El tesoro de Little Garden [Aventura T4] [Presente Absoluto]
#36
El bueno de Stroud fue el primero en aceptar cuando la orden de la capitana Trixxie se quedó en el aire como un juramento al que no se le puede fallar. No hubo dudas, la misión estaba clara y había que ponerse a trabajar. Rápidamente, el comandante se puso a analizar el terreno con aquella precisión analítica que le había dado la experiencia, y comenzó su marcha por aquel camino en el que la División 86 había dejado sus huellas. La formación que seguirían era la que llevaban siguiendo desde el principio de la misión. El comandante Stroud iría en cabeza, asumiendo el riesgo y marcando el ritmo. Tras él, Kibai y Moja irían analizando con su olfato, vista y oido privilegiados, y por último, cerrando la formación, Bertram, con su fría paciencia de cazador. No hubo discursos motivacionales ni charla, solo miradas de comprensión. Tras prepararse, Kibai ordenó a sus insectos que se adelantaran una vez llegaran a la cueva, y tras adelantar a Stroud, formaron una avanzada zumbante que sin dudarlo un segundo, se adentraron en la penumbra, y tras ellas, la División 60 se adentró en la cueva, dejando atrás la luz del exterior.

Apenas cruzaron el umbral de la cueva, pudieron notar como el aire cambió. La humedad se volvió más densa, impregnada con un olor como a tierra con algo artificial, casi metálico. Y como una descarga eléctrica, la información llegó a Kibai gracias a sus insectos en avanzadilla. Había gente dentro, no un grupo extremadamente numeroso, pero si mediano, entre nueve y diez persona, distribuidas en un espacio más amplio al fondo de aquel túnel. Tanto Kibai como Moja, que poseían unos sentidos más agudos que el resto, podían distinguir aquellos sonidos. Un sonido constante, rítmico, como el de una aspiradora que observa algo con cierta insistencia. Eso no podía ser natural. Eso era artificial. A medida que avanzaban, aquella oscuridad se fue disipando en una claridad natural. Era algo extraño. Una mezcla entre lo natural y lo artificial. Los dos minks también podían divisar algunas siluetas, manos manipulando herramientas y cuerpos que se desplazaban de un lado a otro. Las voces, por otro lado, comenzaron a escucharse con un poco más de claridad. Se escuchaban algunas ordenes breves, comentarios prácticos y algunas frases de bromas entre compañeros.

Finalmente, cuando dejaron aquel último tramo del túnel, la cueva se pudo abrir ante ellos en una cámara gigantesca que parecía latir con vida propia y contradictoria. El techo se alzaba en una bóveda completamente irregular, y en uno de sus extremos se podía ver una abertura natural que permitía la entrada de luz natural. Si no hubiese gente, probablemente sería un sitio completamente mágico, pero en ese momento parecía un laboratorio improvisado. En el centro de aquel lugar, había un manantial de agua clara. Las paredes, cubiertas de raices y salientes completamente mojados, estaban llenas por unas flores moradas que colgadas de hiedra viva, o eso era lo que debía de haber. Ahora las paredes estaban completamente vacías, con algunos aparatos electrónicos incrustados en la pared. Lo que podría haber sido una postal de ensueño, era una imagen para olvidar. Y los culpables de aquellos hechos, eran los que estaban allí. Se podían ver a ocho personas que trabajaban con disciplina, llevando mascarillas que se ajustaban a la cara y una especie de mochila transparente adherida a su espalda. Desde cada depósito, se podía ver como salía un tubo flexible que terminaba en una boquilla de succión del que salía aquel zumbido que habían escuchado anteriormente.

Imagen del lugar


Y sentado sobre una de las rocas que sobresalían y se elevaban, se podía ver a un hombre, de porte relajado y presencia completamente firme que revisaba unos mapas que estaban desplegados sobre sus rodillas. No parecía ser un simple trabajador, sino que se notaba que era el que mandaba. Fue él, quien sin necesidad de sobresaltos ni gritos, percibió la llegada de la División 60. Sin alzar la vista de aquellos mapas, levantó la mano izquierda con cierta parsimonia, y cerrando la mano, los ocho hombres pararon su actividad.-Chicos… ¿Es que nadie se ha dado cuenta de que hay más gente por aquí de la que debería?- Anunció, con un tono cansado. Suspiró profundamente y levantó la cabeza, mirando a uno de sus chicos. -Eh, Jonh. ¿Dónde están Lornie y Doug? ¿No deberían estar vigilando la entrada?- Aquella pregunta se quedó flotando en el aire, ya que nadie respondió. Bufó de cansancio y se levantó. Guardó sus mapas en su bolsillo trasero del pantalón y se llevó la mano a la sien izquierda, presionando con los dedos índice y corazón. -En fin, chicos, recojan todo y váyanse ya de aquí. Depositen las cajas en el barco, avisen al equipo de defensa y vayan zarpando. Yo me encargaré de nuestros invitados.-

El hombre misterioso


Los trabajadores de mochilas transparentes, ni se atrevieron a discutir. Sin ni un solo atisbo de vacilación, aquellos hombres acataron las ordenes. Apagaron los dispositivos y comenzaron a cargar las cajas repletas de flores con movimientos rápidos y coordinados haciendo una cadena hasta que las cajas se perdían de vista. Finalmente, uno a uno comenzaron a desaparecer los trabajadores, dejando atrás solo el eco de sus pasos. Mientras tanto, el hombre de los mapas comenzó a dirigirse hacia donde estaba la División 60 con pasos tranquilos, completamente despreocupados, hasta detenerse y quedarse a unos quince metros de ellos. Mostraba una postura relajada. -Hola, muy buenas. ¿En qué puedo ayudarles? ¿Se han extraviado? ¡Pero pueden salir de su escondite, eh! Tienen que volver sobre sus pies, aquí no hay nada que les interese.- Su voz parecía suave y amable, aunque se podía notar cierta burla en su tono. Aunque no lo pareciera, no había nada de hospitalidad en sus ojos, simplemente quietud, o evaluación. Aquel hombre, no parecía nervioso por la superioridad numérica que había cedido al enviar a sus trabajadores afuera. Todo lo contrario, actuaba con mucha más seguridad, como quien ha simplificado el tablero de juego para disfrutar de la partida.

Resumen


Situación de Kibai


Próximo turno
[Imagen: oSgdXs8.png]
Alas Negras
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RE: El tesoro de Little Garden [Aventura T4] [Presente Absoluto] - por Kenzo D. Fujiwara - 01-03-2026, 03:38 AM

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