02-02-2025, 08:10 PM
Kisuke escuchaba atónito la filosofía de Ashura, sin dar crédito. Era verdad en ciertos puntos lo que decía, pero, para Kisuke, era una perversa distorsión de la realidad para justificar su violencia. Tenía muy claro desde hacía tiempo que él era también un asesino, no lo negaba, pero si tenía clara una cosa que era la verdadera diferencia entre él y el enorme pirata. No tenía porque pero mientras se agachaba y con la espada envainada, puesto que ahora era intangible y no quería que se le cayese su compañero, la metió por la espalda de la camisa de su compañero y se lo echó al hombro mientras le decía a Ashura:
-Te equivocas, Ashura, yo nunca he negado que sea un asesino, porque he matado, quizá más de lo que crees. Pero sí existe una gran diferencia entre tu y yo, y es que a mi no me gusta matar. Me gusta combatir, me gusta medir mi habilidad con la espada, pero no me gusta arrebatar las vidas de los demás, y cuando hayamos logrado nuestro objetivo, seré juzgado como corresponda. No temo ese juicio, ni te temo a ti, así que nos veremos de nuevo, y te pararé los pies, para que la humanidad pueda ser libre al fin.
Kisuke tenía muy claro que su filosofía, llena de demagogia y simpleza para cautivar a los incautos, era casi tan peligrosa como su espada. Pero aquello no iba a desestabilizar el ideal que tenía el antiguo pescador, puesto que, si había tardado tanto tiempo en hacerse al mar, fue por dos motivos: el primero, para prepararse bien y salir con la mayor de las garantías, y dos, porque no tenía claro que su objetivo fuese adecuado para ayudar a la gente. Sosteniendo la katana de la que colgaba Zorak, en su espalda, miró una vez más a Ashura antes de de marcharse.
-Quizá de esta manera lo puedas comprender mejor. El que no lucha por la libertad es como el cordero que espera ingenuo ante el lobo, pero yo no soy un cordero, y me alzaré contra los lobos para conseguir que los corderos no tengan que temer. Por eso lucho.
No sabía hasta que punto habría sido capaz de hacer entender a aquel tipo sus motivaciones, aunque tampoco era algo que le preocupase. Era perfectamente consciente que alguien con voluntad tan férrea no sería convencido por cuatro palabras intercambiadas con un casi desconocido, pero le estaba sentando bien verbalizar sus ideales para hacer más fuerte su convicción y despejar las dudas que seguían persiguiendo al antiguo pescador desde hacía tiempo. Levantó la mano con un gesto y se dio la vuelta, dispuesto a encaminarse hacia el manglar 13 de regreso y poder dejar a su amigo descansar.
-Volveremos a vernos, Ashura, y detendré tu espada porque se alza contra mi ideal. No lo olvides.
Y echó a andar con calma con su compañero herido cargado a la espalda, colgado de su katana envainada.
-Te equivocas, Ashura, yo nunca he negado que sea un asesino, porque he matado, quizá más de lo que crees. Pero sí existe una gran diferencia entre tu y yo, y es que a mi no me gusta matar. Me gusta combatir, me gusta medir mi habilidad con la espada, pero no me gusta arrebatar las vidas de los demás, y cuando hayamos logrado nuestro objetivo, seré juzgado como corresponda. No temo ese juicio, ni te temo a ti, así que nos veremos de nuevo, y te pararé los pies, para que la humanidad pueda ser libre al fin.
Kisuke tenía muy claro que su filosofía, llena de demagogia y simpleza para cautivar a los incautos, era casi tan peligrosa como su espada. Pero aquello no iba a desestabilizar el ideal que tenía el antiguo pescador, puesto que, si había tardado tanto tiempo en hacerse al mar, fue por dos motivos: el primero, para prepararse bien y salir con la mayor de las garantías, y dos, porque no tenía claro que su objetivo fuese adecuado para ayudar a la gente. Sosteniendo la katana de la que colgaba Zorak, en su espalda, miró una vez más a Ashura antes de de marcharse.
-Quizá de esta manera lo puedas comprender mejor. El que no lucha por la libertad es como el cordero que espera ingenuo ante el lobo, pero yo no soy un cordero, y me alzaré contra los lobos para conseguir que los corderos no tengan que temer. Por eso lucho.
No sabía hasta que punto habría sido capaz de hacer entender a aquel tipo sus motivaciones, aunque tampoco era algo que le preocupase. Era perfectamente consciente que alguien con voluntad tan férrea no sería convencido por cuatro palabras intercambiadas con un casi desconocido, pero le estaba sentando bien verbalizar sus ideales para hacer más fuerte su convicción y despejar las dudas que seguían persiguiendo al antiguo pescador desde hacía tiempo. Levantó la mano con un gesto y se dio la vuelta, dispuesto a encaminarse hacia el manglar 13 de regreso y poder dejar a su amigo descansar.
-Volveremos a vernos, Ashura, y detendré tu espada porque se alza contra mi ideal. No lo olvides.
Y echó a andar con calma con su compañero herido cargado a la espalda, colgado de su katana envainada.
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