07-01-2024, 08:22 PM
El pequeño hombrecillo a su lado miraba al horizonte y Gideon sabía que estaría pensando las siguientes palabras que iba a soltar. Gideon se había fijado en lo mucho que sopesaba todo Kevin y, aunque a otro pudiera molestarle, a ella le parecía más que bien, así podía llenar ella los vacíos, pues pese a ser bastante tímida y querer desaparecer en eventos sociales, disfrutaba de charlas largas y tendidas con quienes eran su círculo más cercano. Kevin y Siri poco a poco se habían hecho hueco en su corazón y Gideon disfrutaba de contarles anécdotas y otros datos que conociese. Sin embargo, esta vez sentía lo importante que era aquel momento para Kevin, así que se abstuvo de hacer comentarios de más. Esperó fumando a que él abriese la boca, Omi aún en su cuello olisqueando la brisa marina. Su rápido parpadeo, que a veces le parecía de lo más molesto, le venía bien por la brisa que le secaba las cuencas.
En ese momento Kevin le confesó, algo alicaído, que no sabía que poderes tenía, que no había sido capaz de detectar nada y que lo único que le quedaba era ver si el mar hacía de las suyas. Gideon siempre había pensado que era muy curioso cómo el mar podía debilitar de tal manera a los usuario. Por eso había decidido que ni aún encontrando alguna de esas frutas se atrevería a comerse una.
Mientras sus pensamientos vagaban hasta allí, Kevin soltó algo que desde luego no se esperaba Gideon escuchar. Le había preguntado que si le salvaría de ahogarse en el mar. ¿Este chico estaba loco?
— ¡Pues claro que te salvaría Kevin! Siri y yo te necesitamos, sin ti estamos perdidas, somos como dos pollos sin cabeza —Gideon se giró hacia él— pero, ¡ni se te ocurra saltar sin avisar!
El corazón de Gideon empezó a ir a mil por hora con tan sólo imaginarse que su compañero se ahogaba en aquel mar que azotaba las paredes del acantilado en lo peores días, agradecía que aquel estuviera en bastante calma. Sus párpados siguieron el ritmo de su corazón.
En ese momento Kevin le confesó, algo alicaído, que no sabía que poderes tenía, que no había sido capaz de detectar nada y que lo único que le quedaba era ver si el mar hacía de las suyas. Gideon siempre había pensado que era muy curioso cómo el mar podía debilitar de tal manera a los usuario. Por eso había decidido que ni aún encontrando alguna de esas frutas se atrevería a comerse una.
Mientras sus pensamientos vagaban hasta allí, Kevin soltó algo que desde luego no se esperaba Gideon escuchar. Le había preguntado que si le salvaría de ahogarse en el mar. ¿Este chico estaba loco?
— ¡Pues claro que te salvaría Kevin! Siri y yo te necesitamos, sin ti estamos perdidas, somos como dos pollos sin cabeza —Gideon se giró hacia él— pero, ¡ni se te ocurra saltar sin avisar!
El corazón de Gideon empezó a ir a mil por hora con tan sólo imaginarse que su compañero se ahogaba en aquel mar que azotaba las paredes del acantilado en lo peores días, agradecía que aquel estuviera en bastante calma. Sus párpados siguieron el ritmo de su corazón.
