. Suponía que podría vencerlo en un combate, pero no las tenía todas conmigo. Y sumado a eso, si recibía el apoyo o la ayuda de alguien más, seguramente tuviera la ventaja sobre mi para arrebatarme el mando de todo el imperio que íbamos a crear. Por supuesto, no ahora, pero tarde o temprano podría hacerlo. Y si bien hasta día de hoy me había demostrado ser alguien confiable y leal, sabía perfectamente cuán envenenadas podían estar las palabras de una mujer y cómo podía esto transformar a un hombre. Así pues, sumado a su comentario de preocupación o su sugerencia para que tratase de no dañar a su 'amiga' fueron suficiente detonante para reactivar la paranoia de Skypiea: Si les permitía seguir estrechando lazos, sería un problema. Bien Chloe podría poner a Viktor en mi contra, bien Viktor podría ponerse en peligro por ella, o bien ambos podría priorizar la integridad del otro antes que el beneficio del gremio. Y puestos a romper una pareja de cartas, siempre era mejor deshacerse de la que tenía menos valor, o la que era más sencilla de descartar.

Salí de mi camarote dejando la puerta del mismo abierta, sin objetos o armas encima, sólo con la toalla sobre ambos hombros rodeando mi nuca y parte de mi cuello, y me dirigí hacia el camarote de Chloe, a tiempo de ver su puerta cerrarse desde dentro: acababa de entrar en él. Pero no detuve mis pasos y llegué pocos segundos más tarde que ella al umbral de su puerta. Paré frente a ella, agarré el pomo con la mano derecha y respiré hondo, tocando con las falanges de los dedos índice y corazón de mi mano izquierda — Oe oe — dije con un tono suave y bajo, tras lo que chasqueé la lengua y giré el pomo para abrir la puerta, entrando en la habitación y viendo a Chloe sentada en su escritorio aplicando unas cremas, empujando la puerta sin llegar a cerrarla del todo, tras de mi. Mis ojos estaban clavados en Chloe, libres de mi máscara y de todo el anonimato o aura que ella me transfería.

— ¿Conoces la canción del Sake de Binks? — pregunté nada mas entrar — Una de las criadas del palacio del Mar Azul me la cantaba cuando era niño y quería acallar el ruido de los gritos de otros esclavos siendo azotados por los capataces — expliqué sin más, revelando parte importante de mi pasado — Es una melodía que tenían prohibido cantar... eso lo supe algunos años más tarde cuando mi abuelo la ahorcó y desentrañó por escuchar que la cantaba en las labores de lavandería. Pero es una canción que me ayuda en situaciones... diferentes — expliqué y caminé hacia su mesa con calma — Siento como que vuelvo a estar protegido y que el mal ahí afuera no va conmigo, ni puede dañarme, ni existe realmente — argumenté llegando a su lado y mirando el bote de crema que estaba usando — Lo cual es un poco irónico, pues es una canción de esclavos, que una esclava me cantaba arriesgando su vida para que no escuchara a los suyos languidecer de dolor, tratando de proteger a un joven e inocente niño de la crueldad que mi propia sangre inculcaba a los de su calaña — metí un dedo en el bote y lo saqué lleno de crema, llevándolo hacia mi rostro y olfateándolo dos veces — Con el tiempo imaginé que lo que trataba era de generar una empatía en mi hacia ella, o hacia ellos, intentando que uno de nosotros... mis hermanos y yo, se posicionase de su parte llegado el momento de necesidad. Creo que estaba tratando de generar un vínculo conmigo — dije, argumentando mi razonamiento y llevando el dedo hacia su hombro para limpiar la crema en la tela de su fino pijama de manga larga de color lila.
— Seguramente esa nodriza no sabía que un Tenryuubito es un Tenryuubito aunque no quiera serlo, y a los Tenryuubitos sólo les importan los de su propia sangre... siempre que no esté en peligro su propia vida, obviamente y por supuesto — terminé de limpiar y entonces pasé a mirarla fijamente — Yo mismo tardé algún tiempo en darme cuenta y dejar de luchar contracorriente, contra mi propia naturaleza y contra la esencia de mi propio linaje — entonces me di la vuelta y caminé de nuevo hacia la puerta parándome en seco al llegar a esta.

