14-08-2023, 05:42 PM
Existía la palabra perfecta para describir Villa Syrup, un termino preciso que aunaba todas y cada una de sus características: campestre. Además de por el abrupto paisaje, los frondosos bosques y los caminos de tierra, daba la sensación de que, en comparación con otras islas en las que había estado, a penas estaba habitada. Tras pasar por un aserradero en activo, una pequeña granja y diversas casas desperdigadas por el campo, logré llegar a una de las calles principales de la villa. Debido a la avanzada hora, los mercaderes se encontraban desmontando sus puestos, dando por finalizada su jornada laboral. Los niños jugaban con la pelota, sorteando a duras penas a las ancianas que los miraban con una perfecta mezcla de desaprobación y alegría. Había bastante gente por la calle y, ya fuese algo habitual o debido al inminente espectáculo, iba a intentar obtener algo de información.
- ¿Una mujer extraña? Ahora mismo no sé a quién te refieres, joven -pregunté a un anciano sentado en uno de los bancos del parque, próximos a la zona del mercado. El señor gustaba de mirar cómo montaban y desmontaban los puestos cada día, como si fuese la cosa más entretenida del mundo- Uy, ¿no eres el de los carteles?
- Sí, hay una chica un poco extraña que pasa todos los días por aquí. Creo que su nombre empieza por "J"-replicó uno de los mercaderes, ya con todas sus pertenencias empaquetadas y dispuesto a volver a casa- Es un pueblo pequeño, pero veo a tanta gente a lo largo del día que me cuesta recordar a todas las personas.
- Parece un pajarito -dijo una niña reprendida por su madre ante tal extraño comentario- No le hagas caso, los niños tienen demasiada imaginación -acto seguido, extrajo un pequeño trozo de hoja de la pequeña mochila de su hija y un bolígrafo- ¿Podrías firmarme un autógrafo?
- Lo siento, es que llevo poco tiempo viviendo aquí -respondió una chica bastante joven, con su rizado pelo embutido dentro de un sombrero de paja desgastado- Aunque ahora que lo mencionas, nunca había visto a una chica… así, ¿sabes?
- Siempre va con ese perro. Parece adorable, pero es acercarle la mano y morderte -farfulló un señor que paseaba por la zona. Señalaba su antebrazo, cómo si aquel perro le hubiese mordido segundos antes- Ese condenado chucho.
Todo el mundo parecía referirse a la misma persona, a una chica de apariencia poco común y a un perro con malas pulgas, pero nada de eso encajaba con el perfil de Caroline. Habían pasado ya un par de años desde su desaparición, pero la presencia de cartas en su buzón me daba a entender que la gente del pueblo podría haber llegado a conocerla. ¿Se trataría de ella? ¿Tal vez hubiese cambiado de apariencia para vivir en el anonimato? Nada de todo aquello encajaba, y sentía que estaba dando vueltas sin encontrar un camino fijo por el que avanzar; al fin y al cabo, no era detective y pretendía seguir un rastro diluido por el tiempo.- Por ahora no puedo hacer nada más -pensé mientras miraba hacia el sol. Sus rayos se estaban extinguiendo y eso solo podía significar una cosa: debía acudir a la plaza y prepararme, puesto que el espectáculo estaba a punto de comenzar. Con paso acelerado y frente a la mirada de decenas de curiosos, bajé por la calle de los puestos hasta alcanzar la plaza, punto en el cual habían alzado el escenario que aquella noche me vería brillar. En la parte trasera, una improvisada caseta hacia de las de camerino y, en su interior, un impaciente Frank esperaba ansioso la llegada de su artista.
![[Imagen: rvCfBMF.png]](https://imgur.com/rvCfBMF.png)
