13-06-2026, 09:46 PM
Kisuke se relajó un tanto ante la respuesta del joven mink. Apoyó su mano en la empuñadura de su katana mientras escuchaba al muchacho con gesto de aprobación. Parecía que lo tenía presente, que sabía bien lo que implicaba estar allí, y, su discurso anterior, se debía a su soledad y a su personalidad apasionada. Eso eran cosas más sencillas de corregir y con la actitud adecuada, no cabía duda que iba a lograr hacerse un hueco en la Armada Revolucionaria.
-Bien, eso es bueno que lo entiendas. Las palabras están bien, ayudan a reforzar nuestra convicción, pero si no van acompañadas de acciones, esas palabras son arrastradas por el viento y se disipan.
Parecía realmente consciente de aquello que le había dicho sobre no tratar de hacer todo solo, que se rodease de compañeros que le valorasen y que el los valorase, gente para apoyarse y para remar todos juntos. Al final aunque uno tenga mucho poder individual, si no tiene compañeros con quien compartir, la causa se diluye y se vuelve algo basado en el ego, en uno mismo, y la Revolución lo que busca es, por encima de todo, libertad e igualdad para todo el mundo, con lo que no es algo que pueda hacer una sola persona.
-Eso es, la base de cualquier revolución contra un sistema opresor siempre va a ser la lucha colectiva, porque los que ejercen el poder y oprimen al pueblo siempre van a ser menos en cantidad que los oprimidos, por lo que hay que conseguir que la gente despierte y aspiren a mejorar sus vidas.
Hizo una pequeña pausa.
-También es cierto que no todos tienen el poder para luchar, por eso es importante que los que si lo tenemos nos unamos y organicemos para ir juntos en la misma dirección. Y de ahí el motivo de esta reunión en Báltigo, ¿entiendes?
Se rascó la cabeza reflexionando. No estaba seguro de si sería la mejor de las ideas, pero teniendo en cuenta de que venían del mismo mar, podría ser una buena idea. Quizá aquellos jóvenes y tiernos brotes pudieran hacer la diferencia en el futuro por lo que, como Comandante, también era su deber que fuesen por el camino correcto y ser una guía en cierto sentido para ellos.
-Precisamente ayer, conocí a un chaval que puede que te interese conocer. Le pasa un poco como a ti y necesitaba rodearse de gente, así que podéis hablar para ver si quizá te interesase unirte a él y colaborar par hacer crecer la llama de la revolución en el South.
De nuevo hizo una pausa para que el joven sopesase las palabras que le acababa de decir.
-Su nombre es Kasui, y es un chiquillo un tanto introvertido y cerrado, puede que tu fogosidad y pasión le ayude a abrirse más y superar eso... Así como su manera de ser más calmada también te ayudará a ti a no ser tan brusco y sofocante... ¿No crees que podríais combinar y complementaros muy bien?
Kisuke tenía la esperanza de estar haciendo lo correcto, y creía que aquellas dos jóvenes promesas podrían ayudarse mucho mutuamente.
-Bien, eso es bueno que lo entiendas. Las palabras están bien, ayudan a reforzar nuestra convicción, pero si no van acompañadas de acciones, esas palabras son arrastradas por el viento y se disipan.
Parecía realmente consciente de aquello que le había dicho sobre no tratar de hacer todo solo, que se rodease de compañeros que le valorasen y que el los valorase, gente para apoyarse y para remar todos juntos. Al final aunque uno tenga mucho poder individual, si no tiene compañeros con quien compartir, la causa se diluye y se vuelve algo basado en el ego, en uno mismo, y la Revolución lo que busca es, por encima de todo, libertad e igualdad para todo el mundo, con lo que no es algo que pueda hacer una sola persona.
-Eso es, la base de cualquier revolución contra un sistema opresor siempre va a ser la lucha colectiva, porque los que ejercen el poder y oprimen al pueblo siempre van a ser menos en cantidad que los oprimidos, por lo que hay que conseguir que la gente despierte y aspiren a mejorar sus vidas.
Hizo una pequeña pausa.
-También es cierto que no todos tienen el poder para luchar, por eso es importante que los que si lo tenemos nos unamos y organicemos para ir juntos en la misma dirección. Y de ahí el motivo de esta reunión en Báltigo, ¿entiendes?
Se rascó la cabeza reflexionando. No estaba seguro de si sería la mejor de las ideas, pero teniendo en cuenta de que venían del mismo mar, podría ser una buena idea. Quizá aquellos jóvenes y tiernos brotes pudieran hacer la diferencia en el futuro por lo que, como Comandante, también era su deber que fuesen por el camino correcto y ser una guía en cierto sentido para ellos.
-Precisamente ayer, conocí a un chaval que puede que te interese conocer. Le pasa un poco como a ti y necesitaba rodearse de gente, así que podéis hablar para ver si quizá te interesase unirte a él y colaborar par hacer crecer la llama de la revolución en el South.
De nuevo hizo una pausa para que el joven sopesase las palabras que le acababa de decir.
-Su nombre es Kasui, y es un chiquillo un tanto introvertido y cerrado, puede que tu fogosidad y pasión le ayude a abrirse más y superar eso... Así como su manera de ser más calmada también te ayudará a ti a no ser tan brusco y sofocante... ¿No crees que podríais combinar y complementaros muy bien?
Kisuke tenía la esperanza de estar haciendo lo correcto, y creía que aquellas dos jóvenes promesas podrían ayudarse mucho mutuamente.
