05-02-2026, 03:53 AM
— Oe oe, tenemos que empezar a cobrar las deudas del banco — me dije a mi mismo viendo los papeles sobre mi escritorio, comprobando que en los Blues se había incrementado la cantidad de préstamos que se estaban dando, y pensando que quizá debería empezar a fortificar la presencia del Goldreich en esos mares débiles para que nadie pensase en tomarnos a la ligera o en la triste idea de robarnos.
Hellhound reposaba junto a mi, apoyado en el suelo y verticalmente hacia la mesa. Emperor por su parte, estaba tirado encima de mi cama. Shoto lo había diseñado para que pudiera quitármelo desde el hombro con facilidad y una consecuente acción de los músculos de mi espalda y unos movimientos con la otra mano, para poder ducharme o dormir sin ese armatoste gigante. Yacía en silencio pero no carente del brillo característico que tenía en las tres cintas de color anaranjado en la zona del biceps.
Esto dejaba a la vista la conexión mecánica en mi hombro, el injerto que hizo Shoto para conectarlo todo a los nervios, músculos y mi voluntad como tal, pues la capa de plumas estaba en un perchero en la pared, junto a la chaqueta militar gris verdoso que solía portar.
Geheimnis reposaba sobre el escritorio donde trabajaba, mirándome desde todos y cada uno de esos agujeros que tenía.
Por mi parte, vestía únicamente con mis botas altas, mi pantalón del mismo color que la chaqueta, y una camiseta interior de color blanca.
Tres golpes sonaron en la puerta — Qué — dije, sin pregunta siquiera ni un tono amable, escuchando después la voz de uno de los nuevos tripulantes diciendo que tenía algo que mostrarme. Suspiré pesadamente y solté los papeles sobre la mesa, llevándome la mano a la cara y escuchando abrirse la puerta tras de mi. Después de eso expresó que esperaba que la reparación del barco hubiera quedado a mi gusto, ante lo que volví a abrir los ojos y me giré sobre mi mismo - ya que al estar sentado frente al escritorio daba la espalda a la puerta - y lo miré haciendo una reverencia — Ponte algo de ropa coño. Qué pintas son estas para venir a molestarme a estas putas horas — dije al verle con una túnica algo abierta y mostrando su cuerpo. No quería tonterías a bordo ni jueguitos raros de casanovas. Pero entonces comenzó a caminar hacia mi. Arqueé una ceja y le miré desde esa posición, ofreciendo el flanco sin brazo hacia él, completamente seguro de que podría aplastarle con mi mano desnuda si intentaba hacer algo, aunque lo único que intentó fue una pregunta.
Me preguntó que si recordaba lo que me pidió cuando nos encontramos — No — mentí, respondiendo seco y áspero, antes de que pudiera continuar. Y así lo hizo, diciéndome que quería contactos e información pero que antes de esperarlos quería obsequiarme con algo. Eso captó mi atención.
Entonces dejó en mi mesa una pistola grande con un cargador generoso. Un juguete para otro, no para mi. Las armas de fuego no eran de mi preferencia - aunque recordé el disparo a Nitobo por un breve segundo y pensé en que no era mala idea tener un arma propia - por más que la manufactura de la misma fuera interesante. La explicación que acompañaba este arma era vaga y redundante.
Lo siguiente fueron dos guantes con cuchillas en los nudillos, grandes y anchos. Los miré frunciendo levemente el ceño y activé mi kenbunshoku simplemente por precaución, sintiendo como aquellas armas no eran unas armas cualquiera. Sostuve una de ellas con mi mano izquierda y me levanté de la silla. El hombre conmigo decía que eran armas exclusivas — Esto no es un juguete, es un arma peligrosa — dije mirándola, entendiendo y asumiendo completamente que me las estaba entregando a mi y que ahora eran cosa mía — ¿De donde coño has sacado esto, Limoni Cucas? — pregunté, girando la muñeca para apreciar aun más la calidad de aquellas garras. No eran armas corrientes y estaba completamente seguro de aquello, eran un tipo de armas que en las manos equivocadas podrían provocar mucho dolor al mundo. Eran especiales, si, pero eran peligrosas, y no quería que alguien con la fuerza suficiente como para enfrentarme tuviera una ventaja extra por usarlas.
