29-01-2025, 01:23 AM
El tablero estaba listo, los participantes, posicionados; el antiguo pescador, capitán del Ejército Revolucionario situado a quince metros del enorme y despiadado capitán de los piratas Mushoku, Ashura, y el causante de este encuentro, Zorak Ideale, Mariscal del mismo Ejército, inconsciente en el suelo. El ambiente estaba tenso, la situación era incómoda cuanto menos, con Zorak a los pies de Ashura que tenía su propia katana sobre el pescuezo del mestizo, mientras el pirata sopesaba el saquito que había lanzado Kisuke, y lo lanzaba de vuelta al capitán revolucionario. Kisuke recibió de vuelta el saquito de dinero y escuchó la orden de Ashura, frunciendo el ceño, parecía que aquel tipo estaba de mal humor, o simplemente es que era así, aunque le pareció curioso que fuese alguien con mal talante, en eso, no cabía duda, eran parecidos.
"Ya entiendo por qué lo describían así en el periódico."
La actitud de este sujeto era hostil y parecía más dispuesto a matar a Zorak que ha entregarlo, pero Kisuke tenía que andar con pies de plomo, no le interesaba una confrontación con aquel tipo en ese momento. Haciendo un soberano esfuerzo, puesto que el cuerpo le pedía que contestase de manera similar. Esperó a que terminase de hablar, mientras decía que no estaba de humor, y que no había respondido su propuesta, diciendo que buscaría en el futuro al Mariscal del Ejército Revolucionario.
-Yo tampoco estoy para tonterías, pero te equivocas si piensas que Zorak se habría unido a ti. Pero descuida, le daré tu recado.
Sin perder tiempo sacó el dinero y lo contó en apenas medio minuto, demostrándole al pirata que estaba todo lo que había pedido. Lo tenía en billetes y monedas que había ido acumulando con el tiempo, que volvió a meter en la bolsa y se la arrojó de nuevo al enorme pirata.
-Ahí tienes, trescientos mil berries, cuéntalo si quieres otra vez, si no te fías de mi.
Kisuke se fijó de nuevo en la espada que estaba besando el cuello de Zorak; con un simple movimiento podría degollar y decapitar a su amigo, que tenía una fea herida en el ojo izquierdo, cubierto completamente de sangre. Temía que aquella herida fuese definitiva para la vista de su compañero, pero al menos podía ver que respiraba, aunque pesadamente. El hecho de que tuviese una espada le hizo encenderse una pequeña chispa en su mente; otro espadachín poderoso, uno más en la lista a derrotar. En ese momento echó la capa hacia atrás dejando ver sus katanas.
-Aún así, creo que es más probable que te interese buscarme a mi que a Zorak de nuevo. Creo que podría ser mucho más interesante para ti y te aseguró que yo también tengo ganas de medirme contigo, Ashura, pero ahora no es el momento, tengo prisa.
No llevó sin embargo su mano a la empuñadura de sus katanas para no parecer amenazante, ya que un gesto como aquel podía significar el pistoletazo de salida a una batalla que Kisuke quería evitar a toda costa. Sin lugar a dudas, el haber encontrado otro espadachín poderoso con el cual medirse era algo que le motivaba muchísimo, pero tenía claras las prioridades, lo más importante era en aquel momento, poner a salvo a su amigo.
"Ya entiendo por qué lo describían así en el periódico."
La actitud de este sujeto era hostil y parecía más dispuesto a matar a Zorak que ha entregarlo, pero Kisuke tenía que andar con pies de plomo, no le interesaba una confrontación con aquel tipo en ese momento. Haciendo un soberano esfuerzo, puesto que el cuerpo le pedía que contestase de manera similar. Esperó a que terminase de hablar, mientras decía que no estaba de humor, y que no había respondido su propuesta, diciendo que buscaría en el futuro al Mariscal del Ejército Revolucionario.
-Yo tampoco estoy para tonterías, pero te equivocas si piensas que Zorak se habría unido a ti. Pero descuida, le daré tu recado.
Sin perder tiempo sacó el dinero y lo contó en apenas medio minuto, demostrándole al pirata que estaba todo lo que había pedido. Lo tenía en billetes y monedas que había ido acumulando con el tiempo, que volvió a meter en la bolsa y se la arrojó de nuevo al enorme pirata.
-Ahí tienes, trescientos mil berries, cuéntalo si quieres otra vez, si no te fías de mi.
Kisuke se fijó de nuevo en la espada que estaba besando el cuello de Zorak; con un simple movimiento podría degollar y decapitar a su amigo, que tenía una fea herida en el ojo izquierdo, cubierto completamente de sangre. Temía que aquella herida fuese definitiva para la vista de su compañero, pero al menos podía ver que respiraba, aunque pesadamente. El hecho de que tuviese una espada le hizo encenderse una pequeña chispa en su mente; otro espadachín poderoso, uno más en la lista a derrotar. En ese momento echó la capa hacia atrás dejando ver sus katanas.
-Aún así, creo que es más probable que te interese buscarme a mi que a Zorak de nuevo. Creo que podría ser mucho más interesante para ti y te aseguró que yo también tengo ganas de medirme contigo, Ashura, pero ahora no es el momento, tengo prisa.
No llevó sin embargo su mano a la empuñadura de sus katanas para no parecer amenazante, ya que un gesto como aquel podía significar el pistoletazo de salida a una batalla que Kisuke quería evitar a toda costa. Sin lugar a dudas, el haber encontrado otro espadachín poderoso con el cual medirse era algo que le motivaba muchísimo, pero tenía claras las prioridades, lo más importante era en aquel momento, poner a salvo a su amigo.
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