Presente Relativo / Entrenamiento de Haki / Entrenando al Feo
#2
El día dentro de todo había empezado bien. El clima estaba fresco y no me había topado aún con ninguno de los miembros de la tripulación. Una que otra nube de polvo ocasional pasaba por acá y por allá y me hacía pensar de a ratos que se podía tratar del capitán, pero luego veía con más detalle y no se trataba del demonio de Kyodaina. El resto del día había sido igualmente tranquilo, aunque no sabía si los demás habían decidido salir por ahí por su cuenta o algo.

Era posible que algunos de ellos salieran, pues yo mismo había ido a dar una vuelta por el lugar, acercándome a través de las calles y caminerías de Sabaody a aquel bar que había frecuentado hacía unos días ya, donde me había topado con el maestro que, llevándome al borde de la muerte (o causándomela un par de veces. Aún no estaba seguro de cuál era el caso) me había mostrado un nuevo mundo de posibilidades a través del Haki de Armamento. Sé por su propia boca que había además de ese otros tipos de haki, pero en aquella ocasión apenas había sobrevivido al entrenamiento de uno solo, como para ponerme avaricioso y pedirle que me entrenase en todos los tipos que había. No es que no tuviera interés, sino que luego de ser resucitado dos veces, medio que no me daban mucho las ganas para ver si la tercera era la vencida.

Total que había decidido pasar por el bar, no para buscar al maestro para entrenar, sino para pagar mi parte del trato con él, ya que no se me olvidaba que le había prometido una buena historia a cambio de sus conocimientos. Había ido al bar esperando toparme con él, ya listo para una tertulia en la que hablaríamos y le contaría sobre mi entrada al Grand Line y mi encuentro con Eaa y Maeve, y la pelea contra Gunther... ¿O quizá era más interesante contarle sobre mi pelea contra el esclavista aquel del North al que le quemé el bar? No me decidía aún en cuál de las dos historias le contaría, pero algo de eso seguro que le parecía interesante para escuchar.

Lamentablemente al entrar al bar, el cantinero, que según tenía dicho por el maestro se trataba de su primo me dijo:

Si buscas al cretino sin brazo ese, que sepas que está muerto.

¿¡Muerto!? dije sobresaltado y con mis ojos muy abiertos ante la sorpresa. ¿Cómo que muerto? si yo mismo le había visto hace nada.

Muerto, enfermo, borracho. Es lo mismo chico. ¿Qué te sirvo? dijo el cantinero.

"Entonces no está muerto. Solo estaba borracho por ahí" pensé aliviado. Con un gesto de la mano le hice entender al primo cantinero que no quería tomar nada y me retiré del lugar. Al parecer iba a tener que mandarle la historia por una carta o algo en otra ocasión, así que rebotado cual pelota cuadrada me fuí de vuelta al barco a ver qué diablos ahcer, pues ya había apartado mi día para tener una buena tertulia y charlar con aquel curioso sujeto.

Nada más llegar al sitio donde se encontraba nuestro barco, pude ver sus hermosas velas oscuras y su reluciente madera blanca. Cierto era que le daba un toque espectral que pegaba mucho con el capitán. Era como si lo hubiera mandado a hacer con la teatralidad de su actuar pensada muy bien, o al menos considerada para que se viera más épico al hacer sus maromas de humo desde la cubierta.

Allí estaba en la cubierta del barco cuando me abordó, alegre como siempre, al menos conmigo, mi pequeño amigo Knox, siempre blanco y reluciente, a excepción de su pico, que otra vez estaba rojo. Resignado le limpié la jeta con una esquinita de mi chaqueta, mientras sonreía. Eran pocas las ocasiones donde se podía estar así de pacíficamente en nuestra aventura y siempre que podía, me permitía disfrutar esos momentos.

Estaba justo terminando de limpiarle el pico a Knox, cuando una brisa un poco fría me hizo sobresaltar, pues mi collar se agitó de una forma bastante fuerte, lo cual me hizo girarme por alguna razón y fue justo en ese momento que ví al único miembro de la banda hasta entonces. El pequeño luchador alado venía quién sabe de donde, subiendo al barco y no reparó en saludarme. Era agradable para variar que hubiera gente que no solo supiera repartir putazos sin más. El muchacho tenía espíritu y eso al menos para mí era valioso.

Luego de su cordial saludo, me comentó que recordaba su ofrecimiento de enseñarme algo de su curioso modo de lucha, el Hadoken, aunque la propuesta con la que me venía el día de hoy era un tanto diferente: El luchador me preguntó si quería aprendeer un tipo extraño de Haki para mí, un tipo nuevo: El Haki de observación. Ese no era el tipo de habilidad que yo había aprendido y francamente no sé por qué, pero toda esta conjunción de casualidades se me hacía de lo más curiosa; justamente yo venir de buscar al maestro del Haki y aunque no hubiera ido en busca de entrenamiento, que viniera alguien a ofrecerme enseñarme otro tipo de haki se me hacía de lo más curioso y hasta cierto punto un poco obra del destino.

Ante la pregunta lo pensé unos segundos y pues, la verdad es que no tenía nada mejor que hacer en ese momento, así que dije qué carajo, vamos a aprovechar el día y a aprender algo nuevo: Pues la verdad no tenía pensado entrenar hoy, amigo alado, pero ya que no me atañe ningún otro oficio hoy, pues vamos a darle-Gin ¿Qué es lo peor que podría pasar? - le dije al luchador, sonriente mientras dejaba volar a Knox y entrechocaba mis puños.

La verdad es que no sabía muy bien si el enmascarado sabía usar el haki, pero en el peor de los casos tendríamos un entrenamiento cuanto menos curioso.



Resumen
[Imagen: GGT7d9e.png]


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RE: Presente Relativo / Entrenamiento de Haki / Entrenando al Feo - por Rapax Gin - 06-03-2025, 03:09 PM

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