17-03-2026, 11:27 AM
(Última modificación: 17-03-2026, 11:29 AM por Kenzo D. Fujiwara.)
La embestida de aquellos dinosaurios había sido completamente brutal, una continua marea de colmillos, coletazos y arañazos que estaba diseñada únicamente para aplastar a cualquiera que osara resistirse. Sin embargo, la División 60 no era un grupo que habían improvisado las altas esferas de la marina, ni un grupo que dependieran de su fuerza individual. Eran un equipo perfectamente balanceado. Y en ese momento, la diferencia se volvió decisiva. Ninguno de ellos retrocedió ante la carga, sino que avanzaron hacia adelante, sin ningún tipo de miedo. Kibai con su fiereza digna de una bestia, Moja con la agilidad con la que se mueve un depredador, Stroud con esa calma que solo los buenos líderes tienen, y Bertram desde la retaguardia con aquella precisión quirúrgica. Lo que podría haber sido un caos completamente descontrolado, se volvió en un ejercicio para controlar la situación, donde cada uno de los marines parecía anticipar los movimientos de los rivales. Los dinosaurios, por su parte, aunque eran feroces y estaban muy bien entrenados, parecían estar un nivel inferior a la división, y por ello, uno a uno, fueron cayendo ante las garras del equipo. Sin embargo, el tiempo que tomó derrotarlos, fue suficiente para que aquel tipo, Wasow, huyera del lugar sin dejar ninguna pista, llevándose el resto de las flores y dejando tras de sí aquella traición que fue sellada con sangre.
El eco de la batalla se fue disipando lentamente, como si la cueva en la que habían acabado tomara el último aliento de violencia. Donde antes había rugidos, pisadas atronadoras y un choque constante de cuerpos, ahora solo quedaba el sonido del aire y del agua filtrándose entre las rocas. La desolación era lo que inundaba el lugar. Los veinticuatro cuerpos de los dinosaurios yacían esparcidos en distintas posiciones, algunos aún las fauces abiertas, otros con las extremidades retorcidas en posturas antinaturales. Sus escamas rojizas, que bajo la luz parecían vibrar con ferocidad, ahora se veían apagadas, sin intensidad, sin intimidar. El aire olía a tierra batida, a humedad y a hierro. Sólo había vacío. Ninguna flor, ningún rastro, ningún documento. Sin embargo, si afinaban los ojos, entre unas rocas cercanas a una de las paredes cubiertas de raices secas, apareció una caja. Era una caja, donde se podía leer la palabra "Elixir". Al abrirla, se podían ver unas diez botellitas de cristal, colocadas cuidadosamnte en su interior. Cada una contenía un líquido de tono lila, casi brillante bajo la luz filtrada. Había también dentro de aquella caja, unos documentos donde se podía entender que eran la cura para aquella enfermedad que había afectado a los animales de la isla. Parecía ser la División 84 pretendía ayudar a la fauna del lugar, pero no pudieron llegar a cumplir el objetivo.
Después de unas horas en el lugar, investigando la cueva y los alrededores, no encontraron nada más en aquel lugar. Todo parecía estar preparado para huir en caso de que a la tripulación de Wasow los pillaran infraganti. Sin embargo, aquella trama parecía ser mucho más profunda de lo que se podía pensar, aunque con las pistas que tenían, tenían que seguir adelante para ir recopilando más información. Eventualmente, Stroud y la capitana Trixxie se pusieron en contacto para poner al día a la base marina. La mujer marina, tras escuchar el informe de Stroud, felicitó al equipo por el trabajo realizado, reconociendoles no solo la eficacia en combate, sino su capacidad para adaptarse a cualquier situación que podía surgir durante la misión. Se podía sentir que en sus palabras había un tono de orgullo sincero, como el de alguien que observa como un niño va creciendo poco a poco. La capitana Trixxie les dijo que la traición de Wasow no era algo que tomarse a la ligera, que tratar de desenmascararlo suponía un paso importante para comprender que era lo que estaba ocurriendo realmente, y que le caería todo el peso de la justicia. Y más allá de la felicitación, les pidió que continuaran avanzando, que no se detuvieran en aquel punto muerto y que siguieran creciendo como hasta ahora. Aquello no era más que el comienzo. Finalmente, les añadió que en cuanto dispusiera de más información, se la haría llegar tan rápido como le fuera posible. Tras esa misión, la confianza de la marina en ellos era mucho mayor, así que eso era motivo suficiente para seguir creciendo con mucha más motivación.
El eco de la batalla se fue disipando lentamente, como si la cueva en la que habían acabado tomara el último aliento de violencia. Donde antes había rugidos, pisadas atronadoras y un choque constante de cuerpos, ahora solo quedaba el sonido del aire y del agua filtrándose entre las rocas. La desolación era lo que inundaba el lugar. Los veinticuatro cuerpos de los dinosaurios yacían esparcidos en distintas posiciones, algunos aún las fauces abiertas, otros con las extremidades retorcidas en posturas antinaturales. Sus escamas rojizas, que bajo la luz parecían vibrar con ferocidad, ahora se veían apagadas, sin intensidad, sin intimidar. El aire olía a tierra batida, a humedad y a hierro. Sólo había vacío. Ninguna flor, ningún rastro, ningún documento. Sin embargo, si afinaban los ojos, entre unas rocas cercanas a una de las paredes cubiertas de raices secas, apareció una caja. Era una caja, donde se podía leer la palabra "Elixir". Al abrirla, se podían ver unas diez botellitas de cristal, colocadas cuidadosamnte en su interior. Cada una contenía un líquido de tono lila, casi brillante bajo la luz filtrada. Había también dentro de aquella caja, unos documentos donde se podía entender que eran la cura para aquella enfermedad que había afectado a los animales de la isla. Parecía ser la División 84 pretendía ayudar a la fauna del lugar, pero no pudieron llegar a cumplir el objetivo.
Después de unas horas en el lugar, investigando la cueva y los alrededores, no encontraron nada más en aquel lugar. Todo parecía estar preparado para huir en caso de que a la tripulación de Wasow los pillaran infraganti. Sin embargo, aquella trama parecía ser mucho más profunda de lo que se podía pensar, aunque con las pistas que tenían, tenían que seguir adelante para ir recopilando más información. Eventualmente, Stroud y la capitana Trixxie se pusieron en contacto para poner al día a la base marina. La mujer marina, tras escuchar el informe de Stroud, felicitó al equipo por el trabajo realizado, reconociendoles no solo la eficacia en combate, sino su capacidad para adaptarse a cualquier situación que podía surgir durante la misión. Se podía sentir que en sus palabras había un tono de orgullo sincero, como el de alguien que observa como un niño va creciendo poco a poco. La capitana Trixxie les dijo que la traición de Wasow no era algo que tomarse a la ligera, que tratar de desenmascararlo suponía un paso importante para comprender que era lo que estaba ocurriendo realmente, y que le caería todo el peso de la justicia. Y más allá de la felicitación, les pidió que continuaran avanzando, que no se detuvieran en aquel punto muerto y que siguieran creciendo como hasta ahora. Aquello no era más que el comienzo. Finalmente, les añadió que en cuanto dispusiera de más información, se la haría llegar tan rápido como le fuera posible. Tras esa misión, la confianza de la marina en ellos era mucho mayor, así que eso era motivo suficiente para seguir creciendo con mucha más motivación.
Resumen
Situación de Kibai
INFO
![[Imagen: oSgdXs8.png]](https://imgur.com/oSgdXs8.png)
Alas Negras
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