19-02-2025, 08:14 PM
[personajeinvalido=1574]
Ni hay un día tranquilo con esta gente.
Si no estamos metidos en unos juegos mortales de un emperador Shichibukai estamos en mitad de la nada dejando inconscientes a revolucionarios y si no, nos ataca un robot Marine. Pero, a eso llegaré luego.
Shoto me siguió desde el barco cayendo a mi lado y posicionándose detrás de mi. Sohem por su parte envió al animal que lo acompañaba habitualmente al barco y este cumplió la orden obedientemente. Al comenzar nuestra andanza hacia el banco, Sohem tuvo a bien explicar el por qué de su decisión operativa para con el Gremio. En su explicación nos narró como se había enterado gracias a sus conocimientos navales que los barcos requerían de un recubrimiento especial para llegar a la isla Gyojin. La sucursal bancaria debía proveer a diversos astilleros y por lo tanto sería fácil averiguar quién y para quién ha construido o mejorado qué barco. Esta información podía asegurarnos la ventaja competitiva para cazar a nuestras presas. El orden de acciones estaba claro y encadenado, algo que por una vez me sorprendía. Mientras Sohem hablaba yo abría los ojos de par en par, de pura incredulidad por su plan, caminando a su diestra separado un par de metros, con el antebrazo izquierdo reposado sobre Saba y Shimei Kaeru y la diestra al aire, braceando con tranquilidad. Shoto fue el siguiente en interactuar, pasado unos instantes asumió que su capacidad de control no estaba del todo completa todavía. — Faltaría más. — pensé mientras observaba al frente de lado a lado. El ambiente se estaba enrareciendo.
Lo que parecía iba a ser una serie de transacciones y de gestiones en el banco para conseguir la tan preciada información que Sohem quería obtener se tornó en una situación inesperada e insólita. El ambiente que durante la mañana había sido algo relativamente calmado salvando el pequeño revuelo del periódico se convirtió en una vorágine de gritos y voceríos que los piratas y civiles proferían. Edificios comenzaron a desplomarse a lo lejos y una nube de polvo lo acompañó haciendo que todo el grupo se alertara. Miré fijamente hacia la zona de donde los estruendos provenían observando como la gente trataba de huir de la zona de desplome de los edificios. Finalmente, un ente mecanizado con un logotipo de la Marina sobre el pecho se elevó sobre el suelo algo más de diez metros y observó el panorama deteniendo su mirada sobre nosotros. Todo en aquel lugar gritaba peligro. Los presentes huían del lugar a toda prisa, aterrados por el grotesco espectáculo del ser que nos amenazaba con la mirada.
Agarré más firmemente a Saba por el mango, cerca de la guardia, con mi zurda y desenvainé su blanquecino filo dejándolo en un agarre invertido, colocándome en guardia con ella por detrás de mí apuntando al cielo. Tras un breve instante y de que dijera algo que no pude comprender, el ente metalizado se lanzó hacia nosotros a gran velocidad, concretamente, hacia mi siniestra en el hueco que quedaba con Sohem. Tras esto lanzó una veloz patada con su zurda hacia mi torso. Pese a que la velocidad del mecánico ser era peligrosa, por suerte para mí aun tenía mi habilidad de mi lado. Cuando el robot extendió su zurda para golpearme, realicé un movimiento de arco muy pequeño para desviar su trayectoria usando el mango de Saba. Mi gesto desvió su movimiento ascendente y generó un arco que finalizó apuntando al suelo, justo en el suelo al lado de Sohem y de mi, justo entre ambos. El giro, propiciado por mi movimiento y su inercia le hizo girar quedando de cara a Sohem y de espaldas a mi. La potencia de su golpe quebró el suelo y enterró su pie. Fue entonces que, sin mirar ni siquiera a mi jefe y compañero, supe que era momento de actuar.
La batalla iba a durar poco, pero era una batalla, por lo que transformándome instantáneamente en mi forma híbrida, adoptando el inmaculado manto del lobo blanco y creciendo en tamaño y musculatura, di un paso al frente y coloqué mi espada por detrás de mi apuntando al suelo con su kisaki y asiéndola con ambas manos para darle más poder al golpe. Apreté fuertemente las manos mientras observaba al ente robótico que había errado su golpe contra quizá la dupla de guerreros más peligrosa que había pisado el archipiélago en eones y había quedado expuesto entre nosotros. A merced del enmascarado de fuego y el lobo de hielo que extendía su gélida aura entre los allí presentes. Inflé mis pulmones e hice algo que era poco propio de mí, esperando que la reacción de mi jefe fuera la que esperaba de un guerrero de su valía.
grité a viva voz a la vez que lanzaba un corte diagonal al torso de nuestro atacante buscando cortarlo desde la cadera izquierda hacia el hombro derecho y generando un profuso corte en su metalizada piel y manteniendo mi arma por encima de mi cabeza en horizontal con la guardia en cruz.
“Un día más en la oficina.”
Ni hay un día tranquilo con esta gente.
