10-01-2025, 01:22 PM
La noche estaba en calma.
El otoño, que en esta isla parecía un plácido entretiempo entre el frío invierno y el, relativamente apacible verano, permitía dormir con la ventana semiabierta sin mucho problema. El tiempo que habíamos pasado en Chisi era lo suficiente como para percatarme de que la paz era una cuestión de actitud y que con la meditación adecuada, podría ser un lugar de retiro espiritual si un día tuviéramos el dinero suficiente como para jubilarnos. Tal vez podríamos construir una cabaña en el bosque, junto a aquel río, y sobrevivir pescando y cultivando. No sería una mala vida si no fuera una vida aburrida. Aburrida pero tranquila al fin y al cabo. — Pero… ¿a quién le gusta lo aburrido? — pensaba mientras pasaba páginas en el libro. Era tarde, no demasiado, pero si lo suficiente como para que la luz se hubiera apagado en el horizonte y fuera necesario la luz de un candil al lado de la cama, donde yacía tumbado leyendo, para poder diferenciar las palabras, cada vez más emborronadas por el paso del tiempo y la humedad de mi libro. Aunque era difícil concentrarse en la lectura, incluso en el perturbador silencio del barco que parecía dormir extremadamente prematuro hoy. Solo el crepitar de la madera acompañaba junto al tenue oleaje los suaves sonidos de mi propia respiración y los incesantes gritos en mi cabeza. No podía sacarme de la mente la conversación con Sohem sobre la cubierta del Parabellum. Yo mismo había manifestado que nuestros compañeros no estaban preparados.
Chloe, para comenzar, parecía haber comenzado a entrenar desde hace un tiempo. Pero si capacidad bélica estaba terriblemente reducida y truncada por una inutilidad patológica que parecía inhabilitarla para el combate. Incluso después del entrenamiento conmigo, de haber intentado despertar su instinto de combate, parecía no ser capaz de valerse por sí misma en una pelea de nivel bajo. Eso la exponía automáticamente como posible baja en una ofensiva de la talla del jefe y la mía. Carmilla era muy similar. Tenía buena actitud, pero no tenía poder de combate. Sus habilidades eran el engaño y la seducción, además del arte. Pero no duraría minutos en un combate de nuestra escala. Shoto, finalmente, no era distinto, pero Shoto contaba con habilidades muy útiles en el apoyo a la ofensiva y esto había quedado patente con su predisposición a mejorar el barco y nuestro equipamiento. Aun así, era un lastre de pelea que, con total y absoluta certeza, necesitaría protección en un combate masivo. Suspiré y dejé caer mi libro sobre mi cara.
— ¿Y si no hay manera de hacerlo realmente? — murmuré entre las páginas casi en blanco del libro mientras llevaba mis manos entrelazadas detrás de mi nuca. — Quizá no hay manera de salvar algunos abismos. — Fue entonces cuando un seco golpe resonó en el barco. Un golpe seco y violento que bien podía indicar un ataque o, una situación comprometida. Ese sonido despertó mi instinto de combate y reaccioné buscando con mi zurda a Saba para automáticamente salir a buscar la causa y origen del sonido. Aún no había logrado interiorizar mis nuevas habilidades de Skypiea, por lo que, frené un segundo y cerré mis ojos, llevando mi aura y mi Haki de observación hacia todo el barco, emanándolo a máxima potencia. No había ningún aura que no pudiera identificar; sin embargo, el ruido parecía provenir de la habitación de Chloe donde, una figura de aura rosa y llameante se abalanzaba sobre otra morada mucho más débil. No necesité más que un instante para comprender lo que estaba ocurriendo y mi cuerpo se paralizó. Ningún pensamiento asomó por mi mente mientras observaba, irónicamente con los ojos cerrados, desde la distancia como Sohem arremetía contra Chloe. Poco a poco la llama de la vida en el aura de Chloe se fue disipando, empequeñeciendo como un fuego en mitad de un glaciar que lucha por una combustible al que aferrarse para no desaparecer. Tras unos instantes de turbio silencio, su aura se fue desperdigando como si el viento se llevara las cenizas de un fuego extinto y ahora imposible de reavivar.
Fue entonces cuando abrí los ojos y miré mi siniestra: había cogido a Shimei Kaeru. Había elegido mi oscuridad cuando buscaba mi luz. Me erguí lentamente abandonando la pose de alerta y retorné a mi cama con una tranquilidad pasmosa y casi incomprensible. Solté a Shimei Kaeru en su estante junto a su hermana y me tumbé de nuevo, posicionando el libro en la misma y exacta posición que tenía antes del estremecedor golpe.
Sonreí.
