Las orillas de la historia del mundo continúan oscilando en su vaivén. Los mecanismos que la mueven no bailan al son de los que la estudian, sino al compás de quienes la hacen danzar en su interés. El mundo se oscurece, inmerso en la antítesis constante entre la corrupción del Gobierno Mundial y el caos de los piratas. Y en esa penumbra, una luz se debe alzar: la llama de la Revolución.
Sin prisa pero sin pausa, la Armada Revolucionaria por la Liberación del Pueblo consigue aunar más afines a su causa en todos los rincones del ancho mundo tras años de lucha y preparación. En un sinnúmero de rincones, en una miríada de islas, cada vez más adeptos parecen sumarse a las filas del Ejército Revolucionario, tal vez por interés, o tal vez por genuina implicación en su noble tarea. Pero lo cierto es que poco a poco, grano a grano y persona a persona, la marea de la revolución ha empezado a conformarse como una ola creciente y ya significante como para ignorarla más. Y es entonces cuando la primera prueba de fuego para los Revolucionarios llega en forma de una convocatoria sin precedentes. Una reunión para ver quién estaba comprometido con la causa y quién no.
Hace escasas semanas, el famoso Alhen Geouis, una de las dos manos de la revolución y por tanto una de las dos personas que reciben órdenes directas de la suprema comandante, Elisabeth D. Kaiten, y uno de los miembros más importantes de la Revolución por ende, acompañado de todo su séquito, hacía acto de presencia en el Nuevo Mundo, en el Reino Mogaro, para traer interesantes noticias a quienes habían portado la antorcha revolucionaria en aquella isla, el Gran Líder Kisuke Kageyama y el Mariscal Max D. Bambú. Lo allí ocurrido y hablado quedará entre ellos, claro, pero una cosa quedó más que clara: era la hora de que el Ejército Revolucionario comenzase a poner sus piezas sobre el tablero.
Baltigo sería el lugar designado para, en palabras del propio Alhen, desatar un incendio que el Gobierno Mundial no pudiese apagar. Allí, todos los Revolucionarios del mundo estarían convocados para asistir a la Primera Asamblea de la Liberación, en la que se esperaba a la flor y nata del ejército revolucionario, dirigida en persona por la Suprema Comandante de la Revolución. Había llegado el momento.
Nota informativa:
El evento de facción La llama de la Revolución empezará el día 28 de mayo (miércoles), hora por determinar. Se os notificará a todos por los medios pertinentes.
Los plazos para inscribirse finalizarán el día 27 de mayo a las 23:59 (hora peninsular española). Toda inscripción superior a esa fecha y hora será invalidada.
Este es un evento de facción, por lo que solo estará disponible su inscripción para quienes formen parte de la facción Revolucionarios. Y se recomienda a TODOS los miembros acudir, pues esto los hará parte del lore troncal del foro.
Pueden inscribirse todos los Revolucionarios que dispongan de una ficha aprobada a día de hoy, 25 de mayo de 2026, independientemente de dónde se encuentren. La administración se encargará de solventar los posibles problemas de transporte que puedan haber, mediante recursos narrativos.
Por lo dicho en el punto anterior, todos los participantes que no cuenten con una manera propia de llegar hasta la isla encontrarán una manera de llegar hasta el lugar del evento, que correrá de mano de la administración.
Recordamos que por norma general en los eventos hay riesgo real de mortalidad. Aunque este evento no es en absoluto peligroso de por sí, cabe la posibilidad de que si alguien comete errores serios contra las guías, o alguien por su propio rol y decisiones se mete en una situación perjudicial para su personaje, es responsable de sí mismo a todos los aspectos.
En el Staff no nos hacemos responsables de que un usuario mate a otro, o de que alguien lleve a su personaje a un destino o una trama desfavorable. Todos sois responsables de vuestros propios personajes, y con vuestra actitud y decisiones, por extensión, de los de vuestro grupo.
Se debe tener el Presente Absoluto libre para ese momento, se recomienda no ocupar ese tipo de tema desde la inscripción al evento en adelante para asegurarse el cupo. Si se tiene un tema abierto en Presente Absoluto para entonces, se ignorará la inscripción al evento y esa persona no participará en este.
Costas de Baltigo
Corriente Daiya, Grand Line
25 de invierno, año 17
22:09, noche
Parecía una noche como cualquier otra, en la que la luna se alzaba sobre las arenas blanquecinas de Baltigo y la espuma pálida golpeaba contra los acantilados de la isla. Excepto que no era una noche cualquiera, en absoluto, sino una de esas noches que hacen historia. La isla estaba escasamente iluminada, con solo algunas antorchas aquí y allá, pero no hacía falta más. Bajo las estrellas, la isla blanca parecía refulgir por sí misma, reflejando toda luz, por pequeña que fuese, en mitad de la oscuridad que devoraba el Grand Line. Baltigo brillaba con la luz de la esperanza.
