03-03-2025, 09:33 PM
Muy en su línea.
Joe, quien había contestado al Den Den Mushi aparentando no haber oído nada, habló con su tan familiar tono de voz por el caracol. Tras afirmar que los Patriotas son robots Marines nos dio luz verde para pasear a las dos K (la katana y el kanabo) por el archipiélago y, en caso de que algún indeseable cuya vida valiera lo suficiente se cruzara con nosotros, la Marina pagaría la cuenta. Lo de siempre, pero directo del Vicealmirante Joe Joestar. Qué privilegio. Shoto, quien estaba cerca, intentando hacerme ver su cuaderno, el cual había escrito en él las palabras “Control remoto Patriotas” y “Enseñárnoslo”. Estaba claro que el inventor sabía lo que quería. Lamentablemente, aunque quise intentar meterme en la conversación de nuevo, no tuve la oportunidad de hablar, pues Joe dio sus explicaciones una detrás de otra mientras Sohem, Shoto y yo escuchábamos atentamente.
Sin embargo, todo cambió cuando se refirió a los Patriotas como prototipos. Fruncí el ceño. — ¿No son modelos finales? Me cuadra… — pensaba mientras escuchaba al Marine, serio y con su aplomo habitual, hasta que hablando sobre las compensaciones, este mencionó los “daños y prejuicios”. Una carcajada se ahogó mientras mi mano golpeaba mi frente entre los ojos con decepción absoluta. — No puede ser... — pensaba mientras no sabía donde meterme, muerto entre dos tierras como eran la vergüenza ajena y la risa. Sohem por su parte, sí que le respondió molesto, riéndose de manera implícita de él. Cuando el Vicealmirante declaró que no había nada en su mano por hacer sobre el tema de los robots asesinos y que le llamáramos si necesitábamos algo, Sohem se indignó sobremanera, insultando a Joe, llamándolo inútil y colgando de un potente golpe el Den Den Mushi que aún portaba en mi mano. El impacto colgó la llamada con un sonido roto y el artefacto cayó al suelo. Me quedé mirándolo medio segundo para acto seguido mirar al jefe, al suelo, al jefe… y así un par de veces más. Fue cuando Sohem gritó maldiciendo a los cuatro vientos mientras vapor emanaba de la poca piel que dejaba ver su indumentaria, fruto seguramente del enfado, que salí del bucle de miradas atónitas entre el caracol y mi jefe. — Bueno… — pensé mientras me agachaba a coger el Den Den Mushi — Ya había pensado en comprarme el nuevo Den Den Mushi 16 Max.— mientras me erguía y lo golpeaba suavemente para quitarle la tierra mientras Sohem continuaba con su soliloquio de insultos que finalizaron con un pulso potente de su Haoshoku, al cual ya estaba medianamente acostumbrado, pero siempre lograba erizarme los pelos como si me asomara a un abismo inmenso.
El enmascarado dio unas directrices tan claras como mis azulados ojos. Tres en concreto: Conseguir dinero. Reventar patriotas y traerlos al barco. Usar los caracoles. Me había quedado claro. Tras dar sus órdenes, se giró y desapareció entre el gentío. Suspiré mientras agitaba el Den Den Mushi cerca de mi oreja, esperando que no estuviera roto. — ¡Bien!— dije girándome hacia Shoto — El jefe está de buen humor y toca trabajar. — dije con tono sarcástico mientras me acercaba a él hasta posicionarme a su lado. — Estoy seguro de que si vuelven cabezas al barco, las llevaremos el jefe o yo, y no espero que tú vuelvas con un saco lleno. — espeté mirándolo amablemente, entendiendo que su papel no era militar en nuestra empresa — Pero hay que aportar y necesito que te muevas. Así que muévete, habla con la gente, investiga y consigue información de calidad. Usa tu inteligencia y descubre algo más sobre los Patriotas. De hecho… — dije cambiando a un tono más serio — si lo que descubres es susceptible de afectar a mi amigo… te agradeceré personalmente que me lo digas solo a mí.— finalicé para quedarme unos segundos en silencio. Colocqué mi diestra sobre el hombro derecho de Shoto y apreté ligeramente su hombro a la vez que le guiñaba el ojo izquierdo para después girarme en dirección opuesta al camino que había tomado Sohem y comenzar a andar.
— Y Shoto...— dije alzando la voz mientras me alejaba — no dudes en llamarme si se complica.— rematé despidiéndome sin girarme mientras caminaba, alzando la diestra a la altura de mi cabeza y extendiendo los dedos índice y corazón, dibujando una V.
It’s showtime.
