09-12-2025, 10:55 AM
— Vaya, vaya con el comodoro... —
Ya me había parecido que el gyojin era el Marine más centrado de toda la División, pero parecía que estaba altamente orientado a los objetivos, y su objetivo era golpearme, sin duda. Mientras incitaba al comodoro desde mi cobertura provisional, ya transformado en forma híbrida y preparándome para contraatacar, el gyojin no tuvo a bien esperar ni un solo segundo y comenzó su ofensiva. Desde la roca al otro lado de nuestro campo de entrenamiento particular, el Marine se había asegurado una posición poderosa. Si bien es sabido que, bajo una norma general y no estricta, los espadachines en contraposición a los luchadores no somos especialmente ágiles y nuestra mayor deficiencia es perseguir a los rivales. Fuguwu había leído muy bien esto -sin conocer mis habilidades, todo sea dicho- y se había posicionado lejos para tomar la ofensiva desde un lugar adecuado para que no pudiera responder adecuadamente a su ofensiva. Lamentablemente, yo también tenía mis planes y, mejores o peores, Fuguwu tendría que lidiar con las consecuencias de sus actos. El clima cálido de Mystoria sumado a mi aura helada producía un choque térmico que hacía moverse la arena a mi alrededor como si de un aura tangible se tratase, y tras la roca lo único que podía percibirse era esto.
En cuanto comencé a hablar, los pies del gyojin se despegaron de la roca en una embestida feroz hacia mi dirección. Su vertiginosa velocidad fue tal que mis ojos no hubieran podido seguirlo, pero si mi Haki. Cuando finalicé de hablar, ya preparado, Fuguwu había llegado a la posición de la roca en un visto y no visto, golpeando esta con un potente puñetazo. Un sonoro estruendo aconteció, fracturando la piedra que me cubría en mil pedazos y permitiendo que una onda de choque proveniente de su propia fuerza avanzara hacia mí, golpeándome y rompiendo la armadura de hielo sobre mi piel helada. El hielo de mi defensa se rompió y cayó al suelo, sin que yo me moviera ni lo más minimo. Estaba claro que el comodoro tenía fuerza, pero necesitaba más para romper mis defensas y dañarme. Una vez el golpe me atravesó, todavía visualizando entre la inmensa polvareda a Fuguwu parado sobre los escombros, decidí que había que hacer las cosas bien.
— DIJE — grité firmemente una vez el estruendo de las rocas, mas no el polvo, había desaparecido mientras me acercaba lentamente hacia Fuguwu con el boken en mi mano izquierda, con el filo hacia arriba y atrás, tranquilo y sereno. — que pensaba que sería un caballero. — anoté con cierto retintín ya a un metro de Fuguwu, erguido en mi forma híbrida. Mis casi tres metros de altura mostraban a un hombre lobo con un pelaje blanco y de prominente masa muscular con una mirada decidida y seria que se plantaba delante del marine mirando hacia abajo buscando entrecruzar miradas. Varios segundos pasaron hasta que decidí, esta vez yo, dar comienzo al combate. Realizando un saludo rei, flexionando mi cadera ligeramente sin dejar de mirar al comodoro -muestra de respeto, ya que confiaba en su fuerza y no quería perder visión de él aunque técnicamente lo veía con mi Haki de observación- anuncié el inicio real del entrenamiento. — ¿Comenzamos? — pregunté para, acto seguido, saltar quince metros hacia atrás, aterrizando sobre la arena negra y mirando al Marine. Abrí ligeramente mi posición y flexioné mis rodillas, sosteniendo ahora mi boken negro con la mano derecha y el codo a la altura de mi hombro derecho y reposando el lomo del arma sobre la tabaquera anatómica de mi zurda, apuntando directo al gyojin con la punta de éste.
Ya me había parecido que el gyojin era el Marine más centrado de toda la División, pero parecía que estaba altamente orientado a los objetivos, y su objetivo era golpearme, sin duda. Mientras incitaba al comodoro desde mi cobertura provisional, ya transformado en forma híbrida y preparándome para contraatacar, el gyojin no tuvo a bien esperar ni un solo segundo y comenzó su ofensiva. Desde la roca al otro lado de nuestro campo de entrenamiento particular, el Marine se había asegurado una posición poderosa. Si bien es sabido que, bajo una norma general y no estricta, los espadachines en contraposición a los luchadores no somos especialmente ágiles y nuestra mayor deficiencia es perseguir a los rivales. Fuguwu había leído muy bien esto -sin conocer mis habilidades, todo sea dicho- y se había posicionado lejos para tomar la ofensiva desde un lugar adecuado para que no pudiera responder adecuadamente a su ofensiva. Lamentablemente, yo también tenía mis planes y, mejores o peores, Fuguwu tendría que lidiar con las consecuencias de sus actos. El clima cálido de Mystoria sumado a mi aura helada producía un choque térmico que hacía moverse la arena a mi alrededor como si de un aura tangible se tratase, y tras la roca lo único que podía percibirse era esto.
En cuanto comencé a hablar, los pies del gyojin se despegaron de la roca en una embestida feroz hacia mi dirección. Su vertiginosa velocidad fue tal que mis ojos no hubieran podido seguirlo, pero si mi Haki. Cuando finalicé de hablar, ya preparado, Fuguwu había llegado a la posición de la roca en un visto y no visto, golpeando esta con un potente puñetazo. Un sonoro estruendo aconteció, fracturando la piedra que me cubría en mil pedazos y permitiendo que una onda de choque proveniente de su propia fuerza avanzara hacia mí, golpeándome y rompiendo la armadura de hielo sobre mi piel helada. El hielo de mi defensa se rompió y cayó al suelo, sin que yo me moviera ni lo más minimo. Estaba claro que el comodoro tenía fuerza, pero necesitaba más para romper mis defensas y dañarme. Una vez el golpe me atravesó, todavía visualizando entre la inmensa polvareda a Fuguwu parado sobre los escombros, decidí que había que hacer las cosas bien.
— DIJE — grité firmemente una vez el estruendo de las rocas, mas no el polvo, había desaparecido mientras me acercaba lentamente hacia Fuguwu con el boken en mi mano izquierda, con el filo hacia arriba y atrás, tranquilo y sereno. — que pensaba que sería un caballero. — anoté con cierto retintín ya a un metro de Fuguwu, erguido en mi forma híbrida. Mis casi tres metros de altura mostraban a un hombre lobo con un pelaje blanco y de prominente masa muscular con una mirada decidida y seria que se plantaba delante del marine mirando hacia abajo buscando entrecruzar miradas. Varios segundos pasaron hasta que decidí, esta vez yo, dar comienzo al combate. Realizando un saludo rei, flexionando mi cadera ligeramente sin dejar de mirar al comodoro -muestra de respeto, ya que confiaba en su fuerza y no quería perder visión de él aunque técnicamente lo veía con mi Haki de observación- anuncié el inicio real del entrenamiento. — ¿Comenzamos? — pregunté para, acto seguido, saltar quince metros hacia atrás, aterrizando sobre la arena negra y mirando al Marine. Abrí ligeramente mi posición y flexioné mis rodillas, sosteniendo ahora mi boken negro con la mano derecha y el codo a la altura de mi hombro derecho y reposando el lomo del arma sobre la tabaquera anatómica de mi zurda, apuntando directo al gyojin con la punta de éste.
Contenido Oculto
Resumen
Info bélica
Karmas
Gasto y daños

![[Imagen: W7KwXzn.png]](https://imgur.com/W7KwXzn.png)
![[Imagen: Nuf4AJR.png]](https://i.imgur.com/Nuf4AJR.png)