Si no estamos metidos en unos juegos mortales de un emperador Shichibukai estamos en mitad de la nada dejando inconscientes a revolucionarios y si no, nos ataca un robot Marine. Pero, a eso llegaré luego.
Shoto me siguió desde el barco cayendo a mi lado y posicionándose detrás de mi. Sohem por su parte envió al animal que lo acompañaba habitualmente al barco y este cumplió la orden obedientemente. Al comenzar nuestra andanza hacia el banco, Sohem tuvo a bien explicar el por qué de su decisión operativa para con el Gremio. En su explicación nos narró como se había enterado gracias a sus conocimientos navales que los barcos requerían de un recubrimiento especial para llegar a la isla Gyojin. La sucursal bancaria debía proveer a diversos astilleros y por lo tanto sería fácil averiguar quién y para quién ha construido o mejorado qué barco. Esta información podía asegurarnos la ventaja competitiva para cazar a nuestras presas. El orden de acciones estaba claro y encadenado, algo que por una vez me sorprendía. Mientras Sohem hablaba yo abría los ojos de par en par, de pura incredulidad por su plan, caminando a su diestra separado un par de metros, con el antebrazo izquierdo reposado sobre Saba y Shimei Kaeru y la diestra al aire, braceando con tranquilidad. Shoto fue el siguiente en interactuar, pasado unos instantes asumió que su capacidad de control no estaba del todo completa todavía. — Faltaría más. — pensé mientras observaba al frente de lado a lado. El ambiente se estaba enrareciendo.
Lo que parecía iba a ser una serie de transacciones y de gestiones en el banco para conseguir la tan preciada información que Sohem quería obtener se tornó en una situación inesperada e insólita. El ambiente que durante la mañana había sido algo relativamente calmado salvando el pequeño revuelo del periódico se convirtió en una vorágine de gritos y voceríos que los piratas y civiles proferían. Edificios comenzaron a desplomarse a lo lejos y una nube de polvo lo acompañó haciendo que todo el grupo se alertara. Miré fijamente hacia la zona de donde los estruendos provenían observando como la gente trataba de huir de la zona de desplome de los edificios. Finalmente, un ente mecanizado con un logotipo de la Marina sobre el pecho se elevó sobre el suelo algo más de diez metros y observó el panorama deteniendo su mirada sobre nosotros. Todo en aquel lugar gritaba peligro. Los presentes huían del lugar a toda prisa, aterrados por el grotesco espectáculo del ser que nos amenazaba con la mirada.
Agarré más firmemente a Saba por el mango, cerca de la guardia, con mi zurda y desenvainé su blanquecino filo dejándolo en un agarre invertido, colocándome en guardia con ella por detrás de mí apuntando al cielo. Tras un breve instante y de que dijera algo que no pude comprender, el ente metalizado se lanzó hacia nosotros a gran velocidad, concretamente, hacia mi siniestra en el hueco que quedaba con Sohem. Tras esto lanzó una veloz patada con su zurda hacia mi torso. Pese a que la velocidad del mecánico ser era peligrosa, por suerte para mí aun tenía mi habilidad de mi lado. Cuando el robot extendió su zurda para golpearme, realicé un movimiento de arco muy pequeño para desviar su trayectoria usando el mango de Saba. Mi gesto desvió su movimiento ascendente y generó un arco que finalizó apuntando al suelo, justo en el suelo al lado de Sohem y de mi, justo entre ambos. El giro, propiciado por mi movimiento y su inercia le hizo girar quedando de cara a Sohem y de espaldas a mi. La potencia de su golpe quebró el suelo y enterró su pie. Fue entonces que, sin mirar ni siquiera a mi jefe y compañero, supe que era momento de actuar.
La batalla iba a durar poco, pero era una batalla, por lo que transformándome instantáneamente en mi forma híbrida, adoptando el inmaculado manto del lobo blanco y creciendo en tamaño y musculatura, di un paso al frente y coloqué mi espada por detrás de mi apuntando al suelo con su kisaki y asiéndola con ambas manos para darle más poder al golpe. Apreté fuertemente las manos mientras observaba al ente robótico que había errado su golpe contra quizá la dupla de guerreros más peligrosa que había pisado el archipiélago en eones y había quedado expuesto entre nosotros. A merced del enmascarado de fuego y el lobo de hielo que extendía su gélida aura entre los allí presentes. Inflé mis pulmones e hice algo que era poco propio de mí, esperando que la reacción de mi jefe fuera la que esperaba de un guerrero de su valía.
— ¡SLASH AND… —
grité a viva voz a la vez que lanzaba un corte diagonal al torso de nuestro atacante buscando cortarlo desde la cadera izquierda hacia el hombro derecho y generando un profuso corte en su metalizada piel y manteniendo mi arma por encima de mi cabeza en horizontal con la guardia en cruz.
“Un día más en la oficina.”
resumen
bélico
Fruta, pasivas y técnica
Karmas usados
gastos y daños
Inventario

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