26-01-2025, 12:01 PM
(Última modificación: 26-01-2025, 12:02 PM por Ryze Tengen.)
Me quedé en silencio mientras Karl repartía broncas a diestro y siniestro, echándoles en cara a todos (y a sí misma claro) la situación que acababamos de vivir era caótica. Por lo que a decir verdad, no podía culparla: más que enfadada, parecía agotada y frustrada consigo misma. Me sentía parte del problema (lo era), por mucho que ella insistiera en cargar con la responsabilidad total. Aun así, preferí no intervenir esta vez; bastante había metido ya la pata cuando creí que disparar al aire ayudaría.
Cuando al fin se calmó un poco, nos indicó que debíamos dirigirnos al cuartel y ordenó a Fuguwu que la acompañara, mandó a James a relajarse, le soltó un rapapolvo a Apolo… en definitiva, cada uno recibió su parte de la “dulzura” de Karl. Entonces se volvió hacia mí, mencionado si podía avisar a las tropas de que fueran acercandose poco a poco. Asentí con la cabeza, pegada todavía a su hombro por inercia, aunque la notaba muy tensa. No quise decir nada más en ese momento; sabía que se estaba conteniendo para no estallar de nuevo. Así que con cuidado, deslicé mi mano hasta mi pequeño Den Den Mushi y lo sostuve con mis pequeñas manos, llamando al centro de mando del barco.
-Aquí la comodoro Ryze Tengen llamando al centro de comunicaciones del barco. De hecho. -musité por el caracolófono, procurando que mi voz sonara clara—. Instrucciones de la Comodoro Firebirth: venir hacia el cuartel en grupos reducidos y con calma, sin causar alborotos y pasar desapercibidos. Cincuenta de ustedes se quedarán en el barco para asegurar la zona De hecho. Repito…
Mientras repetía el mensaje, miré de reojo a Karl. Sentía una punzada de culpa cada vez que la veía en ese estado de rabia contenida, con los hombros rígidos y los puños apretados. Joe seguramente tendría alguna forma más amable de guiar a la gente, pensé, pero Joe no estaba aquí. Éramos nosotros, con todo lo bueno y lo malo que implicaba.
Terminé mi transmisión y esperé una confirmación de parte de los marines. No tardaron en responder, la mayoría con un tono más frío hacia mí de lo habitual, algo que no me sorprendió demasiado a estas alturas. Al menos, iban a cumplir las órdenes. Su desconfianza dolía, pero me la había ganado a pulso por el dichoso disparo y por no coordinarme con ellos como debía.
Karl, en tanto, había avanzado unos pasos y se había topado con un marine de la base que no tardó ni un segundo en cuadrarse ante su figura. La seguí de cerca, escuchando cómo le exigía, a su estilo, que la llevara ante el mando. El soldado tragó saliva y asintió con nerviosismo, invitándonos a seguirlo a través de uno de los largos pasillos del cuartel.
Mientras caminábamos, eché un vistazo a mi alrededor. Parecía ser un sitio interesante.
-Por alguna razón, tengo una mala sensación, no se por que será De hecho.… -murmuré en voz baja, apenas para que ella me oyera. No sabía si quería entablar una conversación o si prefería guardar silencio, así que no insistí demasiado.
Cuando al fin se calmó un poco, nos indicó que debíamos dirigirnos al cuartel y ordenó a Fuguwu que la acompañara, mandó a James a relajarse, le soltó un rapapolvo a Apolo… en definitiva, cada uno recibió su parte de la “dulzura” de Karl. Entonces se volvió hacia mí, mencionado si podía avisar a las tropas de que fueran acercandose poco a poco. Asentí con la cabeza, pegada todavía a su hombro por inercia, aunque la notaba muy tensa. No quise decir nada más en ese momento; sabía que se estaba conteniendo para no estallar de nuevo. Así que con cuidado, deslicé mi mano hasta mi pequeño Den Den Mushi y lo sostuve con mis pequeñas manos, llamando al centro de mando del barco.
-Aquí la comodoro Ryze Tengen llamando al centro de comunicaciones del barco. De hecho. -musité por el caracolófono, procurando que mi voz sonara clara—. Instrucciones de la Comodoro Firebirth: venir hacia el cuartel en grupos reducidos y con calma, sin causar alborotos y pasar desapercibidos. Cincuenta de ustedes se quedarán en el barco para asegurar la zona De hecho. Repito…
Mientras repetía el mensaje, miré de reojo a Karl. Sentía una punzada de culpa cada vez que la veía en ese estado de rabia contenida, con los hombros rígidos y los puños apretados. Joe seguramente tendría alguna forma más amable de guiar a la gente, pensé, pero Joe no estaba aquí. Éramos nosotros, con todo lo bueno y lo malo que implicaba.
Terminé mi transmisión y esperé una confirmación de parte de los marines. No tardaron en responder, la mayoría con un tono más frío hacia mí de lo habitual, algo que no me sorprendió demasiado a estas alturas. Al menos, iban a cumplir las órdenes. Su desconfianza dolía, pero me la había ganado a pulso por el dichoso disparo y por no coordinarme con ellos como debía.
Karl, en tanto, había avanzado unos pasos y se había topado con un marine de la base que no tardó ni un segundo en cuadrarse ante su figura. La seguí de cerca, escuchando cómo le exigía, a su estilo, que la llevara ante el mando. El soldado tragó saliva y asintió con nerviosismo, invitándonos a seguirlo a través de uno de los largos pasillos del cuartel.
Mientras caminábamos, eché un vistazo a mi alrededor. Parecía ser un sitio interesante.
-Por alguna razón, tengo una mala sensación, no se por que será De hecho.… -murmuré en voz baja, apenas para que ella me oyera. No sabía si quería entablar una conversación o si prefería guardar silencio, así que no insistí demasiado.
Resumen
karmas
