07-04-2025, 10:30 PM
Kisuke parecía que había dado con la tecla, y la tensión y la nube que oscurecía el ambiente entre su amigo y él se disipó. La relación de amistad y confianza que tenían el uno para con el otro era simplemente así. Se conocían lo suficiente y habían pasado por tanto en este tiempo juntos que no les hacía falta mucho para comprenderse y animarse el uno al otro. Entonces, Zorak hizo algo inesperado y le arrebató una de sus katanas a Kisuke con su habilidad para robar y se hizo un corte en la palma de la mano que comenzó a sangrar.
Le ofreció su mano cubierta de sangre, brindándole un pacto de hermandad, un pacto de sangre. Kisuke no entendía del todo por qué habían de hacer eso, habiendo demostrado tanto el uno como el otro lo que estaban dispuestos arriesgarse por protegerse mutuamente, pero aquello parecía un ritual importante para su amigo y correspondería al gesto como se merecía. Sonrió con una mueca sarcástica y se cortó también en su palma.
-Ten cuidado con las espadas, anda, que no quiero que pierdas también una mano... kuhahaha.
Entonces cuando iban a estrechar sus manos, Zorak dijo unas palabras, que parecían ir cargadas de mucho significado para el mestizo, y, como no podía ser de otra manera, Kisuke correspondió a las mismas entonando la misma frase tras su compañero, su amigo, su hermano de armas.
-Mismo barro, misma sangre.
En todo momento miró a la cara a su compañero, como queriendo transmitirle que cuidaría su espalda siempre, que necesitara lo que necesitase, ahí iba a estar él para ayudarle. Nunca había tenido a alguien tan cercano, más allá de sus padres, evidentemente, y por eso los convencionalismos sociales no eran lo suyo, pero no era estúpido y sabía adaptarse a las situaciones. Era raro, que a sus 33 años tuviese su primer amigo de verdad, y, como no podía ser de otra manera, le protegería y ayudaría con todo su poder.
-Cambiaremos el mundo, y haremos que el pasado que vivimos sea solo un recuerdo en la memoria de ancianos en las tabernas, hermano.
Hizo mucho énfasis en la última palabra de su frase, puesto que ahora, tras este ritual de sangre, sentía que su vínculo con Zorak era más profundo que nunca y que debían cuidarse mutuamente más que nunca para cumplir sus objetivos y darle la vuelta al sistema.
OST
Le ofreció su mano cubierta de sangre, brindándole un pacto de hermandad, un pacto de sangre. Kisuke no entendía del todo por qué habían de hacer eso, habiendo demostrado tanto el uno como el otro lo que estaban dispuestos arriesgarse por protegerse mutuamente, pero aquello parecía un ritual importante para su amigo y correspondería al gesto como se merecía. Sonrió con una mueca sarcástica y se cortó también en su palma.
-Ten cuidado con las espadas, anda, que no quiero que pierdas también una mano... kuhahaha.
Entonces cuando iban a estrechar sus manos, Zorak dijo unas palabras, que parecían ir cargadas de mucho significado para el mestizo, y, como no podía ser de otra manera, Kisuke correspondió a las mismas entonando la misma frase tras su compañero, su amigo, su hermano de armas.
-Mismo barro, misma sangre.
En todo momento miró a la cara a su compañero, como queriendo transmitirle que cuidaría su espalda siempre, que necesitara lo que necesitase, ahí iba a estar él para ayudarle. Nunca había tenido a alguien tan cercano, más allá de sus padres, evidentemente, y por eso los convencionalismos sociales no eran lo suyo, pero no era estúpido y sabía adaptarse a las situaciones. Era raro, que a sus 33 años tuviese su primer amigo de verdad, y, como no podía ser de otra manera, le protegería y ayudaría con todo su poder.
-Cambiaremos el mundo, y haremos que el pasado que vivimos sea solo un recuerdo en la memoria de ancianos en las tabernas, hermano.
Hizo mucho énfasis en la última palabra de su frase, puesto que ahora, tras este ritual de sangre, sentía que su vínculo con Zorak era más profundo que nunca y que debían cuidarse mutuamente más que nunca para cumplir sus objetivos y darle la vuelta al sistema.
