15-03-2025, 05:38 PM
Kisuke estaba más tranquilo desde que Zorak había recuperado la consciencia. Aunque las secuelas de su desafortunado encuentro con Ashura en aquella isla, él conocía de sobra que su compañero era un auténtico superviviente, que había pasado por multitud de situaciones peligrosas y no solo había salido airoso de ellas, sino que además solía volverse más fuerte con aquellas experiencias. Así había sido durante todo su viaje, y por las cosas que le había contado su amigo durante aquella travesía desde el West Blue, su vida había sido un constante cúmulo de dificultades que el híbrido de gyojin fue superando una tras otra.
"Pero en esta ocasión si ha sufrido una consecuencia muy grave..."
La pérdida del ojo que había sufrido Zorak, era algo traumático y, ciertamente, podría provocar muchas cosas, tanto a nivel físico como psicológico en su compañero. Ni que decir tiene, que iba a ser todo un reto para el mariscal, superar aquella nueva traba que la vida había puesto en su camino, pero, si algo tenía Kisuke claro, era que iba a ayudar a su compañero a recuperarse y volver a ser el de antes. Estaba claro que aquel hándicap podría traer problemas a futuro, sobre todo a nivel bélico, pero el antiguo pescador estaba convencido que el haki de visión podría ayudarle a suplir aquella pérdida; quizá no al nivel en el que el propio Kisuke lo dominaba, pero si lo pulía con diligencia y paciencia, al final podría sacarle provecho para que la pérdida de su ojo no se notase.
"No sé si podré ayudarle tanto en eso, puesto que yo ni siquiera soy capaz de usar el haki de visión en combate, pero haré lo que esté en mi mano."
Kisuke estaba tumbado en su catre, tras otro agotador día de ronda y entrenamiento. Las rondas seguían afianzando su asco y su repulsa tanto al sistema actual como a todo lo que acontecía en aquella isla, o archipiélago. No soportaba ver como la gente trataba el comercio de personas como algo necesario y cotidiano, así como podía detectar que, la mayoría humana presente en aquel lugar, miraba con rechazo, desconfianza e incluso asco y temor, a gente de otras razas, como minks o gyojins. Por otro lado, su entrenamiento si estaba dando frutos, al menos con la espada y el haki de armamento, pero le frustraba enormemente no haber hecho apenas progresos ni en el haki de visión, ni en el control de su akuma no mi. Especialmente esto último era algo que le tocaba la moral, puesto que podría ser muy útil si lograba tomar el control definitivo sobre aquella habilidad, pero aún era incapaz de manejarlo. Tendría que dedicarle tiempo cuando estuviese en un sitio menos hostil, porque era algo que iba a requerir de toda su paciencia y su habilidad para poder conseguirlo. Mientras pulía las habilidades que ya dominaba para estar preparado, la sensación de que algo grande se avecinaba no se la quitaba de la cabeza.
"Quizá sería mejor salir de aquí antes de que empiece algo demasiado grande en lo que nos veamos envueltos... puede que no estemos listos..."
Tumbado en su cama, estaba leyendo un libro que había comprado en el manglar 10 sobre navegación en el Grand Line. Acababa de llegar a un capítulo que se llamaba "coating y viajes submarinos" que llamó poderosamente su atención, puesto que la aguja de su log pose, seguía marcando hacia el fondo marino, donde, presumiblemente, se encontraba la Isla Gyojin, el punto de acceso al Nuevo Mundo si no eres amigo del Gobierno Mundial. Empezó a leer el capítulo, emocionado porque ahí estaba la respuesta para poder continuar avanzando, cuando Zorak le pidió llevarle fuera.
-No te preocupes Falconetti... kuhahaha. Yo te llevo fuera que con la carita que me llevas se hace evidente que te hace falta que te de el aire... te has vuelto un otaku mugriento... kuhahaha.
Su compañero parecía haber comprendido bien la naturaleza de su akuma no mi puesto que activo el busoshoku, y Kisuke se pasó el brazo de su compañero por encima de sus hombros para servirle de apoyo, mientras con su mano derecha sujetaba la camiseta de su amigo por si le fallaban las piernas. Lo llevó con diligencia hasta el exterior donde les esperaba el frío aire nocturno y Kisuke se encaminó hacia las escaleras de la tarima de proa, donde dejó a su amigo sentarse mientras el sacó un cigarro y se lo prendió, dando una profunda calada.
-Bueno, ¿cómo te vas encontrando? ¿Encuentras algo en esos papeles viejos y ajados que te veo leer siempre?
