El tesoro de Little Garden [Aventura T4] [Presente Absoluto]
#31
El den-den mushi apenas inclinó la cabeza al escuchar la respuesta de Stroud, y al otro lado de la línea se escuchó un leve suspiro que no pasó desapercibido para ninguno de los reunidos. Con ese mismo tono tranquilo y sereno que parecía mantener a propósito, la Capitana Trixxie añadió con calma. -Seguramente habrá habido algún tipo de interferencia. Disculpe, Comandante.- Ofreció una disculpa formal y continuó. -Efectivamente, esa es la planta que deben buscar. Ese es el tesoro. Han hecho muy buen trabajo encontrando el campamento.- Dijo sin rodeos, reconociendo el hecho de que habían hecho un gran trabajo al encontrar ese lugar. Pero después de reconocer eso, hubo una pausa momentánea, una ligera, pero llena de significado, antes de hacer la pregunta del millón. -Entonces, ¿No encontraron ningún superviviente de la División?- Una pausa. Un suspiro. Y aunque mantuvo su tono tranquilo, se podía oír un poco de tristeza en su voz. -Es una pena… Daremos un parte de baja de los miembros que fueron en misión…- Ese gesto burocrático, ese comentario en medio de cadáveres manchados de sangre y equipo destruido, adquirió un tono casi fúnebre. Detrás de cada nombre que se escribiría en ese informe, había historias, un campamento de entrenamiento compartido y expectativas frustradas. Y a su alrededor, el campamento destruido lo corroboraba con una elocuencia brutal. La jungla, ajena a la burocracia y los rangos, continuaba latiendo con su ritmo milenario, mientras que la División 60 sabía que la misión consistía no solo en encontrar la "Flos roboris revivificans", sino también en asumir la responsabilidad tácita de aquellos que nunca volverían a reclamarlo.

Pero la Capitana Trixxie no permitió que la pena pesara más de lo necesario en la conversación. Tras ese breve silencio cargado de dolor reprimido, su voz volvió a ser la calmada y serena que todos conocían y siguió hablando con claridad al otro lado del den-den mushi. -Ya confirmada la desaparición de la división, tienen que encontrar la fuente de aquellas plantas. Si no estoy mal informada, estas flores, las que realmente nos interesan, nacen en la oscuridad, en una cueva cercana al campamento. Necesitamos que las extraigan. Pero por favor, tengan cuidado. Avísenos cuando logren la misión. Buena suerte, División 60.- Cada una de sus palabras fue pronunciada con una calma que no ocultaba el peligro de la misión; todo lo contrario, lo acentuaba. No era una simple misión de recolección de flores, era una incursión directa hacia el origen mismo de aquello que podía haber provocado la caída de toda una división. El hecho de que la oscuridad fuera una condición necesaria para la floración del "Flos roboris revivificans" contribuyó a la tensión, ya que significaba que la División tendría que enfrentarse a un espacio cerrado, probablemente estrecho y con poca visibilidad, el escenario perfecto para una emboscada o para una concentración más densa de esa enigmática fuerza capaz de curar o envenenar.

Para seguir adelante, tenían que saber adónde ir. Si ajustaban la vista más allá del desorden inmediato de lonas rotas, estructuras volcadas y cadáveres amontonados, podían ver algo que hasta entonces había pasado casi desapercibido bajo la sombra proyectada por la última carpa destruida del campamento. Tras aquella retorcida acumulación de lona y palos, se abría un pequeño sendero de tierra, estrecho pero visible, por el que se había apartado el follaje con cierta regularidad y no sólo esporádicamente. Había zonas de tierra prensada de forma irregular y con bastantes huellas de pies humanos, unas muy marcadas y otras más desdibujadas a causa de la humedad constante del medio. No se trataba de meros rastros de exploración, sino de una marcha casi recurrente que hablaba de frecuentes desplazamientos de ida y vuelta. Podían concluir que el campamento no era un punto aislado, sino una base de operaciones. Si levantaban la vista por la línea natural de la senda, entre altos troncos y arbustos de hojas amplias y brillantes, podían ver a lo lejos un hueco negro en la roca. Una cueva de entrada discreta y semioculta tras matorrales espesos y enredaderas, colgadas de forma natural, como si la propia isla intentase ocultar su presencia. No era un accidente monumental ni majestuoso, pero sí amplio para permitir que bastantes personas entrasen en él sin estorbo. La sombra que despedía parecía absorber la luz circundante y aportaba un espectro de contraste inquietante con la exuberancia del verde. La División 86 no había instalado allí su campamento por casualidad, sino porque se encontraba en las proximidades de su objetivo. Trabajaban en la cueva y volvían al campamento, y repetían el ciclo. La proximidad explicaba, a la vez, la profusión de huellas y la aparente inicial regularidad anterior al desastre. La negra boca de la cueva no ofrecía respuestas fáciles, pero sí coherentes con lo que llevaban hasta el momento.

Resumen


Situación de Kibai


Próximo turno
[Imagen: oSgdXs8.png]
Alas Negras
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RE: El tesoro de Little Garden [Aventura T4] [Presente Absoluto] - por Kenzo D. Fujiwara - 26-02-2026, 05:39 AM

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