Comencé a acumular todo el calor que me era posible dentro de mi, haciendo que este se volviese cada vez más potente e incandescente en mi interior, sin dejarlo salir, sin causar sofoco fuera de mi. Preparándome.
Aquellas armas no eran normales.
Hellhound reposaba junto a mi, apoyado en el suelo y verticalmente hacia la mesa. Emperor por su parte, estaba tirado encima de mi cama. Shoto lo había diseñado para que pudiera quitármelo desde el hombro con facilidad y una consecuente acción de los músculos de mi espalda y unos movimientos con la otra mano, para poder ducharme o dormir sin ese armatoste gigante. Yacía en silencio pero no carente del brillo característico que tenía en las tres cintas de color anaranjado en la zona del biceps.
Esto dejaba a la vista la conexión mecánica en mi hombro, el injerto que hizo Shoto para conectarlo todo a los nervios, músculos y mi voluntad como tal, pues la capa de plumas estaba en un perchero en la pared, junto a la chaqueta militar gris verdoso que solía portar.
Geheimnis reposaba sobre el escritorio donde trabajaba, mirándome desde todos y cada uno de esos agujeros que tenía.
Por mi parte, vestía únicamente con mis botas altas, mi pantalón del mismo color que la chaqueta, y una camiseta interior de color blanca.
Tres golpes sonaron en la puerta — Qué — dije, sin pregunta siquiera ni un tono amable, escuchando después la voz de uno de los nuevos tripulantes diciendo que tenía algo que mostrarme. Suspiré pesadamente y solté los papeles sobre la mesa, llevándome la mano a la cara y escuchando abrirse la puerta tras de mi. Después de eso expresó que esperaba que la reparación del barco hubiera quedado a mi gusto, ante lo que volví a abrir los ojos y me giré sobre mi mismo - ya que al estar sentado frente al escritorio daba la espalda a la puerta - y lo miré haciendo una reverencia — Ponte algo de ropa coño. Qué pintas son estas para venir a molestarme a estas putas horas — dije al verle con una túnica algo abierta y mostrando su cuerpo. No quería tonterías a bordo ni jueguitos raros de casanovas. Pero entonces comenzó a caminar hacia mi. Arqueé una ceja y le miré desde esa posición, ofreciendo el flanco sin brazo hacia él, completamente seguro de que podría aplastarle con mi mano desnuda si intentaba hacer algo, aunque lo único que intentó fue una pregunta.
Me preguntó que si recordaba lo que me pidió cuando nos encontramos — No — mentí, respondiendo seco y áspero, antes de que pudiera continuar. Y así lo hizo, diciéndome que quería contactos e información pero que antes de esperarlos quería obsequiarme con algo. Eso captó mi atención.
Entonces dejó en mi mesa una pistola grande con un cargador generoso. Un juguete para otro, no para mi. Las armas de fuego no eran de mi preferencia - aunque recordé el disparo a Nitobo por un breve segundo y pensé en que no era mala idea tener un arma propia - por más que la manufactura de la misma fuera interesante. La explicación que acompañaba este arma era vaga y redundante.
Lo siguiente fueron dos guantes con cuchillas en los nudillos, grandes y anchos. Los miré frunciendo levemente el ceño y activé mi kenbunshoku simplemente por precaución, sintiendo como aquellas armas no eran unas armas cualquiera. Sostuve una de ellas con mi mano izquierda y me levanté de la silla. El hombre conmigo decía que eran armas exclusivas — Esto no es un juguete, es un arma peligrosa — dije mirándola, entendiendo y asumiendo completamente que me las estaba entregando a mi y que ahora eran cosa mía — ¿De donde coño has sacado esto, Limoni Cucas? — pregunté, girando la muñeca para apreciar aun más la calidad de aquellas garras. No eran armas corrientes y estaba completamente seguro de aquello, eran un tipo de armas que en las manos equivocadas podrían provocar mucho dolor al mundo. Eran especiales, si, pero eran peligrosas, y no quería que alguien con la fuerza suficiente como para enfrentarme tuviera una ventaja extra por usarlas.
Comencé a acumular todo el calor que me era posible dentro de mi, haciendo que este se volviese cada vez más potente e incandescente en mi interior, sin dejarlo salir, sin causar sofoco fuera de mi. Preparándome.
Aquellas armas no eran normales.
Técnicas
Inventario

![[Imagen: mz3XEoL.png]](https://i.imgur.com/mz3XEoL.png)