05-01-2024, 03:42 PM
aclaración
La conversación siguió su curso, nada fuera de lo común. Una cosa que sí me llamó la atención es que Ikirami contó algo sobre el rey de los piratas, Voi D Rowned, el cual fue ejecutado en Loguetown. Algo he escuchado a lo largo de mi vida sobre ese pirata, en algunos momentos he tenido la oportunidad de saber más de él, pero a estas alturas, ya se me había olvidado lo poco que me contaron, ya que fue hace mucho tiempo. Simplemente, no comenté nada al respecto, pero lo que sí pensé es que Ikirami era una chica muy lista, con conocimiento sobre las cosas de este mundo. Con ella y con Daisen, estaríamos bien informados sobre lo que a los demás se nos pueda escapar, era un alivio contar con ellos, realmente.
Pero la conversación realmente llevó otro rumbo, el tema de los amores. Tras contarles - muy brevemente - el romance que tuve mi juventud, les dije que tenía 30 años. La "revelación" de mi edad pilló desprevenida a ambas, Ikirami casi se atraganta con la cerveza, su reacción fue acercar su cara con la mía para confirmarlo de alguna manera. En otro contexto, me hubiera impresionado o incluso hubiera dicho algo, pero para mi mala suerte, con esto pude ver una cosa: Ikirami no tolera bien el alcohol. Apenas había terminado su jarra y se la notaba completamente roja y afectada por la cerveza, no olía a alcohol suficiente todavía, desde no con una sola jarra, eso hizo que no me apartase cuando se acercó a mí, ya que el olor de momento era todavía normal, pero el carácter no podía ocultarlo, estando completamente ida, y eso no me gustaba, incluso estaba perdiendo un poco los buenos y dulces modales a la hora de hablar, alegando que llevaba 12 años sin "catar" una mujer - Una mujer no es un vino o un plato de comida - Dije mirando a la mesa. No quería sonar agresivo con mi nueva compañera, así que respiré hondo, y espere a ver si tras esto nos íbamos de allí.
A su vez, lo que más me llamó la atención es que Karl se sorprendió de la misma manera o incluso más, alegando que pensaba que tenía más de 50 años. La miré con cara confusa, pero también algo triste - ¿En... en serio pensabas eso, Karl? - Que la nueva compañera lo pensase, tenía un pase y podía llegar a entenderlo. Pero que a estas alturas Karl lo pensase, era algo que no me esperaba para nada - ¿Significa que puede que Sephiroth piense lo mismo? - Pensé dándole el último trago a mi jarra de cerveza, dejándola sobre la mesa. Entre lo de antes de Joseba, el gatito de Karl, y ahora esto, en mi cabeza rondaban muchas cosas, pero este pensamiento se vio interrumpido tras una pregunta de Ikirami, la cual decía de buscarme una mujer en el pueblo, cosa a la que Karl se sumó, la cual también empezaba a tener claros síntomas por el alcohol. Rodeando mi cuerpo con sus brazos, Ikirami quiso pedir otra ronda, yo simplemente no reaccione, solo miraba al frente, ellas estaban pasándoselo bien, pero yo no, no de esa manera, no me gusta ser el centro de atención y menos para estas cosas.
Karl le preguntó a Ikirami sobre su vida, para que ella nos contase, lo cual estaba bien para intentar llevar la conversación a otro lado y que esta tontería no fuera a más, pero, por desgracia, sé cómo actúa alguien bajo los efectos del alcohol - Maldito Spike - Fue lo que se me vino a la mente de manera fugaz. Agité la cabeza y me dirigí a mis compañeras - No hay más rondas. Se está haciendo tarde y tenemos que volver al hostal - Dije apartando mi jarra hacia el centro de la mesa - Terminad lo que os queda y nos iremos - Esto es quizás lo que echa para atrás a los que me rodean, mi comportamiento. Supuestamente, estábamos pasándolo bien y fuera de servicio, no era necesario que si yo quería irme, ellas lo hicieran. De hecho, lo hicieron, Ikirami ya llamó al camarero y le dejó el dinero para pagar las bebidas.
Giré mi cabeza al lado contrario para evitar tener contacto visual con ellas - O, si vosotras os queréis quedar, me voy yo al hostal a llevar las compras y las telas, y así podéis disfrutar y hablar de vuestras cosas - No quería ser una molestia. Estaban en su derecho de disfrutar a su manera, y tras todo lo de hoy, no quería fastidiarles el momento por mi comportamiento de hombre de 50 años. Supongo que al fin y al cabo, tenían razón en algunas cosas.
