Presente Relativo / Entrenamiento de Haki / Entrenando al Feo
#10
Las palabras de mi nuevo amigo enmascarado me llegaron en el momento oportuno. Debía encontrar la luz y la paz en mis memorias y hacerlas surgir. Sin embargo , la oscuridad de aquel día era predominante en mi alma y no me sentía nada a gusto adentrándome en aquel sitio a solas. Sé que el luchador alado era un nuevo miembro de la banda, pero la personalidad de aquel chico era agradable. Tenía sus propios valores y entendía de la individualidad dentro de la banda. Dijo algo muy importante: no debía permitirme el perderme a mí mismo en la oscuridad del Capitán. Ashura era un ser guiado por la maldad y el odio, un demonio en toda regla, así como todos aquellos a los que me había enfrentado hasta ahora. Todas sus caras aparecieron en mi mente. Cucarashi extrañamente no, pero Gunther Fox y el tipo calvo esclavista del north blue. Yo no era así, o al menos eso creo… no puedo ser así. ¿Qué pensaría ella?

A pesar de mis dudas asentí sin abrir los ojos ni cambiar mi postura, para que Kukulkán supiera que había recibido el mensaje. Debía abrir ahora la puerta que más temía revivir: el día que perdí mi vida y comencé mi camino hacia el poder.

En mi mente las nubes se iban arremolinando y cambiando de color, mientras una imagen de mí mismo aparecía entre la bruma, como si estuviera viendo una proyección. Era yo indudablemente: el pelo azul alborotado, las rodillas y codos llenos de cortes y la cara, aún imberbe. La ropa humilde, pero siempre limpia a pesar de todo. Las manos cayosas pero las uñas siempre cortas. El cuerpo mugroso de una jornada de trabajo, pero en mi rostro siempre una sonrisa. Aquel muchacho aún estaba dentro de mi ser y yo le había mandado al fondo, junto con toda la mierda de aquel día. No era justo. Nunca lo fue. 

La nube nebulosa alrededor se convirtió en llamas y lo rodeó. El chico, con expresión de miedo corría, pero no había a donde huir de las llamas. Entre el fuego y el humo, figuras armadas aparecieron y le arrinconaron. El muchacho, aterrado, se desplomó en el suelo. Justo cuando iba a ser capturado, una sombra enorme atacó a los hombres que le iban a apresar, derribándolos y gritando con voz ronca y agitada “¡Corre, Gino! Los centinelas nos cuidamos, ¿eh? ¡Venga! ¡Largo de aquí!” Gonjo… la silueta de mi amigo se hizo polvo y el joven siguió su huída, cuando de pronto las llamas se apagaron y todo estuvo en calma. Otra figura apareció junto al joven y le tendió la mano. Se trataba de una figura femenina, de una señora mayor. Mira “madre” pensé. No podía ver su rostro, pero su amor era tan intenso que siempre brillaba a su alrededor. Era como un aura de luz que calmaba todo a su alrededor.

“Gin. Ven conmigo, mi niño. Todo estará bien”

El joven extendió su mano y todo se hizo luz. Ni un solo punto en mi mente era oscuro. Mi pecho se hizo cálido y el frío de las estaciones desapareció. Estaba de pronto en una mañana de verano en la que todo era fresco y pacífico. ¿Esa esta mi esencia… mi paz? Me ví de pronto en mi propia mente. Estaba yo allí, de pie en el centro de la luz y tenía frente a mí a las dos figuras. Las lágrimas empezaron a caer por mi rostro y la figura entonces dejó de observar al chico y me miró a mi. Sabía que estaba allí y sabía quién era yo. 

Con pasos lentos pero firmes, la mujer se acercó y, extendiendo sus dos manos tomó las mías. Sentí el calor de su cuerpo y la suavidad de su piel. La silueta de luz entonces tomó forma y cuerpo y pude ver su sonrisa. Era ella… la tenía frente a mí. Era igual de hermosa que como la recordaba y su mirada estaba hecha de amor. Cuando me vió, soltó una risita ahogada y al igual que yo, comenzó a llorar. No sabía qué hacer, así que mi alma hizo lo que necesitaba: abrace a mi madre luego de tanto tiempo y volví a sus brazos como cuando era un niño. Sabía que todo estaba pasando en mi mente, pero eso no significaba que no fuera real. La abracé y no la solté. La apreté contra mí para nunca más dejarla. Y entre llanto y alegría, divisé tras la figura de mi yo joven a un águila dorada con alas de plata. Con lágrimas de felicidad dije entonces:

“Te presento a mi madre. Su nombre es Mira”

Sabía que el águila observaba todo, y quería que conociera a mi madre de crianza, a quien me hizo ser quien soy y me dió los valores que rigen mi vida. Ella vivía en mi y la había encontrado. Estaba con ella y ahora sabía cómo encontrarla.

BOOM!

Un disparo en las sombras le dió al chico que era en el hombro, y este se desplomó, haciéndose trizas al impacto con el suelo, como si fuera una estatua de cristal. La oscuridad creció y de pronto lo cubrió todo. Hombres enormes y armados corrían hacia los restos del chico desde todas las direcciones y entonces, Mira me soltó. Caminó hacia los trozos del joven Gin y su luz se hizo intensa, devorando toda la sombra con una explosión blanca y cegadora. 

Sabía lo que era aquello. Mira se sacrificó por mí. Se quedó atrás para que yo pudiera salir adelante. Murió para que yo viviera, y yo estaba haciendo de mi vida una que seguramente ella desaprobaba.

“Perdóname, Mira. Te fallé”

Todo se sumió de nuevo en las sombras…

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[Imagen: GGT7d9e.png]


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RE: Presente Relativo / Entrenamiento de Haki / Entrenando al Feo - por Rapax Gin - 05-04-2025, 01:08 AM

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