16-08-2023, 11:52 AM
Antes de que pudiera atrapar al Capitan Barks, la gente comenzó a moverse en masa hacia el escenario, lo que hizo que le perdiera la pista de nuevo. Luces de colores empezaron a parpadear y se fusionaron con una neblina llenando el escenario de un resplandor mágico. La energía y el nerviosismo eran cada vez más palpables, podía incluso distinguir indudablemente la voz de Helen llamando a Aspros junto con su séquito (imagino que también de su club de fans).
En ese momento subió el alcalde a dar la chapa con sus formalidades como de costumbre. Yo seguía buscando al condenado perro teniendo tan solo de referencia sus ladridos hasta que finalmente pasó la desgracia que me temía - ¡Ay!, ¡este perro me ha mordido! ¿se puede saber de quién es?
-Cómo no, es el perro de Jolyne. Cuando encuentre a esa cría se va a enterar. ¡Este perro es un peligro público! - No podía negar que muy amigable no era, aunque, en su defensa, era su manera de relacionarse y no lo hacía con maldad. - ¡Eh, que se lleva una de mis salchichas! ¡Atrapadle! – Iba dejando una pila de afectados a su paso, por lo que tenía que darme prisa.
Como no quería reprimendas me tapé con un mantel oscuro que había en una mesa y me lo puse a modo de capa cubriéndome también la cabeza. Cuando finalmente lo encontré, el Capitán Barks empezó a dar saltos como si de un juego se tratara y acabó escabulléndose entre los pies del público. Me metí entre la multitud a buscar al indeseable, pero fue entonces cuando Aspros se mostró en el escenario y comenzó su actuación. Me quedé completamente tiesa; el juego de luces, la música e incluso los movimientos eran completamente hipnóticos. Nunca había visto nada parecido. Me habría quedado ahí toda la actuación, pero tenía que atrapar a un perro ladrón.
Empecé a zigzaguear lentamente entre los espectadores que estaban demasiado ocupados en ver la actuación como para darse cuenta de lo que pasaba. Milagrosamente me volví a topar con él y, una vez lo tuve entre mis manos, lo escondí como pude dentro de la capa improvisada y me dispuse a salir del lugar. No quería cruzarme con los damnificados, pero tampoco sabía por dónde escapar. En ese momento me habló una voz familiar, apenas audible por el ruido.
- ¿Ya la ha vuelto a liar el perro? Vete por ese lado. Yo los distraigo, pero me debes una- Era Helen. Fue capaz de adivinar lo que había pasado en tan solo un momento. Sin dudarlo mucho fui en la dirección que me había indicado dejando atrás el tumulto de gente y pude dar por concluida mi salida. Yo solo quería una noche agradable con mi perro, no una persecución pública.