El otoño, que en esta isla parecía un plácido entretiempo entre el frío invierno y el, relativamente apacible verano, permitía dormir con la ventana semiabierta sin mucho problema. El tiempo que habíamos pasado en Chisi era lo suficiente como para percatarme de que la paz era una cuestión de actitud y que con la meditación adecuada, podría ser un lugar de retiro espiritual si un día tuviéramos el dinero suficiente como para jubilarnos. Tal vez podríamos construir una cabaña en el bosque, junto a aquel río, y sobrevivir pescando y cultivando. No sería una mala vida si no fuera una vida aburrida. Aburrida pero tranquila al fin y al cabo. — Pero… ¿a quién le gusta lo aburrido? — pensaba mientras pasaba páginas en el libro. Era tarde, no demasiado, pero si lo suficiente como para que la luz se hubiera apagado en el horizonte y fuera necesario la luz de un candil al lado de la cama, donde yacía tumbado leyendo, para poder diferenciar las palabras, cada vez más emborronadas por el paso del tiempo y la humedad de mi libro. Aunque era difícil concentrarse en la lectura, incluso en el perturbador silencio del barco que parecía dormir extremadamente prematuro hoy. Solo el crepitar de la madera acompañaba junto al tenue oleaje los suaves sonidos de mi propia respiración y los incesantes gritos en mi cabeza. No podía sacarme de la mente la conversación con Sohem sobre la cubierta del Parabellum. Yo mismo había manifestado que nuestros compañeros no estaban preparados.
Chloe, para comenzar, parecía haber comenzado a entrenar desde hace un tiempo. Pero si capacidad bélica estaba terriblemente reducida y truncada por una inutilidad patológica que parecía inhabilitarla para el combate. Incluso después del entrenamiento conmigo, de haber intentado despertar su instinto de combate, parecía no ser capaz de valerse por sí misma en una pelea de nivel bajo. Eso la exponía automáticamente como posible baja en una ofensiva de la talla del jefe y la mía. Carmilla era muy similar. Tenía buena actitud, pero no tenía poder de combate. Sus habilidades eran el engaño y la seducción, además del arte. Pero no duraría minutos en un combate de nuestra escala. Shoto, finalmente, no era distinto, pero Shoto contaba con habilidades muy útiles en el apoyo a la ofensiva y esto había quedado patente con su predisposición a mejorar el barco y nuestro equipamiento. Aun así, era un lastre de pelea que, con total y absoluta certeza, necesitaría protección en un combate masivo. Suspiré y dejé caer mi libro sobre mi cara.
— ¿Y si no hay manera de hacerlo realmente? — murmuré entre las páginas casi en blanco del libro mientras llevaba mis manos entrelazadas detrás de mi nuca. — Quizá no hay manera de salvar algunos abismos. — Fue entonces cuando un seco golpe resonó en el barco. Un golpe seco y violento que bien podía indicar un ataque o, una situación comprometida. Ese sonido despertó mi instinto de combate y reaccioné buscando con mi zurda a Saba para automáticamente salir a buscar la causa y origen del sonido. Aún no había logrado interiorizar mis nuevas habilidades de Skypiea, por lo que, frené un segundo y cerré mis ojos, llevando mi aura y mi Haki de observación hacia todo el barco, emanándolo a máxima potencia. No había ningún aura que no pudiera identificar; sin embargo, el ruido parecía provenir de la habitación de Chloe donde, una figura de aura rosa y llameante se abalanzaba sobre otra morada mucho más débil. No necesité más que un instante para comprender lo que estaba ocurriendo y mi cuerpo se paralizó. Ningún pensamiento asomó por mi mente mientras observaba, irónicamente con los ojos cerrados, desde la distancia como Sohem arremetía contra Chloe. Poco a poco la llama de la vida en el aura de Chloe se fue disipando, empequeñeciendo como un fuego en mitad de un glaciar que lucha por una combustible al que aferrarse para no desaparecer. Tras unos instantes de turbio silencio, su aura se fue desperdigando como si el viento se llevara las cenizas de un fuego extinto y ahora imposible de reavivar.
Fue entonces cuando abrí los ojos y miré mi siniestra: había cogido a Shimei Kaeru. Había elegido mi oscuridad cuando buscaba mi luz. Me erguí lentamente abandonando la pose de alerta y retorné a mi cama con una tranquilidad pasmosa y casi incomprensible. Solté a Shimei Kaeru en su estante junto a su hermana y me tumbé de nuevo, posicionando el libro en la misma y exacta posición que tenía antes del estremecedor golpe.
Sonreí.
Resumen
Aclaraciones

![[Imagen: W7KwXzn.png]](https://imgur.com/W7KwXzn.png)
![[Imagen: Nuf4AJR.png]](https://i.imgur.com/Nuf4AJR.png)