26-12-2023, 02:40 AM
Sasha notaba una calidez muy agradable, no era como la sensación abrasadora de horas antes — ¿Esto es el cielo? — pensó al ser demasiado tranquilo para ser el infierno. La joven notó algo blando bajo su cabeza pero el resto de su cuerpo estaba sobre una superficie dura. Movió ligeramente los dedos de la mano derecha sobre la tierra y frunció el ceño, si estaba en el cielo debería estar sobre nubes y no tierra — ¿El infierno? — intentó adivinar, pero ella consideraba que era muy tranquilo para serlo. Lentamente abrió los ojos encontrándose solo oscuridad ante ella. — ¡Estoy ciega! — gritó la semioni nerviosa llevándose las manos a los ojos notando una prenda de tela que al ser retirada, la adolescente pudo ver perfectamente donde se encontraba. — Menos mal, que susto. — dijo tranquilizándose todavía estirada en el suelo.
La rubia volvió a fruncir el ceño intentando recordar lo que había pasado. Recordaba haber visto a un hombre con kanabo, lo había seguido por curiosidad, se habían pegado y ella se había muerto, o parecía que no. — ¡Estoy viva! — gritó emocionada y sorprendida mientras se incorporaba quedándose sentada con la tela en la mano derecha. La luz y el calor de una pequeña llama atrajo su atención - y haciendo que se diera cuenta que ya era de noche - pudiendo apreciar una chaqueta donde antes descansaba su cabeza y siguió la mirada hasta una bola de papel que quemaba delante de una silueta. La semioni miró fijamente al hombre mientras giraba la cabeza - hacia su lado derecho - intentando entender la situación. Estaba viva después de desmayarse y aquel hombre no le había hecho nada, o eso creía. Sasha miró hacia abajo y empezó a inspeccionar que no le faltaba nada, notó el Den Den Mushi en su bolsillo izquierdo del pantalón, las gafas de sol en el interior de su chaqueta y cuando se llevó la mano hacia arriba para buscar el mango del kanabo desde detrás de su cabeza no encontró nada. — ¡Mi kanabo! — dijo nerviosa buscando con la mirada alrededor, no se podía permitir perder su arma, suspiró de forma tranquila al encontrarlo al lado del hombre, que Sasha ahora se daba cuenta de que estaba sentado sobre su casco.
La adolescente desvió la mirada hacia el suelo, no sabía que esperar de él. Pero recordó lo que le dijo Tobías cuando apareció Aurora en el barco, que si le hubiese querido hacer algo habría aprovechado cuando estaba dormida. En cambio, le había puesto su chaqueta bajo la cabeza a modo de almohada, la tela sobre los ojos y estaba sentado como si nada. — Gracias. — dijo sin mirarle pero enseguida no pudo evitar enfadarse - apretando los puños de la rabia - había perdido contra él.