— Nos conocimos hace un par de años, en la isla Toko, ¿lo recuerdas? — pregunté, de una forma claramente retórica — Cerramos un trato por cuatrocientos mil berries a cambio de entrar a formar parte de esto — añadí y empecé a caminar hacia su escritorio despacio, por su flanco derecho — Y desde entonces he cubierto tus gastos y te he dotado de techo, cama, comida y protección... — chasqueé la lengua dos veces — Sobre todo, protección — afirmé, llegando a su costado y mirándola desde mi posición más elevada, al estar ella sentada. Suspiré pesadamente y apoyé la mano derecha en su escritorio. — Y estaba dispuesto a seguir proporcionando esos servicios aunque tú no fueras de ningún tipo de utilidad imperiosa, simplemente porque teníamos un trato — sentencié, y tamborileé sobre la mesa con los mismos dos dedos con los que toqué a la puerta para entrar, mientras apoyaba la mano izquierda en su hombro derecho y giraba mi rostro para mirar fijamente el suyo, clavando mis ojos dorados en sus ojos morados  — Pero tu debilidad, falta de talentos especiales y los sentimientos que estás forjando en Viktor, y con él... especialmente con él, empiezan a ser un problema para la estabilidad de nuestra sociedad y la credibilidad de la jerarquía establecida por mi — ahí, apreté un poco la mano que reposaba sobre su hombro — Y lo único que tenías que hacer era no traicionar mi confianza... — dije aflojando la mano de su hombro y llevándola a apoyarla a la parte alta del respaldo de la silla — Así que me temo que nuestro contrato rescinde esta misma noche. Por el bien de la integridad de mi nuevo imperio, estás despedida — aseveré con firmeza, apartando la mirada de ella un par de segundos, mirando el bote de crema que había sobre la mesa — Pero dos años son muchos años, y tienes mucha información personal sobre mi, y sobre nuestras actividades y planes a futuro — dije casi suspirando, como reflexionando sobre mis propias palabras, y volví a clavar mis ojos en los suyos — Supongo que entenderás que no puedo arriesgarme a que nos traiciones — y negué con la cabeza, chasqueando de nuevo la lengua — Adiós Chloe — dije finalmente con un tono severo y serio guardando silencio por unos largos segundos.

Tras mis palabras, la mano que reposaba sobre el alto del respaldo de la silla se movió violentamente hacia la nuca de la mujer y obligó a su rostro a estamparse contra la mesa que tenía enfrente, rompiendo el frasco de crema con su cara y rajando esta con los cristales del recipiente fragmentado, repitiendo este movimiento por tres veces en total, haciendo que la sangre brotase de sus heridas. Sangre que mostraba al haber rebotado por el impacto y haberse recolocado en la misma posición de antes. El impacto agrietó la mesa y sonó escandalosamente en la quietud y calma de la noche y para evitar mayores exabruptos, la mano que estaba apoyada en la mesa se dirigió al cuello de Chloe y girando la cadera y agachando el cuerpo, estampé su cuerpo de espaldas al suelo del camarote, apretando las yemas de mis dedos en su gaznate con fuerza, tratando de cortar por completo el flujo de aire hacia su rostro.
— 'Ven y brinda junto a mi, con el buen Sake de Binks...' — canturreé en un susurro mientras mi mano libre se unía a la que estaba apretando el cuello de Chloe buscando acabar con su vida — 'Qué también lo beba el viento y las olas del mar...' — continué, apretando los dientes y el ceño, arrugando la nariz y marcándose las venas de mi cuello y de mis antebrazos mientras aplicaba toda la fuerza que podía en apagar la luz de los ojos de aquella mujer... ex-compañera — 'Más allá del ancho mar, al ocaso brama el sol, y en el cielo cantan aves notas de cristal'... — seguí cantando, en un susurro, como mi nodriza hacia conmigo cuando era un niño pequeño, acallando el ruido de la garganta de Chloe, de sus bocanadas de aire infructíferas y de los movimientos o el pataleo de su cuerpo. Estaba en mi zona segura y nadie podía hacerme daño. No había nada más que el cálido abrazo de la infancia y una melodía de libertad.





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RE: [Presente Relativo] Una noche en el Parabellum - por Sohem - 09-01-2025, 03:08 AM

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