[Presente Absoluto] Donde el tiempo parece detenerse
#1
20 de Invierno, Año 16
12:11
A bordo del Jagd Hund; Costa de Little Garden
Vengo de aquí


El sol decidía estar oculto por unas densas nubes grises que avecinaban una tormenta, pero que aun no conseguía tener la fuerza suficiente para romper. El viento sacudía la bandera roja sobre el mástil principal. Nuestro viaje por el Calm Belt había sido un relativo éxito, a falta de algún roce puntual con arrecifes que había arañado el casco ligeramente, Jagd Hund había realizado su primer viaje con satisfacción. Las tropas de infantería que iban en el barco hacían más cómodo y más rápido el navegar, ya que eran muchas más manos que cuando sólo viajábamos tres, y además era un barco algo más pequeño, pero aunque no fuera a reconocerlo si que echaba de menos en parte a mis dos compañeros, quienes esperaba que estuvieran bien durante el tiempo que estaríamos separados. Haber pasado tantos años con aquellos hombres abriéndonos camino curtía y unía. No por nada habíamos creado un imperio juntos, pues sin su ayuda habría tardado bastante más.
Una bola de vapor salió de una de los tubos de refrigeración de mi brazo. Chasqueé la lengua mientras miraba a Lustig relamer unos pequeños huesos, tumbado a mi lado frente al timón que yo sujetaba. La verdad es que parecía estar creciendo, y ya su cruz llegaba al centro de mis costillas, llegando su cabeza hasta mi hombro cuando se sentaba — Oe oe Lustig — dije, llamando la atención de la criatura — Cuidado con los huesos pequeños, que luego se te clavan en los dientes — aseguré, sin quitarle ojo de encima desde mi agujereado yelmo. Entonces un grito nos sacó de aquella conversación.


— ¡¡TIERRA A LA VISTA SEÑOR BURNEDEAD!! —

Mis ojos se fueron automáticamente al frente. Las costas de nuestro destino se divisaban al frente, una isla gigante y aparentemente rica en naturaleza, basta y brutal. Todo en ella parecía enorme y desproporcionado, con unas dimensiones exageradas, más aun incluso desde la distancia desde la que la estábamos observando. Doblegué las comisuras de mis labios arrugando mi rostro como era costumbre en una mueca que espantaba hasta el diablo: una sonrisa. La sonrisa de un niño mezclada con la retracción de labios de un depredados, sumada a la enorme cicatriz que cruzaba mi cara de lado a lado, achinando mis ojos y mostrando mis dientes — ¡Nos aproximamos a las costas de Little Garden, señor! — dijo uno de los hombres de a bordo, desde la parte baja de las escaleras que conducían a la zona del timón. Entonces una gran ola sacudió el barco por estribor, moviendo el navío abruptamente y haciendo que este casi zozobrase en sucumbido por la potencia del mar. La gente en cubierta trastabilló y tropezó a partes iguales, algunos perdiendo el equilibrio, y otros gritando por cuidado y por ayuda a partes iguales. Yo di un manotazo con mi mano de carne y hueso al timón, al sentido contrario y comencé a reír
— ¡¡WRYYY HA HA HA HA!! — 

Con un hábil movimiento con el brazo robótico anclé el giro del timón y lo mantuve en la posición ideal, haciendo que el barco recuperase el equilibrio y que las personas en cubierta volvieran a perderlo, por el movimiento brusco — ¡¡LITTLE GARDEN NOS DA LA BIENVENIDA DAMAS Y CABALLEROS!! — grité a pleno pulmón y un trueno rompió el cielo en dos iniciando la tormenta — ¡Todos a cubierta! ¡Nadie baja ahora! — un giro de tres vueltas al timón a la derecha — ¡Cerrad los portillos! ¡sellad las escotillas! ¡Arriad la vela de proa y tensad los obenques! — gritaba, ordenando a la tripulación lo que tenían que hacer, previendo el temporal y el oleaje y que la llegada a la costa iba a ser movidita, mientras oteaba la isla en busca del mejor lugar para arribar. Los portillos y las escotillas fueron cerrados y tapados para evitar la entrada de agua en la bodega y en la cabina, previendo el temporal. La vela de proa fue bajada al máximo para maximizar mi control y asegurarnos más velocidad, y los obenques - las cuerdas de los mástiles - fueron atados de nuevo con más fuerza para que los mástiles no se moviesen demasiado en el vendaval — ¡Asegurad las velas, que no se rompa ni un paño! ¡Y DEJAD QUE EL TRUENO LADRE, NOSOTROS RUGIMOS MÁS FUERTE! — los vítores de la tripulación, motivados por aquellas palabras fueron acompañados de su efectividad siguiendo mis órdenes, y de pronto Jagd Hund se volvió una hoja encima de un estanque, fluyendo y sin atisbos de desequilibrios ni dificultades. Lustig se levantó nervioso, mirando a los lados y con la lengua fuera, jadeando por el estrés — Tranquilo chico, este barco no se hunde mientras yo respire. Si el mar quiere pelea, ¡se la damos! — otro giro en dirección contraria, de dos vueltas, reposicionó el barco para que empezase a virar en la dirección que quería, una cala en la que poder entrar sin viento y con mayor seguridad y una bocanada de viento brutal infló las velas y nos propulsó lateralmente hacia el flanco derecho de la isla, una de las cajas de a bordo salió volando de cubierta mientras entrábamos en una ola que nos envolvía incluso por arriba, pero mi sonrisa no abandonaba mi rostro — ¡No soltéis las cuerdas aunque os arranque la piel y no temáis, el océano obedece mis órdenes! — grité reposicionando el timón al centro y saliendo de un tubo de oleaje que amenazaba con aplastarnos a tiempo de que la ola se derrumbase y no nos aplastase, comenzando a llover en ese momento, instantes antes de llegar a la cala.

Algunos minutos después el barco estaba anclado en ese lugar y la tripulación preparaba todo para el desembarco. Había una isla que explorar. Estaba junto al timón pero sin sostenerlo al estar el barco parado, mirando la magnitud del tamaño de la isla. Lustig se había ido a mi camarote con Dürr. Entonces uno de los soldados se acercó a mi — Señor Burnedead, disculpe. Nuestra filial de la Corriente Rakusei se encuentra en Whisky Peak, la isla anterior a esta — me dijo, informándome — ¡Wryy ha ha! Pues me temo que giré demasiado pronto entonces. Tendrán que esperar algo más de tiempo — sentencié golpeando levemente con mi mano izquierda el hombro del soldado al pasar a su lado — Prepárense para desembarcar. Cincuenta efectivos en el barco, cincuenta en la costa montando un campamento provisional y los cien restantes conmigo — y avancé hacia la cubierta en dirección a mi camarote, debía ensillar a Dürr y preparar a Lustig para partir.





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[Presente Absoluto] Donde el tiempo parece detenerse - por Sohem - 25-11-2025, 02:42 PM

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