[EVENTO FACCIÓN - REV.] La llama de la Revolución [Llegada desde Nuevo Mundo]
#2
El viaje comenzó con una cierta tristeza cuando el panda se enteró de que debían dejar atrás el Grand Prix. Acostumbrado a viajar en el taurino navío, Don Bambú se sintió incómodo las primeras noches en el opulento galeón de Alhen Geouis. Y no es que el mariscal no gozase de todas las comodidades, sino que gozaba de demasiadas. Desayunaba exóticas frutas y cenaba deliciosos estofados. Dormía en una cama con un colchón tal que casi le parecía, cuando cerraba los ojos, que se encontraba entre algodones perfumados con jazmín y lavanda, ya que le cambiaban las sábanas todos los días. Incluso tenía a su disposición una serie de libros raros e interesantes para cuando quisiera invertir en ocio todo el tiempo libre del que disponía. Después de una tarde entera devorando un tratado relativamente preciso acerca de las fuerzas espirituales que uno podría asociar con los hakis armadura y observación en su estado más débil, tuvo que dejar el libro para salir a cubierta a dar una vuelta y que le diera el aire. No es que le agobiase su camarote, sino que le angustiaba no tener nada que hacer. No tener que formar todas las mañanas con el resto de reclutas. A pesar de todo se dejó llevar, porque ¿qué otra cosa iba a hacer? Estaba viajando en el barco de uno de los cargos más importantes de la Revolución hacia una isla ya conocida para reunirse en absoluto secreto que la flor y nata del Ejército.

Una noche del 25 de invierno, muy cerca ya de las próxima luna llena, el Yoru's Paradox avistó en la distancia el terruño rocoso y polvoriento que era Báltigo. Nunca fue la isla más bonita, pero el hecho de que estuviera controlada por el Ejército Revolucionario le otorgaba un atractivo que nunca tendrían las islas más bonitas del mundo. Ni siquiera Skypiea. Aquella noche, como la discreción corría enteramente a cargo de la excelente navegación de la Mano del Ejército, Don Bambú se encontraba en la cubierta. Llevaba un grueso abrigo que contrarrestaba en la medida de lo posible el frío de Báltigo en esta época del año. Su aliento se convertía en vaho tan pronto como salía de la boca. El olor a salitre inundaba sus fosas nasales y el sonido de las olas rompiendo contra las todavía lejanas rocas de Báltigo le llegaba como un estruendo. Pero había otro sonido en el ambiente, uno que le resultaba extraño. De su bolsillo derecho empezó a emanar una suerte de ruido blanco constante. Sacó los dos den den mushis que llevaba guardados, el blanco y el normal, y ambos tenían los ojos en blanco y la boca abierta. Algo en la isla parecía estar perturbando la señal con la que se comunicaban aquellos extraños caracoles. Con su dedo pulgar hizo que los caracoles cerrasen la boca, lo cual provocó que cerrasen también los ojos, ahogando el ruido que producían. Si por algún motivo aparecía el enemigo, por lo menos no tendrían forma de coordinarse con los caracoles.

Mientras el galeón se abría paso hasta Báltigo, Don Bambú se quedó mirando la luna en casi todo su esplendor. Hacía tanto tiempo que no se transformaba para luchar que casi había olvidado cómo era. La última vez, hacía ya unos cuantos años y no demasiado lejos de Báltigo, les dieron una terrorífica paliza a Kisuke, Zorak y él. La fría luz lunar le permitía ver incluso en la distancia cómo a la isla se acercaban cada vez más y más barcos. La tónica general del transporte era la de la mercancía de distinta clase, pero el panda no se aventuró a adivinar a qué se dedicaba cada navío desde la distancia porque poco importaban las tapaderas que empleasen sus camaradas. Allí dentro, escondidos en sus bodegas, camarotes y almacenes, viajaban sus aliados.

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RE: [EVENTO FACCIÓN - REV.] La llama de la Revolución [Llegada desde Nuevo Mundo] - por Max D. Bambú - 28-05-2026, 08:31 PM

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