12-08-2023, 06:17 PM
En el cartel pude ver a un muchacho de ojos verdes y pelo rosa con una mirada cautivadora. Era bastante joven, debía tener más o menos mi edad. Su cara y su cuerpo parecían tallados a propósito para crear una armonía perfecta. Desprendía una elegancia que no estaba acostumbrada a ver entre los tipos de por aquí, parecía mentira que todos viniéramos del mismo sitio.
-Así que Aspros – murmuré. No me sonaba ese nombre, aunque no me culpo. Pese a lo que pueda parecer, la isla era bastante grande y una no puede estar atenta a todo. Además, ya bastante tenía con mis problemas que me mantenían alejada de todo lo ajeno al pueblo. Pero ahora que había regresado, se podría decir que se encontraba dentro de mi jurisdicción, por lo que empecé con mis preguntas.
Aprovechando mi pequeño descanso, me dirigí a un grupito de personas que estaban tomando el fresco con el cartel de Aspros en la mano. Les pregunté si le habían llegado a conocer en persona o si sabían más acerca de su pasado. Pese a que estaban muy orgullosos y se les veía muy emocionados con su regreso, su respuesta negativa me decepcionó. No obstante, me contaron todo tipo de rumores que se comentan por la isla. Por ejemplo, su supuesto ritual para mantenerse siempre joven y bello o para conseguir fama inmediata. El caso es que Aspros seguía siendo todo un misterio para mí.
No saqué nada en claro de las conversaciones, aunque realmente no sabía qué era exactamente lo que estaba buscando. Tal vez lo que me llamara de él fuera el deseo de conocer o de entender su motivación para dejar su tierra natal y aventurarse en un mundo desconocido. Pero nunca sería capaz de reconocerlo, o al menos en voz alta.
Esa tarde tenía pensado pasarme por la plaza, no solo por la curiosidad de ver a Aspros en su gira, sino también por las manzanas de caramelo que seguramente podría conseguir; no me lo perdería por nada. Pero para poder asistir, primero tendría que terminar todas mis tareas pendientes.
Me di cuenta de que ya llevaba mucho tiempo ganduleando y las cosas no se iban a hacer solas, así que tomé el camino de vuelta. - Si tan solo me funcionaran estas alas todo sería más fácil - volví a recordar una de las decepciones de mi vida. A medida que dejaba atrás la zona principal del pueblo, el ambiente se volvía más relajado y tranquilo.
Antes de que pudiera acercarme a la entrada de la granja, me recibió el Capitán Barks, que había estado esperando pacientemente mi llegada. -Buen chico- dije orgullosa. La lealtad de ese perro era una de las cosas que más admiraba -Puede ser que hoy tenga una sorpresa para ti.