Ciertamente le resultaba curioso que su amigo escudriñase sin descanso aquellos papeles que tenían pinta de ser bastante antiguos. No sabía que clase de lectura estaría teniéndole tan enfrascado en aquellos escritos pero le daba curiosidad.
"Pero en esta ocasión si ha sufrido una consecuencia muy grave..."
La pérdida del ojo que había sufrido Zorak, era algo traumático y, ciertamente, podría provocar muchas cosas, tanto a nivel físico como psicológico en su compañero. Ni que decir tiene, que iba a ser todo un reto para el mariscal, superar aquella nueva traba que la vida había puesto en su camino, pero, si algo tenía Kisuke claro, era que iba a ayudar a su compañero a recuperarse y volver a ser el de antes. Estaba claro que aquel hándicap podría traer problemas a futuro, sobre todo a nivel bélico, pero el antiguo pescador estaba convencido que el haki de visión podría ayudarle a suplir aquella pérdida; quizá no al nivel en el que el propio Kisuke lo dominaba, pero si lo pulía con diligencia y paciencia, al final podría sacarle provecho para que la pérdida de su ojo no se notase.
"No sé si podré ayudarle tanto en eso, puesto que yo ni siquiera soy capaz de usar el haki de visión en combate, pero haré lo que esté en mi mano."
Kisuke estaba tumbado en su catre, tras otro agotador día de ronda y entrenamiento. Las rondas seguían afianzando su asco y su repulsa tanto al sistema actual como a todo lo que acontecía en aquella isla, o archipiélago. No soportaba ver como la gente trataba el comercio de personas como algo necesario y cotidiano, así como podía detectar que, la mayoría humana presente en aquel lugar, miraba con rechazo, desconfianza e incluso asco y temor, a gente de otras razas, como minks o gyojins. Por otro lado, su entrenamiento si estaba dando frutos, al menos con la espada y el haki de armamento, pero le frustraba enormemente no haber hecho apenas progresos ni en el haki de visión, ni en el control de su akuma no mi. Especialmente esto último era algo que le tocaba la moral, puesto que podría ser muy útil si lograba tomar el control definitivo sobre aquella habilidad, pero aún era incapaz de manejarlo. Tendría que dedicarle tiempo cuando estuviese en un sitio menos hostil, porque era algo que iba a requerir de toda su paciencia y su habilidad para poder conseguirlo. Mientras pulía las habilidades que ya dominaba para estar preparado, la sensación de que algo grande se avecinaba no se la quitaba de la cabeza.
"Quizá sería mejor salir de aquí antes de que empiece algo demasiado grande en lo que nos veamos envueltos... puede que no estemos listos..."
Tumbado en su cama, estaba leyendo un libro que había comprado en el manglar 10 sobre navegación en el Grand Line. Acababa de llegar a un capítulo que se llamaba "coating y viajes submarinos" que llamó poderosamente su atención, puesto que la aguja de su log pose, seguía marcando hacia el fondo marino, donde, presumiblemente, se encontraba la Isla Gyojin, el punto de acceso al Nuevo Mundo si no eres amigo del Gobierno Mundial. Empezó a leer el capítulo, emocionado porque ahí estaba la respuesta para poder continuar avanzando, cuando Zorak le pidió llevarle fuera.
-No te preocupes Falconetti... kuhahaha. Yo te llevo fuera que con la carita que me llevas se hace evidente que te hace falta que te de el aire... te has vuelto un otaku mugriento... kuhahaha.
Su compañero parecía haber comprendido bien la naturaleza de su akuma no mi puesto que activo el busoshoku, y Kisuke se pasó el brazo de su compañero por encima de sus hombros para servirle de apoyo, mientras con su mano derecha sujetaba la camiseta de su amigo por si le fallaban las piernas. Lo llevó con diligencia hasta el exterior donde les esperaba el frío aire nocturno y Kisuke se encaminó hacia las escaleras de la tarima de proa, donde dejó a su amigo sentarse mientras el sacó un cigarro y se lo prendió, dando una profunda calada.
-Bueno, ¿cómo te vas encontrando? ¿Encuentras algo en esos papeles viejos y ajados que te veo leer siempre?
Ciertamente le resultaba curioso que su amigo escudriñase sin descanso aquellos papeles que tenían pinta de ser bastante antiguos. No sabía que clase de lectura estaría teniéndole tan enfrascado en aquellos escritos pero le daba curiosidad.
