08-03-2025, 02:50 PM
(Última modificación: 08-03-2025, 02:58 PM por Shoto Data.
Razón: Faltaba azul en parte de un dialogo
)
[personajeinvalido=1574]
Un resplandor y PUMMM.
El día no dejaba de superarse. Caminando con las manos en los bolsillos en mi bata gabardina blanca repasaba mentalmente mi próximo movimiento. Tenía claro que quería investigar más de cerca la división de los marines. Una pieza clave en esta partida de ajedrez que se desarrollaba entre manglar y manglar, ya que no descartaba la posibilidad de encontrar más Patriotas en algún otro lugar.
Un fuerte vendaval azotó la totalidad del manglar en el que estaba, levantando polvo y hojas por todas las partes, las rachas de viento a penas hacían moverme, así que extendí mis alas para ganar algo más de estabilidad y no caerme. Acto seguido, una gran explosión resonó en la distancia, desde el centro del mismísimo manglar. Me detuve en seco, girando mi cabeza en su dirección. - ¿Que cojones ha sido eso? - Murmure con el ceño fruncido. No tardé en recibir mi respuesta de la forma más humana posible. Una marabunta de gente corriendo hacía mi. - ¡¿Que es eso, papa?! - Gritaba un niño -¡¿Es un titán bestia?! - Chilló una mujer angustiada -! Corred, nos va a comerrrrrr¡ - Gritó un hombre corriendo mientras empujaba a unos y a otros, como si un demonio se hubiera personificado delante de ellos.
- ¿No será otro patriota, no? No iba a quedarme de brazos cruzados esperando para averiguarlo. Esquive como pude a la multitud, girando mi cuerpo y apartando con el brazo a quienes se interponían en mi camino. No era el momento de ser la persona más educada del mundo, la verdad. Fue cuando lo vi a lo lejos. Un maldito mink gigante en forma de cerdo. Mis ojos no daban crédito, parpadee un par de veces para comprobar si era verdad y. Sí, seguía ahí Una bestia de casi 13 metros cubiertos de pelaje anaranjado con cierto parecido al color del pelaje de un león. - ¿Pero qué cojones...? - Repetí en voz baja. Y por si la escena no fuera lo suficientemente bizarra, el mink estaba prácticamente desnudo. Bueno, casi. Solo llevaba un mawashi que apenas cumplía su función. - Si yo estoy congelado en este invierno... No me quiero imaginar algo de semejante tamaño como tiene que estar...
Si el día aún no había alcanzado su punto máximo de rareza, este momento se lo llevaba de calle. Me acerqué hasta unos diez metros de él, observándolo con una mezcla de incredulidad y curiosidad a partes iguales. - ¿Qué eres otro jodido experimento del Dr. Omp? - Solté, elevando la voz con la mano en la boca para amplificar. No estaba seguro si era amigo o enemigo, pero no pensaba darle la espalda sin averiguarlo, así que con una sonrisa algo ladeada y los brazos cruzados, solté mi primera puñalada de sarcasmo para romper algo de tensión en la situación de aquel manglar. - Parece que alguien ha decidido caer del cielo con cierto estilo. Dime ¿Saliste volando por una máquina voladora metálica o simplemente te gusta hacer entradas dramáticas en tanga? Inmediatamente, después seguí con mi tono burlesco y añadí - Porque si es lo segundo, oye, no soy nadie para juzgarte, pero creo que te falta algo más de tela para que sea una moda revolucionaria.
A pesar de mi actitud relajada, mi cuerpo mantenía la tensión. No dejaba de ser algo colosal como si de un titán se tratara, así que sin saber si era una amenaza, me mantuve en una postura defensiva, primero me recoloque el pelo despeinado y a continuación me posicione con la guardia alta, listo para reaccionar ante cualquier movimiento sospechoso. Tal y como había practicado en su día con Vik.
Finalmente, decidí ir al grano, este monstruoso cerdo tenía que saber algo sobre los acontecimientos que asolaban la isla. - Mira, dejando las bromas a un lado... ¿Tienes idea de que está pasando aquí? Soy chatarrero y querría saber más sobre las máquinas metálicas que han llegado a la isla, además algo me dice que no has caído aquí por casualidad ¿no?
