Presente Relativo / Entrenamiento de Haki / Entrenando al Feo
#6
Pues vale, vamos a ello.

Permanecí sentado en la misma posición de meditación que había tomado y escuché de forma atenta a cada una de las indicaciones de mi enmascarado amigo. Precisamente por su máscara fue que me prometió su total confidencialidad en el tema ante lo que pudiera o no ver él en mi mente. Confié en sus palabras, pues aunque le conociera desde hacía no mucho tiempo, ya habíamos intercambiado golpes durante la prueba que le había hecho, y me había demostrado ser una persona de fiar. Los puños a veces hablaban más que las palabras.

El luchador de los Mushoku me pidió que expulsará todo pensamiento de mi ser, y así comencé a hacerlo para tratar de dejar mi mente en blanco...

Al principio como siempre, no era tan sencillo como uno esperaría. La violencia, la ira y las diferentes cosas que había vivido estaban todas allí. Era como desempolvar un baúl e ir sacando poco a poco las cosas que allí se habían guardado.

Hacía no mucho habiamos llegado a esta isla y tenido un encuentro con aquel zorro mink que nos pidió ayuda por su hija. Un encuentro fortuito y una enorme explosión. La pérdida innecesaria de una vida y el dolor de un pequeño joven, que por estar en el lugar correcto y momento equivocado, terminara desprovisto de una de sus extremidades.

Un arduo viaje por oleajes impetuosos y tormentas sin descanso que, por fortuna o por destino nos dejaron divisar tras varios días de altamar, un territorio nuevo y único. Sabaody.

La partida clandestina de una isla. Una enorme columna de humo a mis espaldas y una muerte que pudo ser evitable a cuestas. La destrucción del bastión enemigo y un duro golpe al tablero del mundo. Una declaración de guerra prematura, pero no injustificada.

Amistades. Las risas del viejo Rex y las tardes en su fragua, compartiendo conocimientos y alimentos. Días de calma en una vida tormentosa que relucían como pequeños claros en un oscuro bosque neblinoso. La compañía de Rex me recordaba un poco a la de Alfred. Esa sensación de validez y esa aura alegre me transportaban de vuelta al pasado, a días más simples y tiempos sin duda más felices. A aquellos días en el fondo del baúl, en dónde nada de esto importaba.

La llegada a Neur y la pérdida de tres grandes amistades. Eaa y su misteriosa carta. Su despedida silenciosa y abrupta. Mandarina su fiel mascota quien le siguiera a todas partes, y por supuesto el navío que fue ni hogar durante todo un año. La Rémora Fatua era un barco, pero también había Sido un hogar y un amigo. Un compañero que aunque herido y sobrecargado, consiguió sacarnos dando su máximo esfuerzo de aquella inhóspita y desolada jungla en la que el demonio se cruzará en nuestro camino... Ashura y sus compañeros...

Mi respiración pasaba de ser calma y serena, y mi mente nostálgica a agitarse y llenarse de pensamientos oscuros. El ritmo de mi pecho era errático y mis cosas nasales se abrían en busca de más aire, que a pesar de estar allí, parecía no satisfacer mi necesidad de oxígeno. Por un momento quise abrir los ojos, pero me contuve, aunque mi pulso seguía agitado.

resumen
[Imagen: GGT7d9e.png]


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RE: Presente Relativo / Entrenamiento de Haki / Entrenando al Feo - por Rapax Gin - 18-03-2025, 08:32 AM

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