Joe, quien había contestado al Den Den Mushi aparentando no haber oído nada, habló con su tan familiar tono de voz por el caracol. Tras afirmar que los Patriotas son robots Marines nos dio luz verde para pasear a las dos K (la katana y el kanabo) por el archipiélago y, en caso de que algún indeseable cuya vida valiera lo suficiente se cruzara con nosotros, la Marina pagaría la cuenta. Lo de siempre, pero directo del Vicealmirante Joe Joestar. Qué privilegio. Shoto, quien estaba cerca, intentando hacerme ver su cuaderno, el cual había escrito en él las palabras “Control remoto Patriotas” y “Enseñárnoslo”. Estaba claro que el inventor sabía lo que quería. Lamentablemente, aunque quise intentar meterme en la conversación de nuevo, no tuve la oportunidad de hablar, pues Joe dio sus explicaciones una detrás de otra mientras Sohem, Shoto y yo escuchábamos atentamente.
Sin embargo, todo cambió cuando se refirió a los Patriotas como prototipos. Fruncí el ceño. — ¿No son modelos finales? Me cuadra… — pensaba mientras escuchaba al Marine, serio y con su aplomo habitual, hasta que hablando sobre las compensaciones, este mencionó los “daños y prejuicios”. Una carcajada se ahogó mientras mi mano golpeaba mi frente entre los ojos con decepción absoluta. — No puede ser... — pensaba mientras no sabía donde meterme, muerto entre dos tierras como eran la vergüenza ajena y la risa. Sohem por su parte, sí que le respondió molesto, riéndose de manera implícita de él. Cuando el Vicealmirante declaró que no había nada en su mano por hacer sobre el tema de los robots asesinos y que le llamáramos si necesitábamos algo, Sohem se indignó sobremanera, insultando a Joe, llamándolo inútil y colgando de un potente golpe el Den Den Mushi que aún portaba en mi mano. El impacto colgó la llamada con un sonido roto y el artefacto cayó al suelo. Me quedé mirándolo medio segundo para acto seguido mirar al jefe, al suelo, al jefe… y así un par de veces más. Fue cuando Sohem gritó maldiciendo a los cuatro vientos mientras vapor emanaba de la poca piel que dejaba ver su indumentaria, fruto seguramente del enfado, que salí del bucle de miradas atónitas entre el caracol y mi jefe. — Bueno… — pensé mientras me agachaba a coger el Den Den Mushi — Ya había pensado en comprarme el nuevo Den Den Mushi 16 Max.— mientras me erguía y lo golpeaba suavemente para quitarle la tierra mientras Sohem continuaba con su soliloquio de insultos que finalizaron con un pulso potente de su Haoshoku, al cual ya estaba medianamente acostumbrado, pero siempre lograba erizarme los pelos como si me asomara a un abismo inmenso.
El enmascarado dio unas directrices tan claras como mis azulados ojos. Tres en concreto: Conseguir dinero. Reventar patriotas y traerlos al barco. Usar los caracoles. Me había quedado claro. Tras dar sus órdenes, se giró y desapareció entre el gentío. Suspiré mientras agitaba el Den Den Mushi cerca de mi oreja, esperando que no estuviera roto. — ¡Bien!— dije girándome hacia Shoto — El jefe está de buen humor y toca trabajar. — dije con tono sarcástico mientras me acercaba a él hasta posicionarme a su lado. — Estoy seguro de que si vuelven cabezas al barco, las llevaremos el jefe o yo, y no espero que tú vuelvas con un saco lleno. — espeté mirándolo amablemente, entendiendo que su papel no era militar en nuestra empresa — Pero hay que aportar y necesito que te muevas. Así que muévete, habla con la gente, investiga y consigue información de calidad. Usa tu inteligencia y descubre algo más sobre los Patriotas. De hecho… — dije cambiando a un tono más serio — si lo que descubres es susceptible de afectar a mi amigo… te agradeceré personalmente que me lo digas solo a mí.— finalicé para quedarme unos segundos en silencio. Colocqué mi diestra sobre el hombro derecho de Shoto y apreté ligeramente su hombro a la vez que le guiñaba el ojo izquierdo para después girarme en dirección opuesta al camino que había tomado Sohem y comenzar a andar.
— Y Shoto...— dije alzando la voz mientras me alejaba — no dudes en llamarme si se complica.— rematé despidiéndome sin girarme mientras caminaba, alzando la diestra a la altura de mi cabeza y extendiendo los dedos índice y corazón, dibujando una V.
It’s showtime.
Resumen
Inventario
Haki
Gastos y daños

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