El viento soplaba acorde, como si fuese consciente de lo fundamental de aquella velada, con tranquila firmeza, de forma predecible. Las olas producían sonidos extraños al introducirse en las pequeñas calas y entre las grietas de las rocas, llenando pequeñas oquedades. El mismo aire parecía contener tanta sal que uno podría agarrarla con la mano. Frente las recortadas costas de Baltigo, rocosas y repletas de acantilados que se abrían al mar como grandes muelas, una multitud de insospechadas embarcaciones procedentes de todos los lugares del mundo se abría paso entre las olas, de camino a la que había sido bautizada como la Primera Asamblea de la Revolución, una histórica reunión de primer nivel que prometía sacudir los cimientos del mundo mismo.
Lo cierto, claro, es que vosotros aún no teníais ni idea de qué estaba ocurriendo, y ni siquiera teníais muy claro qué hacíais de camino a Baltigo, y esa era precisamente la intención de quienes habían convocado esta Asamblea: si nadie sabía qué estaba ocurriendo, nadie podía irse de la lengua tampoco. El Ejército Revolucionario, desde sus inicios, se había movido en la clandestinidad, empleando los recursos necesarios en mantener secretas sus operaciones y sus movimientos, lejos de cualquier posible ojo indiscreto. Sus líderes eran bien conscientes de que un paso en falso podía suponer la caída en picado de su causa. Sin embargo, la histórica operación que habían puesto en marcha en aquella ocasión no tenía precedentes: la movilización implicaba a multitud de miembros de la Revolución procedentes de todas las esquinas del ancho mundo, y algo como aquello no se hacía con facilidad, sobre todo si uno quería discreción.
Si bien seguía sin estar claro exactamente qué pasaba allí, las indicaciones que habíais recibido en los días previos no habían ayudado: habían sido escasas y, comprensiblemente, crípticas. Cada uno de vosotros, cada uno de los miembros de la Armada Revolucionaria por la Liberación del Pueblo, había recibido algún extraño mensaje por todo tipo de medios: una rápida (e irrastreable) llamada de Den Den Mushi con una voz distorsionada que no había dejado lugar a réplica, una carta entregada por algún mensajero que no tenía ni idea de lo que estaba llevando, una simple nota dejada en vuestros aposentos... Todos, sin excepción, se habían limitado a indicaros que la causa requería de vuestra presencia en Baltigo, y os habría dado indicaciones de qué embarcación tomar y cómo la identificaríais. Ellos se habrían encargado del resto, confiando en que no fallaseis en vuestro compromiso y vuestra lealtad.
Y el plan del Ejército Revolucionario, que había hecho uso de considerables fondos y de toda una red de infiltrados y simpatizantes de confianza, parecía haber salido a pedir de boca. A medida que os aproximabais a la isla, ocultos en vuestros navíos, pudisteis percibir cómo vuestros Den Den Mushi simplemente parecían dejar de funcionar, pasando a emitir un sonido meramente estático. Era evidente que se habían adoptado medidas de seguridad más que contundentes, lo cual daba fe del calibre de lo que estaba por tener lugar, y del secretismo que toda aquel asunto exigía para los líderes de la Revolución. La mayoría de los Revolucionarios que habían puesto camino a Baltigo llegaban en embarcaciones de lo más variopintas, que se volvían más visibles para las demás a medida que todas se aproximaban para converger en la isla. Barcos pesqueros, balleneros, navíos dedicados al transporte de vino y de cerámicas, cargueros plagados de fruta, barcos de inspección comercial, carboneros... Todas ellas, embarcaciones de las que nadie sospecharía, y cuyo propósito secreto era el mismo: llevaros a todos de forma segura hasta Baltigo. Y no eran simples tapaderas, o no solo: aquellos barcos cumplían con sus fuciones reales, claro, pero todos habían recibido también cuantiosos alicientes por parte de la cúpula del Ejército Revolucionario para tomar un pequeño "desvío" y dejar a un puñado de polizones como cargo oculto durante su trayecto por el Grand Line, de la forma más discreta posible. La llama de la Revolución nacía en las sombras.
Bienvenidos al evento
Este es el post de arranque del evento.
Aún os encontráis todos en vuestros medios de transporte, en los medios que se os habrán indicado en cada uno de vuestros temas de llegada, según lo aquí descrito.
Este viaje se ha producido durante varios días y se ha dado en completa clandestinidad.
No deberéis responder por el momento en este tema. Después de este post se os proveerá con links a vuestros correspondientes temas, en los que, ahí sí, podréis postear ciñéndoos al tiempo indicado por el narrador.
No hay vuelta atrás. Os recomendamos, como siempre, leer el primer spoiler del tema y, con él, asumir que este es un evento oficial y no una aventura cualquiera al uso.