Dependiendo de la respuesta que me diera, decidiría si valía la pena involucrarme más con él o si solo estaba perdiendo el tiempo.
Un resplandor y PUMMM.
El día no dejaba de superarse. Caminando con las manos en los bolsillos en mi bata gabardina blanca repasaba mentalmente mi próximo movimiento. Tenía claro que quería investigar más de cerca la división de los marines. Una pieza clave en esta partida de ajedrez que se desarrollaba entre manglar y manglar, ya que no descartaba la posibilidad de encontrar más Patriotas en algún otro lugar.
Un fuerte vendaval azotó la totalidad del manglar en el que estaba, levantando polvo y hojas por todas las partes, las rachas de viento a penas hacían moverme, así que extendí mis alas para ganar algo más de estabilidad y no caerme. Acto seguido, una gran explosión resonó en la distancia, desde el centro del mismísimo manglar. Me detuve en seco, girando mi cabeza en su dirección. - ¿Que cojones ha sido eso? - Murmure con el ceño fruncido. No tardé en recibir mi respuesta de la forma más humana posible. Una marabunta de gente corriendo hacía mi. - ¡¿Que es eso, papa?! - Gritaba un niño -¡¿Es un titán bestia?! - Chilló una mujer angustiada -! Corred, nos va a comerrrrrr¡ - Gritó un hombre corriendo mientras empujaba a unos y a otros, como si un demonio se hubiera personificado delante de ellos.
- ¿No será otro patriota, no? No iba a quedarme de brazos cruzados esperando para averiguarlo. Esquive como pude a la multitud, girando mi cuerpo y apartando con el brazo a quienes se interponían en mi camino. No era el momento de ser la persona más educada del mundo, la verdad. Fue cuando lo vi a lo lejos. Un maldito mink gigante en forma de cerdo. Mis ojos no daban crédito, parpadee un par de veces para comprobar si era verdad y. Sí, seguía ahí Una bestia de casi 13 metros cubiertos de pelaje anaranjado con cierto parecido al color del pelaje de un león. - ¿Pero qué cojones...? - Repetí en voz baja. Y por si la escena no fuera lo suficientemente bizarra, el mink estaba prácticamente desnudo. Bueno, casi. Solo llevaba un mawashi que apenas cumplía su función. - Si yo estoy congelado en este invierno... No me quiero imaginar algo de semejante tamaño como tiene que estar...
Si el día aún no había alcanzado su punto máximo de rareza, este momento se lo llevaba de calle. Me acerqué hasta unos diez metros de él, observándolo con una mezcla de incredulidad y curiosidad a partes iguales. - ¿Qué eres otro jodido experimento del Dr. Omp? - Solté, elevando la voz con la mano en la boca para amplificar. No estaba seguro si era amigo o enemigo, pero no pensaba darle la espalda sin averiguarlo, así que con una sonrisa algo ladeada y los brazos cruzados, solté mi primera puñalada de sarcasmo para romper algo de tensión en la situación de aquel manglar. - Parece que alguien ha decidido caer del cielo con cierto estilo. Dime ¿Saliste volando por una máquina voladora metálica o simplemente te gusta hacer entradas dramáticas en tanga? Inmediatamente, después seguí con mi tono burlesco y añadí - Porque si es lo segundo, oye, no soy nadie para juzgarte, pero creo que te falta algo más de tela para que sea una moda revolucionaria.
A pesar de mi actitud relajada, mi cuerpo mantenía la tensión. No dejaba de ser algo colosal como si de un titán se tratara, así que sin saber si era una amenaza, me mantuve en una postura defensiva, primero me recoloque el pelo despeinado y a continuación me posicione con la guardia alta, listo para reaccionar ante cualquier movimiento sospechoso. Tal y como había practicado en su día con Vik.
Finalmente, decidí ir al grano, este monstruoso cerdo tenía que saber algo sobre los acontecimientos que asolaban la isla. - Mira, dejando las bromas a un lado... ¿Tienes idea de que está pasando aquí? Soy chatarrero y querría saber más sobre las máquinas metálicas que han llegado a la isla, además algo me dice que no has caído aquí por casualidad ¿no?
Dependiendo de la respuesta que me diera, decidiría si valía la pena involucrarme más con él o si solo estaba perdiendo el tiempo.
Info Turno
