[personajeinvalido=1574]
Previously, on the Rumbling Dead
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Habíamos llegado a salvarnos por los pelos de aquella putiza por parte del extraño robot de la marina. Tan feroz y repentino como había aparecido, había hecho de mí una pera de boxeo y así mismo también se había retirado, despegando hacia el cielo y perdiéndose en la distancia. Yo había quedado en un estado deplorable y medio hecho verga. Escupí sangre y mi cuerpo dolía. Necesitaba un poco de aire fresco antes de poder estar nuevamente en pie y como nuevo. Había aplicado un botiquín como pude a mis heridas y el Kotal Khan había ayudado también, aplicando el otro más a mi magullada existencia. El joven luchador se ofreció como muleta humana, mientras el lunarian cargó en sus brazos con el igualmente apalizado Dr. Ben. El pequeño tontatta tirador, quien había sido increíblemente hábil durante el combate, propuso volver al Niebla para traerlo y esperar por Ashura. Era una idea sensata y la más prudente que podíamos tomar en aquella situación.
Estábamos comenzando a andar, poniendo rumbo hacia el muelle donde nuestro barco estaba, cuando un ruido aterrador se hizo presente. Aquel terrible sonido era como una onda expansiva sumamente potente. Esta sonaba muchísimo más fuerte que los crujidos que solía emitir mi gura gura no mi. El sonido venía de la misma dirección en la que había desaparecido hacía unos instantes nuestro endemoniado capitán "¿Qué mierda está pasando allí, Ashura?" pensé mientras finalmente ví de qué se trataba: Un poderoso vendaval crecía hacia nosotros como si fuera una explosión. El tiempo no me alcanzó para reaccionar de ningún modo, pues en cuanto ví aquella ola de viento, cesped, polvo y quién sabe qué otras cosas más, perdí el agarre de Kotal Khan y pude ver adolorido cómo todos salíamos despedidos por el aire. Intenté a duras penas de tomar la mano de Kotal y de Pancrasio, el Lunarian, pero la fuerza de aquel huracán era incomparable a cualquier cosa que hubiera visto jamás. Solo pude limitarme a ver a mis nakamas desperdigarse en todas las direcciones, mientras yo hacía lo mismo, volando hacia un rumbo desconocido.
De vuelta al presente...
Era raro volar de esta forma. Habían pasado varios minutos desde que la extraña tormenta de viento me tomó como rehén y me paseaba por toda la extensión de aquel sitio. Cuando no tienes ningún control sobre la situación, lo mejor es simplemente dejarse llevar y ya cuando tengas cómo influir en algo, ahí es que se puedo ya uno preocupar de lo que puede o no puede hacer. Eso siempre me decía Alfred cuando nos encontrábamos con alguna tormenta de vuelta a casa luego de las arduas jornadas de pesca y envío de mercancías en nuestra islita del North Blue.
Así que allí estaba yo acostado en el aire, como si estuviera en una cama invisible, viendo los manglares pasar y perderse a mis pies, pensando en que hice bien en haberme guardado el collar de Goopaw, porque si estuviera en mi cuello, sin duda ya habría salido volando, buscando otros rumbos y otro dueño. Como había dicho antes, luego de remendarme como pude aquellas heridas necesitaba un poco de aire fresco, pero parecía que el universo se había pasado un poquito con la cantidad de viento que me mandó. Lo cierto es que dentro de todo, sí me hizo mucho bien aquella brisa; Mis dolores pasaron, se me apagó la quemadura e incluso mi ropa pareció obtener un segundo aire, pues luego de que el polvo y la tierra del combate salió volando, pude ver que no se había quemado ni nada. Todo mi outfit Rapax Gin original estaba como nuevo, y yo me sentí como si me acabara de levantar. Solo me faltaba un desayuno y estaría como nuevo.
A medida que pasaban los minutos vi tejados de casa volando, escombros, trozos de madera y carretas de alimentos de quién sabe qué pobre persona que se hallaba en el lugar y momento equivocados. A pesar de estar disfrutando el relajante paseo, empecé a notar que poco a poco iba perdiendo altura, así que tenía que prepararme para el aterrizaje. Iba acercándome a un bosque y de pronto conseguí divisar cómo un puntito de cesped se iba haciendo cada vez más y más grande. Era un claro enorme y yo iba derechito al centro de aquel sitio. "Vamos allá" pensé entrechocando mis puños y preparándome para un aterrizaje espectacular.
En cuanto me acercé al suelo, extendí mi mano derecha y me posé con mi dedo índice en la hierba. Habría sido el aterrizaje más épico de la vida, de no ser porque la inercia me siguió empujando, lo que me llevó a recurrir a mi dedo medio y usar ambos a forma de patitas para "correr" para no perder el balance. Era difícil pero conseguí seguir el ritmo de la fuerza que me llevaba, hasta que en un punto flexioné mis dode dedo-piernas y me impulsé hacia arriba, donde dí 3 volteretas hacia adelante para luego caer de puntillas y con un aplauso, finalmente abriendo mis brazos en forma de V, mientras veía al cielo. Puta mierda, ¿por qué los trucos buenos siempre le salen bien a uno cuando no te está viendo nadie-Gin? Me dije a mí mismo mientras veía las nubes, cuando de pronto alcancé a ver otra figura surcando el cielo. "¿Es un ave? ¿Es un avión?... ¿Qué es un avión?"
No alcancé a seguir preguntándome cosas, pues la extraña figura cayó también en el suelo, levantando una nube de polvo que vino hacia mí, haciendo que pusiera mis brazos con los puños cerrados frente a mí, como cubriéndome, aunque buscaba más que nada que no me entrara ninguna basurita en el ojo. Ví entonces a aquella persona que acababa de aparecer y se trataba nada más y nada menos que de un hombre, y no de cualquier hombre
Un marine. Uno de muy alto rango al parecer, pues aunque su cara no me sonaba de nada, sí que ví cómo llevaba una chaqueta de funcionario de alto rango. Este sujeto era un vicealmirante. Siendo yo un lector muy asiduo del periódico, y viendo la operación de purga que la marina estaba llevando a cabo en la isla, asumí que este tipo era el mismo vicealmirante que escoltaba a lo que había deducido que era un Almirante. Así que lo que tenía frente a mí era nada más y nada menos que al héroe de la marina (aunque no me acordaba de su nombre). La suerte le ponía de nuevo la cara fea a un tipo tan guapo como yo. Mira qué cosas. Yo solo quería liberar a los esclavos y que me compraran un pastel para mi cumpleaños y terminé metido en toda esta mierda de situación.
Allí estaba el sujeto, a unos 35 metros de mí. El héroe de la marina. El héroe de los Cabos Gemelos.Lo fuí detallando y aunque era más bajito que yo, no se veía para nada débil. No era un cualquiera si ostentaba semejante rango a fin de cuentas. Sin cambiar mi postura, ni dejar de mirarle, le hablé, en mi tono neutro, que aunque no era un grito, sabía muy bien que me podía oír a esa distancia - Buenos días-Gin. Qué bueno que la ley llegó a tiempo. Imagino que como yo estás buscando la casa de subastas para detener la venta de personas inocentes que los dichosos nobles pretenden hacer impunemente-Gin Por cierto, buena barba -Le dije a modo de saludo. Sinceramente esperaba que alguien de su rango y fama no hubiera sucumbido a la corrupción de la marina y tuviera la suficiente honestidad y valores para aceptar que aquello era una maldita injusticia, en la que incluso niños eran vendidos por el mero hecho de divertir a esos desalmados.
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