15-08-2023, 01:35 PM
De camino a la plaza del pueblo pude darme cuenta de que la luz del sol ya había perdido mucha fuerza. Las sombras se alargaban gradualmente envolviendo los árboles y las casas que me iba encontrando. El Capitan Barks no perdía la ocasión de olfatear el camino y marcar territorios. De vez en cuando me buscaba con la mirada para asegurarse de que no me había perdido.
A medida que me acercaba a la zona más concurrida del pueblo la oscuridad cedía ante la luz y, poco a poco, los contornos del paisaje se volvían más definidos dando una sensación acogedora. El silencio se transformó en murmullos, risas y música que flotaba en el aire. Familia, amigos y vecinos se juntaban y charlaban alegremente. En uno de estos grupos pude ver a Helen, que se acercó para saludarme.
- Oh, vaya, a quién tenemos por aquí, si es Jolyne. Imagino que lo de hoy es nuevo para ti, no te agobies si te ves abrumada con tanto glamour a tu alrededor.
Recibir sus comentarios siempre era tan agradable como una coz en el estómago. -He venido porque había mucho revuelo y quería conocer a ese tal Aspros.
- ¿Conocerle? Ni en tus mejores sueños. Yo soy la presidenta de su club de fans en la isla, así que ponte a la cola.
Helen no tenía remedio. Siempre había sido muy infantil, desde que éramos pequeñas. – ¿Sí? pues una cabra tendría más glamour que tú – bromee entre risas.
Se hizo un poco la ofendida pero pronto dio paso a una de sus sonrisas burlonas que tanto me sacaban de quicio. Aunque fuera una persona presuntuosa y vanidosa, yo sabía que también tenía su lado vulnerable; ya se había mostrado así ante mí, pero no le gusta parecer débil ante de la gente. Se parecía bastante a mí en ese sentido.
-Como tú digas, la semana que viene habrá competición de lanzamiento de herradura y carrera con piernas atadas, te estaré esperando-. Disfrutaba de las competiciones con Helen, era la única que me seguía el juego hasta el punto de parecer que solo participábamos nosotras. -Te estaré esperando yo a ti-. Nos dimos la mano a modo de confirmación y me despedí de ella.
Ahora mi principal preocupación era el perro, que había estado sin hacer ruido durante mucho tiempo. Eché un vistazo rápido entre la gente y lo encontré al lado de un puesto de salchichas. Su mirada era fija, como un depredador con su presa. Conocía lo suficientemente bien los intereses del Capitan Barks como para saber que podría pasar una desgracia, así que fui a buscarle para luego acercarnos a la zona del escenario. Quería una noche tranquila y sin problemas.
